Es difícil pasar por alto la nueva retórica de los pedazos de chavismo que aún quedan en Miraflores. Ya ni siquiera podemos llamarlos “quienes están en el poder”, porque es evidente que ya no mandan.
Si la captura del narcodictador sorprendió al mundo, aún más sorprendente es la arrodillada brutal de los que quedaron atrás que hoy lamen la bota de quien los pisa. No deja de ser poético, aunque tampoco deja de dar verguenza.
Durante décadas creímos que el narcochavismo era eterno. Los venezolanos hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance, a nivel civil, pacífico y democrático, para enfrentarlo. Marchamos por millones. Votamos una y otra vez. Protestamos. Hicimos guarimbas. Pero no se puede derrotar con pancartas o bombas molotov a un ejército con fusiles y tanquetas. Aun así, nunca dejamos de luchar. Si algo tiene el pueblo venezolano es una incansable alma democrática y digna. Sabiendo que la vida corría peligro ante un régimen asesino, no nos detuvimos en enfrentarlo. Hoy, contamos por cientos a nuestros caídos y por decenas de miles a nuestros torturados y encarcelados… y aún así, seguimos luchando. Si algo tenemos, es dignidad.
Durante años escuchamos a los capos gritar desde sus trincheras protegidas por mercenarios cubanos y rusos que jamás entregarían el poder. Que tenían millones de seguidores armados. Que resistirían cualquier agresión. Todo fue mentira, como todo lo que tiene que ver con el narco cártel.
Hasta hace apenas días, Diosdado Cabello proclamaba entre aplausos de su séquito que “ni una gota de petróleo saldría hacia Estados Unidos si había una agresión”. Maduro bailaba frente a las cámaras y gritaba: “¡Vengan por mí, cobardes!”. Jorge Rodríguez insultaba a María Corina Machado desde la Asamblea Nacional mientras lanzaba su clásico: “¡Yankees de mierda!”.
Hoy, como en el meme de “tres Doritos después”, no solo están entregando 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, sino que además “lo celebran”. Los “yankees de mierda” que supuestamente si entraban no podrían salir de Venezuela, que sería su nuevo Vietnam, no sólo entraron, salieron y se llevaron a Maduro y su mujer, sino que además dijeron que iban a volver. Eso bastó para que esos que juraban que los encontrarían en las calles luchando, se callaran de inmediato y empezaran a “celebrar el restablecimiento de relaciones con el país del norte”, que ya no es de mierda sino bien bonito. Hoy, a días de la captura de su jefe mayor y del bombardeo de sus casas, casi que piden entradas para Disney en cadena nacional.
En un giro tan grotesco como patético, los mismos narcos que juraban que EE. UU. había robado el petróleo venezolano durante un siglo, ahora anuncian, sin pudor alguno, que Venezuela “reanuda la comercialización de petróleo con su cliente histórico, Estados Unidos”. El mismo al que llamaban ladrón hace apenas una semana.
Diosdado incluso se atreve a justificarlo diciendo que EE. UU. paga mejor. Lo que no dice es que el cartel llevaba años vendiendo petróleo a descuento a través de flotas fantasmas, ni que usaban ese crudo para pagar deudas con China por préstamos que ya se habían robado. Ya Diosdado no muestra machetes amenazando a nadie. Ya no insulta a Marco Rubio. Que cosas, no?.
Leí hoy un titular en el medio chavista Globovisión que parece sacado de una comedia negra:
“Exitosa operación: Venezuela y EE. UU. logran el regreso del buque Minerva.”Se refieren a un buque petrolero sancionado que fue capturado por Estados Unidos y devuelto para que su carga fuera incautada y enviada a territorio estadounidense. Y la narcodictadura llama a eso una “operación conjunta”. El chiste se cuenta solo. Ahora los medios del narco régimen caído buscan justificar todo y llamarlo “operaciones conjuntas”, como si ellos fuesen “amiguitos” de Trump.
En el colmo de lo risible, Delcy pide ahora viajar a Washington para reunirse con Trump antes de que lo haga con la verdadera lifer democrática del país y ganadora del Nobel de la Paz, Maria Corina Machado. Eso no parece que vaya a suceder.
Que Estados Unidos decida quién gobierna desde una embajada que estuvo cerrada casi una década lo llaman “logro diplomático”. La llegada de diplomáticos estadounidenses es presentada como “exploración de canales diplomáticos”. Ja!
No existe, sorpresivamente, ni el más mínimo intento de conservar algo de dignidad. Los narcos han quedado desnudos en su cobardía y en sus mentiras.
Y aquí hay algo aún más doloroso: los venezolanos que creyeron en aquel discurso de que iban a defender la soberanía y la patria hoy deben sentirse traicionados. No hubo defensa. No hubo dignidad. No hubo ni siquiera un gesto simbólico de resistencia frente a la pérdida de soberanía. Tampoco se convirtió Venezuela en Vietnam, ni hubo flotas rusas y chinas peleando por el chavismo. No vimos a nadie defendiendo nada. Pero si hay colectivos y paramilitares revisando teléfonos a la gente para apresarlas y amenazando a la población… muy valientes con los desarmados, pero inmensamente cobardes ante los otros que también pueden disparar. Valientes cuando no hay nadie en frente.
Lo obvio es escandaloso. No solo entregaron a Maduro sino que horas después celebraban que Estados Unidos mandara en el país.
Una cosa es no poder enfrentar una potencia, como le ocurre a Ucrania frente a Rusia.
Otra muy distinta es convertirse en la caricatura más grotesca del entreguismo. El contraste entre la dignidad ucraniana y el chavismo es abismal.
Y para cerrar, algo debe quedar claro:
Hoy Estados Unidos es una fuerza de ocupación en Venezuela. Eso es un hecho. Pero esa ocupación es responsabilidad exclusiva del narco-cartel que gobernó el país.
Fueron ellos quienes amenazaron, robaron, pactaron con terroristas, desconocieron elecciones, violaron derechos humanos y rompieron todos los acuerdos firmados en Oslo, Barbados y donde fuera.
Fueron ellos quienes se negaron a salir cuando tuvieron decenas de oportunidades.
Si hoy Venezuela está ocupada, no es por un imperio. Es por el crimen organizado que secuestró al país y nos trajo a esto.
Por otra parte, está la verdadera lucha. La que ha dado María Corina Machado, que ha enfrentado TODO para lograr la democracia en nuestro país. Y aunque el mismo Trump pareció tratar de dejarla fuera del proceso, el peso de su figura y lo que representa lo han obligado a recapitular en apenas días. La reunión con empresas petroleras llevada a cabo ayer en la Casa Blanca dejó claro que nadie piensa invertir en Venezuela hasta que se establezca un gobierno legítimo. Ese gobierno legítimo ya existe, y es el de Edmundo y Maria Corina. En unos días ambos se reunirán en Washington. Como siempre les digo: paciencia. Hay gente trabajando en recuperar el país, y no es solo Trump quien decidirá el futuro. Está pasando!
Jose Calabres

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