Los detalles de la operación son variados y no dejan de ser impresionantes. Sin duda, un despliegue digno de una película.
Tras casi tres décadas de dictadura en Venezuela, y con al menos las dos últimas marcadas por un ensañamiento brutal contra el país que lo dejó en la ruina social, económica y moral, finalmente la cabeza del régimen ha caído. Podemos verlo hoy, como tanto lo esperamos los venezolanos durante décadas, vistiendo un traje de presidiario y enfrentando la justicia que desde hace tanto tiempo se nos ha negado a los venezolanos.
Sin embargo, no deja de llamar la atención que, aunque Maduro y su esposa estén ahora presos en Estados Unidos, el resto de la cúpula del cartel continúa en el poder, intocable. Los análisis y opiniones de supuestos expertos en internet sobran. Hay millones. Algunos dicen que hubo un pacto con Estados Unidos para derrocar a Maduro, otros aseguran que se entregó. Hay quienes afirman que todo es un plan para apoderarse de los recursos de Venezuela y quienes sostienen que se trata de una acción para defender a Estados Unidos de los carteles de la droga. Hay demasiado ruido por todas partes. La verdad es que ninguna de esas posturas en medios parte de una certeza. Nadie sabe nada en verdad.
El cártel paga manifestaciones de apoyo al régimen en distintos países para hacer ruido en las redes mientras otros millones de venezolanos genuinamente celebramos en todo el mundo que el capo haya sido capturado, y quienes nos ven desde afuera, no entienden nada.
No pienso discutir lo que no sé. No sé quién entregó a quién ni qué planea exactamente Estados Unidos con Venezuela, y no voy a especular sobre eso. Pero sí quiero hablar de lo que pienso basándome en antecedentes inmediatos y en hechos que parecen apuntar hacia una dirección que no termina de tranquilizar a nadie.
Los hechos son claros. Maduro está preso y su cúpula quedó gobernando. Hay una flota estadounidense aún cerca de Venezuela. Las restricciones sobre el espacio aéreo venezolano por parte de Estados Unidos han sido levantadas. Y, hasta el momento en que escribo estas líneas, Estados Unidos no ha anunciado públicamente o de manera clara que vaya a facilitar el traspaso del poder a Edmundo González y María Corina Machado al menos en un momento cercano.
Vamos por partes.
No es fácil digerir todo lo que ha ocurrido en las últimas 48 horas para plantear un panorama claro del futuro, y eso, creo, es lo primero que debemos tener claro. No tenemos información suficiente para vislumbrar lo que viene, porque una cosa son las declaraciones frente a los micrófonos y otra, muy distinta, la realidad de los hechos, tanto en EEUU como en Venezuela.
Estados Unidos ha propuesto gobernar Venezuela hasta que existan condiciones óptimas para una transición, sin definir plazos. A mi juicio, eso es una forma equivocada de hablar, pero con un trasfondo basado en una realidad necesaria. Hay que partir de la idea de que el llamado Cártel de los Soles no es solo un pequeño grupo que se apoderó de un país, sino una organización criminal con presencia global y apoyo de organizaciones terroristas de alto nivel. Aunque el capo ya no esté, la organización sigue existiendo, y lo más importanteÑ funcionando.
Hay miembros de Hezbollah, de Hamás, de las FARC, del ELN, además de operadores cubanos, rusos e iraníes dentro del país que aún están desarrollando actividades dentro del país. Esa gente seguirá conspirando incluso si los cabecillas desaparecen. Para que exista una transición real, ese entramado debe ser desmantelado primero, y para hacerlo, ciertamente no podemos confiar en las FANB que son las que han mantenido al Cártel en el poder por casi 3 décadas. Para eso, se cuenta con el apoyo de la flota naval estadounidense en el caribe como brazo armado y apoyo de una eventual transición, así que no esperemos que se vayan pronto.
No olvidemos que el narco chavismo cuenta, indudablemente con un importante número de seguidores aún. No los suficientes para ganar una elección, pero si los suficientes para sumir el país en el caos social. Aún hay colectivos, sectores del ejército leales al régimen, policías, milicianos, patriotas cooperantes... todos esos forman parte de la sociedad y opondrán resistencia a cualquier transición. Venezuela necesita, antes que nada, un proceso de normalización social que desmonte la trama ideológica narco comunista implantada durante décadas por el cártel. Ese pensamiento que normaliza la tortura, la humillación, la miseria y la corrupción es lo que ha sostenido al régimen todo este tiempo, y aunque no nos demos cuenta, es lo que ha sembrado en el inconciente colectivo la idea de que es mejor "el malo conocido que el bueno por conocer" y hace pensar a muchos que lo mejor es quedarse con el Cártel que buscar un gobierno nuevo.
Por otro lado está la idea de que Estados Unidos solo quiere adueñarse de las riquezas de Venezuela. No estoy aquí para decir que eso sea falso. Tampoco puedo afirmar que no sea un factor en cualquier decisión internacional. Si hubiese sido la Unión Europea quien sacara a Maduro, no faltarían quienes dirían que la Unión Europea quiere quedarse con los recursos. Ese argumento es prácticamente inevitable y no deja de ser incluso, válido. Los venezolanos sabemos ya que nuestras riquezas son nuestra maldición y miramos con recelo incluso a quienes nos ayudan. Hemos pasado por demasiadas decepciones como para mirar sin recelo cualquier tipo de apoyo.
Pero también es verdad que las riquezas venezolanas han sido saqueadas durante 30 años por el narco cartel gobernante. No voy a aburrir a nadie con cifras. Hablemos de realidades. En el país con más petróleo del mundo, HOY, no hay gas, no hay electricidad y el sueldo de un médico de hospital o de un profesor universitario ronda los dos dólares mensuales. Hablar hoy de defensa de las riquezas suena, como mínimo, ridículo, aunque resulte duro decirlo. Esa es una realidad que nadie puede tapar.
No estoy afirmando que Estados Unidos vaya o no a adueñarse de los recursos. Estoy diciendo que, gobierne quien gobierne, los venezolanos no nos hemos beneficiado de nuestros inmensos recursos desde hace al menos 30 años, y que la tesis de "defensa de los recursos" que hace décadas no tenemos es tan nulo que se convierte en un chiste de muy mal gusto.
Hoy Maduro ha sido destronado. Hoy Venezuela es un poco más libre. No somos libres todavía al 100% como quisiéramos, y eso es cierto, pero por algún lado hay que empezar. Este ha sido un paso importante. Un paso INMENSO que habíamos pedido por años. Démonos unos días para disfrutarlo!
Aún falta mucho por hacer, es cierto, y con suerte, se hará. Contamos con María Corina Machado, nuestra premio Nobel, quien no solo luchó por este momento, sino que ha pensado el día después desde hace mucho tiempo. Confiemos en ella. Ella nos ha traído hasta aquí y ha convertido lo que era una idea y un sentimiento de millones de venezolanos en una realidad. Mérito a quien lo merece.
Para ser más claro, hoy no pido confianza en Trump, sino en María Corina.
Si me preguntan, también tengo mis reservas con Trump. Una cosa no anula la otra. Su política exterior no ha sido particularmente exitosa. No resolvió el conflicto entre Rusia y Ucrania como dijo que lo haría (en horas, de hecho, se atrevió a decir), y para sorpresa del mundo, tomó partido por Rusia y no por el país invadido. No logró tampoco la paz entre Israel y Palestina, a pesar de su constante auto celebración. Pero esperemos que con Venezuela la historia sea distinta. Nada dice que no se aprenda de los errores, cierto?
Hasta ahora no hay razones concluyentes para pensar que fracasará, a pesar de algunos de sus comentarios desafortunados en televisión. Sabemos que Trump no destaca precisamente por la brillantez de sus declaraciones públicas, muchas veces más enfocadas en alimentar su ego que en describir la realidad. Aun así, sacó a Maduro, y eso es algo que todos los venezolanos celebramos. De nuevo, mérito a quien lo merece.
Y aquí hago énfasis. TODOS LOS VENEZOLANOS AMANTES DE LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD CELEBRAMOS LA CAPTURA DEL NARCO DICTADOR. En cambio, las protestas a favor de Maduro en distintas partes del mundo son propaganda pagada por el cártel, protagonizadas por personas que ni son venezolanas.
Escuchar hoy a los defensores de Maduro provoca escozor a quienes hemos sufrido en carne propia el daño causado por la narco dictadura, pero el mundo está acostumbrado a opinar desde la ignorancia, y eso no va a cambiar hoy, ni mañana, ni nunca. Millones han apoyado a Israel o a Palestina sin saber siquiera ubicarlos en un mapa. Eso es normal y no define la realidad política ni las tomas de decisiones de gobiernos a nivel global. Si nos atenemos a los hechos, no sabemos casi nada de lo que realmente ocurre en ningún país, pero hoy sí podemos decir, con certeza, que Venezuela está mejor sin Maduro que con él en el poder.
Por ahora toca esperar algunas semanas. El camino lógico es la toma del poder por parte de Edmundo González y María Corina Machado. ¿Cuándo? Eso debe prepararse y anunciarse en su momento, supongo. ¿Pasará? Venezuela es como Narnia. Nada ocurre como se supone que debería, así que no tengo una respuesta para esa pregunta, pero al menos suponemos que eso es lo que debería pasar. La ansiedad, la incertidumbre, la alegría y el miedo nos acompañan desde hace años a todos los venezolanos. Solo queda esperar.
Han pasado apenas dos días desde la captura del capo. Tardamos 27 años en llegar hasta aquí. Podemos esperar unos meses más... No tenemos otra opción.
José Calabrés

Emociones a mil, ansiedad a mil… ahh si soy Venezolana!! Pa’ Lante que Pa’ tras espantan!! Excelente como siempre
ResponderEliminarSu análisis revela la cautela necesaria en estos momentos de incertidumbre y ansiedad. Es muy temprano para hacer prognóstico, aún más con el carácter imprescindible de este gobierno estadounidense. Una cosa es cierta, si los venezolanos dejamos de luchar por nuestra democracia, nadie lo hará por nosotros
ResponderEliminarQuise decir el carácter imprevisible de este gobierno y no imprescindible
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