El cartel narco-terrorista de Nicolás Maduro ha invertido enormes cantidades de dinero, dentro y fuera de Venezuela, para intentar imponer un nuevo discurso que le lave la cara a un larguísimo prontuario de crímenes de lesa humanidad que pesa sobre su nombre y el de sus lugartenientes. Ese esfuerzo busca borrar la usurpación del poder tras ocultar los resultados electorales de 2024, el saqueo sistemático de las riquezas del país, el mayor proceso de enriquecimiento ilícito por corrupción en la historia del hemisferio y su probadísima participación como protagonistas de una intrincada red de narcotráfico internacional, entre cientos de delitos más.
Para ello no solo se financian grupos destinados a organizar protestas en distintas partes del mundo con la intención de hacer parecer que los venezolanos apoyan al cártel. Son esos grupos que vemos “marchar” en apoyo a los narcos en EEUU o en Oslo. Grupos de gente que no son venezolanos, y los que si son, paradojicamente parecen marchar en el extranjero para defender un narco cártel que ha lanzado al exilio al 30% de lapo lación total de pais. Absurdo.
Los narcos de Maduro pagan páginas completas de publicidad en medios (de los que suelen despotricar a diestra y siniestra pero a los que citan como fuente confiable cuando la publicación puede favorecerlos) como The New York Times o el Washington Post. Han pagado por anuncios gigantes en las pantallas de Times Square que luego difunden en sus propias redes como un triunfo. Pagan campañas con influencers, artistas y periodistas, todo con un objetivo claro: proyectar una imagen de normalidad que no existe y reciclar el viejo papel de “víctima”. Un libreto gastado, pero aún útil para quien necesita ganar tiempo.
En paralelo, vemos en acción a los ejércitos de bots, trolls y empleados directos del cartel venezolano atacando ferozmente en redes sociales a cualquiera que se atreva a visibilizar la realidad de un país secuestrado por una estructura criminal. Tampoco es algo nuevo, pero hay quienes se sorprenden al enterarse de que hay nóminas enteras que pagan a empleados dedicados a postear mensajes de apoyo al régimen y a discutir en publicaciones de redes sociales. Si. Ese es un trabajo con horario y todo.
El nuevo cuento es que Maduro y su cartel serían “víctimas” de un imperio que quiere robarle el petróleo a Venezuela. Veamos esto detenimiento.
Una vez más, como ocurrió cuando se impusieron sanciones personales por parte de la OFAC y la Unión Europea desde 2015 (sanciones con nombre y apellido, a violadores de derechos humanos por parte de miembros del Cártel de los Soles) durante protestas cívicas de 2014 que dejaron al menos a 75 asesinados por ordenes del cártel a sus cuerpos represivos, los capos intentan mezclar, deliberadamente, esos castigos personales en un discurso en el que pretenden haver pensar a todos que esas sanciones son hacia el país.
La realidad es escandalosa. Con las sanciones y decomisos realizados en los últimos años se han congelado miles de millones de dólares en cuentas PERSONALES de jerarcas del régimen. Ninguna de esas cuentas era “del pueblo venezolano”.
Tampoco se han confiscado propiedades “del pueblo”, sino villas completas en España e Italia, como las de Maikel Moreno, jefe del Tribunal Supremo de Justicia del cártel; mansiones de lujo en República Dominicana asociadas a Maduro y Delcy Rodríguez; edificios enteros en Miami vinculados a Tarek El Aissami, aviones privados a montón en todas partes del mundo, yates y la lista sigue con cientos de nombres en los que prácticamente TODOS los que conforman al cártel del gobierno y sus familiares están.
Los recursos de Venezuela que hoy intentan usar en su discurso victimista para justificar el cerco a la red de narcotráfico que han desarrollado durante casi 30 años, fueron vulgarmente robados por quienes detentan el poder. Ese dinero es el que financia las campañas de manipulación, compra villas en Europa, paga aviones privados y engorda cuentas personales con riquezas desviadas del presupuesto nacional. La riqueza que debería traducirse en hospitales, escuelas, viviendas, empleos, salarios dignos, vialidad, bienestar y reservas internacionales solo existe en los bolsillos de los narcos y su círculo íntimo.
Las riquezas de Venezuela se han ido en corrupción y en la compra de voluntades. Se han usado para financiar otros regímenes como los de Nicaragua y Cuba, pueblos hermanos también secuestrados por dictaduras narco-terroristas que forman parte de la misma estructura criminal. Los recursos se han entregado a organizaciones como las FARC y el ELN, a Hezbollah, a Hamás.
Se intenta construir la imagen de un país victimizado por una potencia agresora, cuando la verdad es que ha sido Maduro, el heredero directo del capo mayor, Hugo Chávez, quien ha exportado bandas criminales como el Tren de Aragua, quien ha consolidado una de las mayores redes de narcotráfico del planeta y quien ha saqueado hasta el tuétano los recursos del país. ¿Alguien sabe cuánto oro produce Venezuela? ¿Cuánto carbón, bauxita, hierro, aluminio, diamantes, coltán o uranio? ¿Dónde están esos recursos? ¿Quién los administra? ¿Qué se hace con ese dinero? ¿Cuánto oro de las reservas internacionales que Chávez mandó repatriar al BCV queda realmente? ¿Cuánto tiene hoy Venezuela en reservas internacionales? Nadie lo sabe. No existen reportes al respecto. En cambio, hay más de 25.000 supuestos “acuerdos energéticos” firmados con países de los que nadie sabe en qué consisten ni cuánto le han costado a la nación.
Sabemos si, que a pesar de la crisis inducida por el saqueo del cártel, no se ha dejado de enviar petroleo al régimen cubano, que lo revende para financiar su dictadura.
El poco petróleo que hoy produce Venezuela se extrae, en buena medida, gracias a empresas estadounidenses como Chevron, pero cerca del 80 % de esa producción va a China, no como venta libre, sino para pagar una deuda multimillonaria contraída por proyectos sociales que jamás se ejecutaron: la planta de vehículos Chery, la fábrica de línea blanca Haier, plantas de televisores, computadoras y celulares, e incluso una supuesta fábrica de satélites. Se creó además un fondo chino-venezolano de unos 300.000 millones de dólares administrados por el cartel. Esos fondos (escuchen bien) desaparecieron. Nunca hubo una explicación. El régimen culpó, absurdamente, a la oposición, pese a que todo estaba bajo control directo del Banco Central y de cuentas a las que solo el cartel tenía acceso. De eso no se habló nunca más. Repito: 300.000.000.000 de dólares. Para ponerlo en contexto: esa fue la cantidad de dinero que el gobierno de EEUU usó para afrontar la emergencia sanitaria para casi 400 millones de personas durante la pandemia por 4 años. Eso se robaron los del cártel de los soles en un país de apenas 28 millones de habitantes en un año. Pero China igual cobra el préstamo, y el cártel lo paga con petroleo y recursos que los venezolanos no ven en ningún beneficio. El cártel se roba el dinero y paga los préstamos robandose los recursos del país. Así de simple.
¿Sabía usted por ejemplo, que la mina de oro “Las Cristinas”, una de las mas grandes del mundo, situada en el estado Bolívar al sur de Venezuela y con unos 17 MILLONES de onzas de oro, fue entregada en su totalidad al gobierno chino para su explotación desde 2012?. No tiene que creerme a mi. Busque la fuente informativa de su preferencia y corrobore cada una de las denuncias que he nombrado en este artículo.
Si alguien está saqueando los recursos del país, son estos narcos.
La lista de hechos de corrupción y de financiamiento a organizaciones terroristas es extensa. Hubo incluso un etarra como viceministro del régimen, Arturo Cubillas, y decenas de miembros de ETA se entrenaron en Venezuela.
Desde el poder se otorgaron entrenamiento y pasaportes venezolanos a miembros de Hezbollah y Hamás durante décadas. Actualmente, ocho estados del país están controlados por las FARC y el ELN con la venia del régimen. Estos grupos terroristas que operan el Venezuela no es que tienen campamentos: tienen ciudades enteras construidas por el régimen y sostenidas por acciones de secuestro, extorsión, trata de personas y narcotráfico. El ejercito venezolano los protege.
Mientras tanto, los venezolanos no tienen con qué comprar medicinas ni ropa. Sobreviven gracias a las remesas que envía cerca del 30 % de la población en el exilio, muchas veces por vías irregulares, porque en Venezuela no existe un sistema bancario funcional que permita recibir transferencias internacionales.
Hablar de “robo de recursos” como estímulo de EEUU para derrocar al cártel es un absurdo monumental y un intento ridículo de lavar la cara de un régimen que ha convertido nuestras calles en rios de sangre.
¿Cómo se puede hablar de “robo de los recursos” cuando basta mirar el valor de la moneda?. Durante los años del cartel en el poder, el bolívar ha perdido 14 ceros de su valor. Un bolívar hoy equivale a 14 mil millones de bolívares del año 2000 cuando Chavez entró al gobierno. Este régimen ha devaluado la moneda 14 MIL MILLONES DE VECES su valor!
¿Lo triste? En términos reales hoy, ese bolívar, 14 mil millones de veces devaluado, equivale apenas a 0,0037 dólares. En términos prácticos, no existe una moneda tan pequeña en el mundo que pueda equivaler al cambio, a un bolívar. Todo esto, orgullosamente logrado por el cártel mal llamado socialismo del siglo XXI.
Para dimensionar la devastación: el salario mínimo en Venezuela hoy equivale a unos 35 centavos de dólar al mes. No alcanza ni para comprar una hogaza de pan. ¿Cómo sobreviven entonces los venezolanos? Con “bonos” otorgados discrecionalmente por el gobierno por medio de una plataforma llamada (irónicamente) PATRIA, y por medio de la cual se ejerce el más brutal mecanismo de control social: Hambre a cambio de obediencia. Un clásico perfeccionado por el régimen cubano e implantado en Venezuela.
El discurso del “robo de las riquezas” y de la victimización no es nuevo. Los capos recurren a él cuando se sienten acorralados. Tienen un repertorio conocido: “guerra económica”, “robo del petróleo”, “bloqueo”, “acoso del imperio”. Van rotando consignas según la coyuntura. Hablan de bloqueos mientras siguen traficando petróleo clandestinamente con sus aliados, despilfarran millones en armas que usan contra el pueblo, firman acuerdos opacos, importan vehículos de lujo y compran aviones privados. No voy a perder tiempo describiendo lo que todos sabemos acerca del manejo corrupto del cártel y que ademas suele repetirse en muchísimos gobiernos. Ya todos sabemos como funciona eso, pero quiero cerrar diciendo algo que parece obvio pero que no todos logran notar: Cuando el cártel intensifica la propaganda y activa a sus ejércitos digitales es un claro síntoma de su estado: están acorralados y sienten, cada vez más cerca, la respiración del verdugo que los acecha. Vamos bien. 🇻🇪🇻🇪🇻🇪
Jose Calabres
*Ilustracion hecha con inteligencia artificial*
—
Entra en nuestro perfil y dale click al botón SEGUIR y ayúdanos a compartir estas noticias y llevar este mensaje a más personas!
#Venezuela #CartelDeLosSoles #VenezuelaSecuestrada #venezuelalibre

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario! Aprecio mucho que hayas tomado tiempo en leer mi blog. Si te gustó lo que leiste (ono! que también es válido) agradeceria muchisimo tu ayuda compartiendo este blog con tus amistades! Discutir todas las opiniones es justamente lo que hace que tengamos una vision mas clara de las cosas! Tan pronto pueda, te respondere! De nuevo, GRACIAS POR TOMARTE EL TIEMPO EN LEER!