viernes, 9 de enero de 2026

ENTRE BUNKERES Y OPINADORES

 


OPINIONES SOBRE VENEZUELA


Han pasado ya varios días desde que una operación especial de Estados Unidos extrajo de su búnker a Nicolás Maduro y a su esposa para trasladarlos a ese país, donde deberán enfrentar cargos por narcotráfico.


No voy a detenerme en los hechos. Ya todos los conocemos. Lo que quiero abordar ahora es el cúmulo de opiniones que han surgido en todas partes a raíz de lo ocurrido.


He pasado algunos días en silencio, observando reacciones alrededor del mundo y analizando lo que opina la gente dentro y fuera de Venezuela. He querido construir una base lógica que responda a la situación más allá de los comentarios impulsivos que no conducen a nada, antes de volver a escribir.


Nos encontramos ante una situación inédita. Es la primera vez que Venezuela sufre una acción extranjera de esta magnitud, y por eso las reacciones han sido tan diversas como agridulces.


Por una parte, la gran mayoría de los venezolanos celebramos la caída del narcodictador. Eso es innegable. Sin embargo, como casi siempre, la represión de los cobardes que quedaron se descarga sobre el pueblo. Tras las primeras horas posteriores a la caída, los grupos paramilitares del cartel salieron a las calles a amedrentar a una población indefensa. Los mismos que se escondieron cuando los helicópteros atacaban los búnkeres de sus jefes ahora pretenden mostrarse valientes frente a un pueblo desarmado.


Las noticias se han llenado de personas que apenas saben escribir, pero que de pronto se convirtieron en expertos en petróleo, geopolítica y relaciones internacionales. Nada sorprendente. Opinar de todo sin saber de nada siempre ha sido fácil. La diferencia ahora es que duele, porque esta vez es nuestra historia la que está siendo atravesada por los acontecimientos.


Seamos claros. El mundo está mejor con un narcodictador menos en libertad. Eso es un hecho. Y aunque durante las primeras horas parecía que el cartel seguiría en el poder, con el paso de los días el panorama aún oscuro y cambiante,  parece comenzar a desvanecer un poco la bruma que deja la incertidumbre de algo que sucede tan rápido como la extracción del narco capo.


Dejando de lado las desafortunadas declaraciones egocéntricas y claramente colonialistas de Trump y su gabinete a diario, las acciones que han comenzado a desarrollarse apuntan, al menos por ahora, a escenarios más positivos. No sé a quién atribuir exactamente las nuevas señales, pero la presión de Estados Unidos, definitivamente, está surtiendo efecto.


Basta ver cómo, apenas días después de la extracción de Maduro, el cartel ha bajado notablemente el tono. Fue particularmente reveladora la aparición de Diosdado en su programa el pasado miércoles donde claramente muy lejos quedaron el cinismo, la burla y la arrogancia habituales con las que el infame personaje aparecía habitualmente. Esta vez vimos a un hombre solo, escondido en un búnker, sin público, visiblemente aturdido y asustado, intentando sin éxito alguno mantener la imagen de hombre duro. El mismo que arrogante gritaba “ni una gota de petróleo a EEUU” apenas días atrás, ahora habla bajito, diciendo que si EEUU quiere petróleo pues “ellos están dispuestos a venderles”, como si fuera una negociación normal y no una pistola en su sien. Ver a Cabello a punto de orinar los pantalones (de nuevo) es una experiencia que muchísimos esperamos con ansias, y estos días nos han dado ese regalo varias veces. 


Vemos también a los Rodríguez, con ojeras marcadas, intentando tergiversar los hechos para aparentar que aún controlan la situación. Jorge, al borde del llanto, pidiendo disculpas al pueblo, prometiendo un futuro mejor desde la Asamblea Nacional e invitando a la “oposición” a dialogar. Los vemos liberar presos políticos, entregar petróleo, aceptar prácticamente todo lo que Estados Unidos exige, arrastrándose cobardemente para evitar terminar como su capo. Qué lejos quedaron las amenazas y los insultos. Ya no amenazan. Ya no rugen. Y lo más gracioso, es que aunque hagan lo que sea, difícilmente van a salir airosos de esto. 


La sensación sigue siendo agridulce, porque nadie es ingenuo. Intuimos que Estados Unidos no actúa movido por humanidad ni buena fe. Es más, no lo intuímos, lo sabemos. Además, las declaraciones de Trump dejan poco espacio para la imaginación. Sin embargo, una cosa es lo que se dice en televisión y otra muy distinta lo que realmente ocurre. Ya lo he dicho antes, hay que esperar y observar. Hay mucha gente trabajando para la reconstrucción de Venezuela, y no será solo Trump quien defina ese proceso. Venezuela tiene gente muy capaz trabajando en su reconstrucción inmediata y que no está dispuesta a dejar que se convierta en colonia de nadie. Obviar eso es ridículo.


El tema petrolero, por otro lado, ocupa el centro de muchas discusiones, pero convendría recordar algo esencial: El petróleo venezolano no ha beneficiado a los venezolanos desde hace décadas. Ha sido saqueado por el cartel y regalado a países aliados a cambio de respaldo político al régimen. Escandalizarse porque Estados Unidos quiera petróleo venezolano es casi tan absurdo como pensar que Rusia, China, Cuba o Irán no lo desean. Todos lo han querido, todos lo han usado, y ninguno lo hizo pensando en el bienestar del pueblo venezolano. Si es el petroleo la moneda de cambio que tiene el país, conviene saber que es algo que siempre estará en la mesa de negociaciones. Vale la pena saberlo y estar conscientes de eso para saber como usar esa moneda justamente y a favor del bienestar doméstico. Los 30-50 millones de barriles que EEUU dice que se llevará ahora para comercializar son apenas el equivalente a un mes y medio de la ya muy mermada producción que HOY produce el país. Creo que entregar eso a cambio de la libertad es un precio, de hecho, casi gratis. Esa cantidad de petróleo es apenas lo que está mas o menos almacenado en reservas flotantes hoy. Es petróleo que se iba a China y Cuba igualmente y que financiaba la estadía eterna del cártel en el poder. Ya no lo hará. 


Eso no significa que queremos cambiar de un dictador doméstico a un emperador extranjero. No. Nadie apoya eso. Ni domésticamente ni internacionalmente, pero aún es temprano para ver lo que en verdad va a suceder, mas allá de declaraciones de micrófono.


Ahora si. Hablemos de las esas opiniones del mundo sobre Venezuela que hoy nos alteran. Esas opiniones absurdas e ignorantes de gente que quiere enseñarnos a los venezolanos lo que pasa en Venezuela. Hablemos de esas opiniones ridículas, especialmente aquellas que vienen de quienes no son venezolanos, JAMÁS han vivido bajo la dictadura o han pisado el país. Esas opiniones que de solo leerlas nos molestan hasta el tuétano. Esas opiniones nos han dejado una lección muy grande hoy. Una lección incómoda pero necesaria: Así, como ellos, nos vemos exactamente todos los venezolanos cuando opinamos sobre otros países y sus realidades sin conocerlas, creyendo que tenemos autoridad moral para decirles qué hacer, qué pensar o cómo vivir. Cuando alguien intente explicarnos Venezuela y se nos encienda la sangre, recordemos las veces que hemos hecho exactamente lo mismo con Estados Unidos, España, Colombia, Argentina, etc. Recordemos las veces que hemos querido ser profetas con aquello de “vengo del futuro” para explicar a otros sus propias realidades. Y ni hablar de quienes elevan sus opiniones a niveles supra intelectuales, criticando intervenciones de países en otros, sin contexto ni vivencias, sin conocimiento… y no han sido pocas las ocasiones! Hoy nos duele que nos hagan el ejercicio a nosotros. Creo que es pertinente aprender un poco en carne propia lo que se siente. Seamos mas humildes. El mundo no gira en torno a nosotros los venezolanos, aunque nos creamos el centro del mundo. Es hora de ser más responsables y asumir las realidades del país y del gentilicio desde una perspectiva realista, adulta, y sobre todo basada en la realidad.


Por ahora, el panorama parece aclarar un poquito. A pesar de la incertidumbre, María Corina está por reunirse con Trump (sea lo que sea que eso signifique), Delcy obedece dócilmente lo que se le indique desde Washington aunque intente aparentar que no es así, y más temprano que tarde ese interinato chavista también llegará a su fin. No todos saldrán ilesos de ese proceso, eso es un hecho, y es seguro que Diosdado, el comandante de la represión, no saldrá bailando salsa al final. Ese momento también está muy cerca. 


Lo que sí podemos afirmar es que el trabajo de María Corina ha rendido frutos, y por primera vez en mucho tiempo, Venezuela parece estar más cerca de la libertad completa. Esta vez, no es solo un deseo, sino una posibilidad real, y aunque cueste creerlo, parece que EEUU es una parte importante de esto, pero no la única. Todo apunta a que Machado, desde su silenciosa acción, sin muchos micrófonos y prensa ha coordinado fuerzas que están aplastando con fuerza al cártel tal y como había prometido. Todas sus promesas se han cumplido una a una… no hay razones para dudar ahora. La libertad está llegando. Paciencia y cautela. Y recuerden cada vez que vean una declaración de aquellos que piensan que Venezuela es un terreno baldío para poner una bandera, que hay un dicho en los Andes venezolanos que expresa mucha sabiduría: “Deseo no preña”. Esperemos un poco. Muchas cosas están pasando, y a pesar de todo, aún no hay casinos en la Franja de Gaza… paciencia.


Jose Calabres



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