miércoles, 28 de enero de 2026

EL JUEGO DE LA RULETA DE DELCY LA FEA


Todos sabemos que intentar predecir algo sobre Venezuela es un ejercicio ingrato y casi siempre inútil. El narco–régimen, rodeado de narco-asesores con décadas de experiencia, ha sobrevivido a situaciones límite usando recursos casi infinitos, tanto económicos como de presión internacional.

Pero una cosa es jugar a hacerse los locos con diálogos y acuerdos que nunca cumplen, y otra muy distinta es tener la frente marcada por el láser de un rifle cuyo cañón todavía está caliente. Eso es lo que estamos viendo hoy. La misma voluntad que tiene el narco-chavismo para no cumplir ningún acuerdo es la misma voluntad que hoy tiene Estados Unidos para hacerlos cumplir, incluso usando la fuerza. Ya lo demostró el 3 de enero. Esto no lo habíamos visto antes.

Cualquiera en su sano juicio entendería que, tras esos hechos y la promesa explícita de volver a atacar, lo lógico sería poner orden y comenzar a resolver el futuro inmediato, no solo político sino personal. Si yo fuera uno de ellos estaría buscando la manera de irme por lo bajito y vivo. Pero, una vez más, el narco-régimen, afortunadamente, parece empeñado en buscar pelea.

Y digo afortunadamente porque lo que muchos temíamos empieza a disiparse por su propio peso. Estados Unidos decidió dejar a Delcy Rodríguez como administradora del colapso narco-chavista hasta que las condiciones para una verdadera transición estuviesen dadas. Las declaraciones de Trump, que parecían mostrar cierta “satisfacción” con Delcy la fea, daban la impresión de que su permanencia podía prolongarse. Durante las últimas tres semanas, Delcy se ha comportado mansa y dócil, cumpliendo órdenes de Washington sin chistar, aunque desde hace unos días para acá, ha comenzado a dar señales de rebeldía, y si hay algo que Trump no tolera son los retos y los desaires, incluso cuando están dirigidos solo al consumo interno del chavismo. 

Delcy afirma que no sigue instrucciones de Estados Unidos, porque obviamente debe mantener las formas con la poca base que queda del chavismo, indignado por la entrega absoluta de sus dirigentes al enemigo del que llevan decadas hablando pestes, pero a pesar del discurso rayado, en la práctica, cumple cada orden al pie de la letra. 

Como es costumbre en el narco-chavismo, Delcy la fea juega a los grises. Ha iniciado excarcelaciones de presos políticos pero a cuentagotas, sin otorgar libertad plena y en cifras muy inferiores a las anunciadas. Avanzó en la modificación de la Ley de Hidrocarburos para favorecer a empresas estadounidenses, tal como le fue ordenado, pero mantiene vínculos con China, Rusia e Irán, pese a haber recibido instrucciones claras de romper esos lazos. Llama al diálogo pacificador pero mantiene colectivos en la calle, disfraza procesos de diálogo con alacranes y, en un último conato de “rebeldía”, el retrasado medianamente funcional de “Nicolasito” deja claro que no hay intención alguna de convocar elecciones, porque según él, el TSJ no declarará la ausencia de Maduro porque no van a validar “un secuestro”.

Jugar a los machitos con quien hace menos de un mes demostró que no está jugando solo a hablar, y que mantiene la misma flota que los bombardeó cerquita, no parece el movimiento más inteligente. Eso, paradójicamente, hay que agradecerlo. Todo apunta a que la transición llegará forzada por el mismo chavismo y mucho más rápido de lo que esperábamos.

El narco-chavismo no es famoso por anticipar lo que no le conviene. Rusia, China e incluso el Vaticano advirtieron a Maduro que sería capturado y le ofrecieron asilo en Rusia. Su soberbia lo llevó a su destino final: una celda en Nueva York, de la que solo saldrá para ser llevado a otra. Ahora, esa misma soberbia parece estar guiando a Delcy por el mismo camino o por uno peor, lo cual es una buena noticia para los venezolanos que temíamos que esta pesadilla se extendiera indefinidamente.

Marco Rubio declaró hace horas desde que escribi estas lineas ante el Congreso que Estados Unidos está listo para lanzar un ataque mucho mayor contra Caracas si es necesario, y que Delcy la fea puede ser derrocada en el momento en que Washington lo decida. Trump, por su parte, afirma que Delcy cumple sus órdenes al pie de la letra. Pero todos sabemos que Trump no es precisamente tolerante con quienes lo desafían o lo hacen quedar mal en público. Y, afortunadamente, eso es exactamente lo que el narco-chavismo insiste en hacer. Es posible que Delcy la horrorosa crea que las elecciones de medio término en EEUU podrían darle cierta ventaja al narco chavismo… como si EEUU fuese a esperar hasta Octubre para tomar decisiones sobre ella y su mini cartel en decadencia. Al contrario, esa premura de obtener ventajas politicas que necesita Trump ante esas elecciones es justamente lo que hará que sus acciones sobre Venezuela sean relámpago y efectivas. No va a darse el lujo de arriesgar su propio futuro político fortaleciendo una narco dictadura en el caribe.

Mientras tanto, otros 200 millones de dólares provenientes de la venta de petróleo incautado por Estados Unidos llegarán la primera semana de febrero para ser destinados a subastas de empresas de servicios, tal como anunció Trump hace semanas. Esto suma 500 millones dólares hasta la fecha. Delcy intenta manipular la narrativa diciendo que su “gobierno” está logrando el desbloqueo de recursos en Estados Unidos, cuando la realidad es que hoy Washington tutela el 100 % de los recursos petroleros venezolanos y decide su uso. Estados Unidos no solo ha reactivado personal en su embajada en Caracas, sino que además abrirá oficialmente una oficina de la CIA en la misma sede.

La soga no solo está puesta en el cuello del régimen: aprieta cada vez más, aunque sigan haciéndose los locos. Esa presión es la que está empujando cambios visibles. Ya comienzan a verse mejoras parciales en el sector salud y eléctrico, ambos golpeados por la corrupción narco chavista por décadas. 

Si con recursos provenientes de apenas 50 millones de barriles vendidos en quince días se notan avances, imagínese lo que habría sido invertir los recursos de los 5 MILLONES DE MILLONES de barriles que se regalaron solo a Cuba en los últimos 25 años. Eso da una idea del daño profundo que este narco-régimen le ha hecho al país.

Para hacernos una idea: con apenas 500 millones de dólares, se va a comenzar a reparar el sistema electrico nacional y a dotar hospitales. 500 millones. Bueno, sólo Tarek El Aissami se robó, en su último robo de PDVSA, 22 MIL MILLONES. 44 VECES MAS que lo que celebra Delcy la horrible hoy como un gran logro económico. ¿Donde está ese dinero que se robó El Aissami?, nadie sabe. ¿Donde está El Aissami y los otros que apresaron?, tampoco se sabe, porque la justicia chavista no es tal, sino un esquema de robo y encubrimiento. 

En el plano internacional, Petro, desde Colombia, y en vísperas de una visita a Washington con una visa temporal de cinco días, pide que Estados Unidos devuelva a Maduro a Venezuela para que sea juzgado en su país. Petro parece estar construyendo su propio camino hacia el desastre por insistir en secundar narcotraficantes. El futuro de ese señor no pinta bien. Pero no se puede esperar micho de un ex guerrillero narco y alcohólico. 

Aunque las aguas parezcan tranquilas en la superficie, Estados Unidos no deja de observar cada movimiento del narco-régimen y su entorno. Parece que los chavistas olvidan eso, y cada día que pasa, estos se resbalan más y más con cada concha de mango que les ponen. No ha pasado ni un mes desde la captura de Maduro y Delcy la horrorosa  ya acumula millas de vuelo a Nueva York. Una maravilla me parece. Que siga así. 

Y por si alguien no lo ha notado: María Corina sigue por ahí. Sin ruido, pero activa. Así es como se trabaja cuando de verdad se buscan resultados. No tengo la menor duda de que ella es parte de lo que viene. 


José Calabres

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domingo, 25 de enero de 2026

LES QUEDA POCO



-LE QUEDA POCO A LOS RODRIGUEZ-

No pensaba escribir hoy. Pero hay noticias que al apenas verlas me obligan a comentar. Y es que hay discursos que no solo insultan, sino que parecieran que nos gritan “imbéciles” a la cara. 

Hoy he leído las ultimas declaraciones de Jorge Rodríguez en un acto el día de ayer donde afirmó, con la cara de tabla cínica del que cree que los demás son estúpidos, que “en el pasado sacaban petróleo para que se enriquecieran unos pocos… unos corruptos que se decían rojos, rojitos”.

No me sorprende ver al narco psiquiatra mentir. El narco-régimen miente como respira. Lo verdaderamente desconcertante es verlos decir la verdad: “nos hemos robado todo”.

Lo que Rodríguez hace aquí no es una denuncia, sino control de daños. Una admisión envuelta en una pirueta retórica: aceptar el saqueo, pero culpar a “otros”. Un “ellos” nebuloso, sin nombres, sin cargos, sin fechas. Plantea la idea de que hubo unos “rojos infiltrados” que misteriosamente controlaron el petróleo durante 27 años sin que el poder real e inocente se enterara. Un cuento infantil narrado desde Miraflores, donde los que han quedado de mandaderos de Trump son inocentes palomitas.

Pero este discurso es resultado de estudio. No es al azar ni inocente. La estrategia es conocida: simular empatía para relanzar el engaño. Reconocer el desastre, pero desplazar la culpa. “Sí, se robaron todo… pero no fuimos nosotros”. No es la primera vez que lo aplican. Ya Maduro lo hizo después de la muerte de Chávez, al culpar de todo al circulo que “mantenía engañado al comandante”, callando que ese circulo eran ellos mismos. SIEMPRE HAN SIDO LOS MISMOS. Ahora, los Rodriguez repiten el patrón.

El problema es que hoy ese libreto no sostiene ni el primer acto. El muro de la realidad es demasiado alto. Primero, porque nadie fuera del círculo de máximo poder accede a la renta petrolera. Nadie firma contratos, exporta crudo, negocia descuentos, triangula pagos o decide destinos de divisas sin autorización del vértice narco-militar venezolano. Señalar a “otros” es señalar a fantasmas buscando disipar la realidad que los aplasta: EEUU está hoy a cargo de absolutamente todo. Ellos no son mas que mandaderos temporales.

Segundo, porque si esos “otros” hubiesen existido, la pregunta es demoledora: ¿cómo gobernaron 27 años sin verlos? ¿Cómo saquearon la principal industria del país a plena luz del día sin que el régimen, tan vigilante para perseguir opositores, lo notara? ¿O es que ahora, de repente, se dieron cuenta?. Incluso han tenido la osadía de decir que hay que “buscar la paz y la hermandad entre venezolanos”. Eso, después de encarcelar a miles de venezolanos por solo ser opositores o publicar estados en Whatsapp. 

Hoy, a apenas 23 días de la captura de Maduro y la toma del control del país por parte de EEUU los Rodriguez hacen esfuerzos hercúleos por maquillar ese control y atribuírselo a ellos mismos. Ahora el discurso afirma por oposición que “todo lo malo era culpa de Maduro. Apenas se lo llevaron pudimos arreglar todo! Fíjense!”. Ya casi están por decir que Chavez y Maduro eran los ladrones (como efectivamente es) si eso les salva el pellejo, pero la realidad es que ellos han sido parte de ese esquema de saqueo desde siempre. No henos sido víctimas de una persona, sino de un sistema completo.

Y luego viene la joya final: Rodríguez afirma que “cada venta petrolera debe traducirse en prosperidad para la gente”. El descubrimiento del agua tibia. Tras casi tres décadas en el poder, el chavismo anuncia que el país no prosperó porque se robaron todo. Y acto seguido… vuelve a culpar a “otros”.

El intento desesperado de reescribir la historia mientras el presente se cae a pedazos es desconcertante. El problema para ellos es que ya no basta con cambiar el relato: las cifras, la destrucción institucional, la migración masiva y la miseria cotidiana son pruebas que no admiten maquillaje.

Cuando Rodriguez reconoce el saqueo, no está abriendo un camino de rectificación sino  confirmando lo que el país sabe desde hace años. Y cuando intenta salvarse señalando a un “ellos” inexistente, solo deja en evidencia algo peor: que el chavismo ya no puede mentir sin delatarse. Los Rodriguez buscan deslindarse de sus orígenes chavistas, pero buscando hacerlo sin perder a la base dura que aún los apoya. Por eso el discurso habla de corrupción chavista, y al mismo tiempo señala a “otros chavistas”, sin nombrarlos, e insinúa que son infiltrados, “porque los chavistas de verdad no son ladrones”, lo cual contrasta con los hechos, en los que justamente ha sido el chavismo el que ha llevado al país a la crisis mas profunda de su historia.

Estas declaraciones de Rodriguez denotan algo bueno: No tienen tiempo para desarrollar discursos. Están buscando control de daños para mantenerse en el poder a pesar de que eso ya no depende de ellos. Esta desesperación solo anuncia algo: saben que les queda poco. Muy poco. Quizá menos de lo que estamos pensando. 

José Calabres


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sábado, 24 de enero de 2026

-LA MEDALLA DEL NOBEL QUE SE USÓ PARA LIBERTAR A VENEZUELA-


Se que llego un poco tarde a hablar de este tema. Pero es que han pasado tantas cosas respecto al tema Venezuela que es difícil escribir sobre todo a diario. 

Respecto a este tema, de hecho, ha sido bueno esperar un poco antes de hablar al respecto, puesto que me ha dado la oportunidad de mirar las reacciones de muchos con calma y poder hacer ahora en frío, una lectura situacional más calmada y posiblemente más clara. Vayamos pues al tema.

Hay una verdad que muchos no han entendido: María Corina Machado no regaló su Premio Nobel de la Paz a Donald Trump ni lo “entregó” como si fuera una baratija. Al contrario. Lo que hizo fue usar ese premio como apalancamiento político para conseguir apoyo internacional y hacer visible frente a quien se negaba a mirarla, la causa venezolana. Ella nunca renunció a su prestigio ni lo despreció, sino que lo convirtió en una herramienta para elevar su posición y la de Venezuela en la agenda global.  

Cuando en octubre de 2025 se anunció que María Corina Machado era la ganadora del Nobel de la Paz por su lucha incansable por los derechos democráticos de su pueblo y por una transición justa y pacífica del país, ella dedicó ese premio no solo al pueblo venezolano, sino también al presidente Trump por su apoyo decisivo a nuestra causa. Esa dedicatoria no fue un gesto espontáneo, sino una declaración estratégica de intenciones.  

Lo que ocurrió en enero de 2026 en la Casa Blanca no fue tampoco un acto de generosidad desinteresada ni un capricho. María Corina regaló su medalla del Nobel a Trump en un encuentro privado como un gesto de reconocimiento por haber tomado medidas que terminaron con la captura de Maduro y por el rol que hoy tiene Estados Unidos en la transición venezolana hacia la libertad democrática. La foto de Trump sosteniendo la medalla no es una concesión vacía: es la imagen de un hombre que siempre quiso ese premio para sí mismo y que por fin lo sostiene, aunque no sea legítimamente suyo.  

Hay por supuesto quienes critican ese gesto como servil, ridículo o humillante, y lo hacen desde Noruega, Venezuela, EEUU, desde medios internacionales, y desde quienes ven en un Nobel un pedestal inamovible sin entender la dinámica brutal de la política real en tiempos de crisis. Pero eso es precisamente lo que María Corina entendió mejor que muchos otros: la política no se trata de conservar símbolos en vitrinas, sino de usarlos cuando hacen falta para cambiar el curso de los hechos.  

Muchísima gente me ha preguntado si finalmente María Corina Machado formará parte de la transición o no. La respuesta es sí, y no solo estará dentro del proceso de transición, sino que terminará siendo presidenta de Venezuela en un futuro cercano. 

La fuerza de María Corina no depende únicamente del apoyo de Estados Unidos ni del gesto con Trump. Tiene el respaldo de Europa, el de las democracias occidentales y, sobre todo, el del pueblo venezolano en su gran mayoría. Ahora bien, nadie puede ignorar el carácter profundamente contradictorio de Donald Trump en todo esto. El mismo hombre que aceptó con una sonrisa la medalla que no le correspondía, que ha declarado que tras no recibir el Nobel ya no tiene obligación de pensar solo en la paz, y que cambia de postura política según su ánimo del día, es un jefe de Estado con delirios de grandeza e inmadurez política que convierte cualquier negociación en un ejercicio de contorsión. No es un mandatario muy confiable la verdad, ni un adulto con quien se pueda hablar en términos de igualdad, y aun así, María Corina logró algo que pocos políticos en el mundo pueden presumir: lograr que Trump la reconociera públicamente como figura significativa para el futuro de Venezuela. 

Ese cambio, aunque tenuo y lleno de ambigüedades, no habría ocurrido sin su gesto. Ese es el poder de un liderazgo que no se deja encerrar en la ortodoxia de quienes no entienden que los símbolos se usan como herramientas cuando todo está en juego.

Al verla hoy, con esa medalla en manos de quien pocos meses antes la ignoraba, hay que entenderlo sin eufemismos: María Corina Machado pasó de ser una figura cuestionada tras el derrocamiento de Maduro a convertirse en una pieza política indispensable, no solo para una transición venezolana legítima, sino para la reconstrucción misma de nuestra nación. Coincide el mundo democrático en que Maria Corina y Edmundo Gonzalez son los LEGÍTIMOS representantes de la voluntad de gobierno de los venezolanos y que su instauración como tal debe darse lo más pronto posible. Ahora escuchamos a Trump y Rubio diciendo lo mismo. 

La historia no recordará este episodio como una polémica, sino como un punto de inflexión en el que mientras muchos discutían símbolos, una líder actuó. Se recordará que Trump cambió el tono después del gesto y que el mundo empezó a hablar de Venezuela en otros términos. 

Y se recordará algo más incómodo todavía: que María Corina Machado fue subestimada por muchos justo antes de convertirse en la primera presidenta y libertadora de la Venezuela post narco chavista.

José Calabres


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DELCY LA FEA, DELCY LA TRAIDORA

Nada de lo que dice Delcy Rodríguez es verdad. Nada de lo que dice sobre soberanía, independencia o “defender la patria” conserva ya un solo vestigio de realidad que pueda sostenerse frente a los hechos que estamos viendo.

Ella no “llegó” a la presidencia de Venezuela porque el pueblo la eligiera ni porque tuviera base de poder alguna, sino porque un tribunal chavista, corrupto y aterrorizado, dictaminó que Maduro estaba “temporalmente ausente” después de que fuerzas estadounidenses lo capturaran en Caracas, en su propio búnker, y lo trasladaran fuera del país bajo custodia extranjera.

Delcy se presenta ante las cámaras hablando de patriotismo y de diplomacia. De manera prácticamente esquizofrénica asegura que no permitirá que Venezuela sea colonia de nadie y hasta declara que “si algún día voy a Washington será de pie y no arrastrada”. Esa frase no es una declaración de independencia, es la confesión involuntaria de alguien que ya está arrastrada, porque no gobierna, sino que administra la escena para quienes sí deciden.

El presidente estadounidense que lideró la operación que sacó a Maduro del país habló abiertamente de “gobernar” Venezuela indefinidamente hasta asegurar una transición pacífica y de tomar el control de sus reservas petroleras. Y aunque algunos prefieren leer los halagos de Trump hacia Delcy como señales diplomáticas, la traducción real es mucho más simple: Delcy hace exactamente lo que se le ordena. Eso le encanta a Trump. Tener vasallos complacientes es su especialidad, y en el narco cartel que gobierna Venezuela encontró a los más mansos y arrastrados que haya visto.

Es inútil dar vueltas a lo que los voceros del narco régimen llaman “acuerdos”, “soberanía compartida” o “cooperación”. Lo que ocurre es brutal y directo: Venezuela está bajo el mandato de una potencia extranjera, con decisiones dictadas por funcionarios de Estados Unidos que no fueron elegidos por nadie en este país y que controlan los recursos, las rutas económicas y los márgenes de maniobra política.

El gobierno de Trump ha sido explícito. Las autoridades venezolanas actuales actúan bajo supervisión directa de Washington.

La narrativa chavista difundida por sus medios palangristas, con titulares que insinúan que Venezuela recupera el control de sus recursos o que existen acuerdos entre Venezuela y Estados Unidos, intenta disfrazar una subordinación que nadie con los ojos abiertos puede negar.

Estados Unidos controla todo lo relacionado con la venta del petróleo venezolano, controla la distribución de las ganancias y controla la reconstrucción económica. Ese control no nace de un convenio entre iguales, nace de la capacidad de una potencia para imponer condiciones y decidir quién se queda con el mando nominal hasta que decida cambiarlo. Delcy y su narco combo son apenas figuras transitorias, fantasmas administrativos que desaparecerán cuando dejen de ser útiles.

Luego están las frases prefabricadas del chavismo y la estética de un discurso que pretende ser memoria y legitimidad. Delcy Rodríguez habla de soberanía como si la palabra tuviera algún peso real en el contexto en el que opera.

Pero la soberanía no se proclama con consignas ni se sostiene con discursos televisados cuando todo el poder de decisión está en manos de otro gobierno. Cuando las órdenes reales vienen de afuera, no importa cuántas veces se repita la palabra independencia, el país deja de serlo en los hechos. Si algo ha sabido hacer el chavismo es entregar el país y recibir órdenes. Antes era Cuba, Rusia o China. Ahora obedecen a Trump.

Lo más obsceno de este momento no es la sumisión en sí, sino el esfuerzo casi infantil por fingir que no existe. El régimen ya no gobierna ni siquiera desde la vieja mentira épica del chavismo original. Ahora intenta sobrevivir desde la manipulación burda de titulares, desde el maquillaje torpe de hechos que cualquiera puede verificar con dos clics.

No intentan construir un relato, intentan tapar el sonido del derrumbe cantando y bailando, con la esperanza absurda de que nadie se dé cuenta.

Cuando aviones procedentes de Estados Unidos aterrizan en Venezuela con ciudadanos deportados, los medios del narco régimen hablan de “compatriotas que regresan al país gracias al plan Vuelta a la Patria”. El truco es viejo y cada vez más descarado. Cambiar deportación por regreso no cambia la realidad, pero sí deja al desnudo que Estados Unidos no solo capturó al líder del cartel, sino que además obliga a sus sucesores a recibir a los deportados sin chistar y, peor aún, aplaudiendo. La humillación es abismal.

El chavismo moribundo intenta confundir imposición con solidaridad y humillación con triunfo. No dicen que aceptaron esas deportaciones porque no tenían margen para negarse. No dicen que forman parte de las condiciones impuestas tras la captura de Maduro. No dicen que ese “plan” funciona ahora como mecanismo de cumplimiento frente a un poder externo que los aplasta sin esfuerzo.

Lo mismo ocurre con el petróleo, convertido en utilería discursiva. Los voceros hablan de “cooperación energética” como si Delcy tuviera capacidad de negociación. No explican que ese petróleo fue incautado, administrado y vendido desde Washington, y que los ingresos anunciados no son fruto de soberanía alguna, sino de concesiones otorgadas bajo permiso y supervisión. Eso que Delcy llama diplomacia no es otra cosa que obediencia.

Mientras tanto, figuras del régimen, aterrorizadas por el futuro que se les viene encima, niegan contactos con Estados Unidos, desmienten conversaciones y fingen que la captura de Maduro ocurrió por generación espontánea y no por traición interna. Como si un capo pudiera ser extraído de su país sin cooperación desde adentro. Como si la historia fuera tan ingenua como el discurso que intentan vender. La negación no es defensa, es pánico. Y el pánico existe porque quedó claro que la lealtad siempre fue negociable y que el chavismo terminó siendo exactamente lo que durante años acusó a otros de ser: cachorros del imperio. Hoy ya ni siquiera es metáfora.

Delcy Rodríguez intenta lavarse la cara con palabras grandes porque sabe que los hechos la superan. Sabe que no puede explicar por qué sigue en el poder ni por qué Trump la tolera. Sabe que su permanencia depende de cumplir órdenes sin protestar.

Quien todavía defienda este relato no defiende soberanía ni estabilidad. Defiende una ficción ridícula. Y las ficciones se rompen con hechos. El hecho es que Maduro está preso. El hecho es que Trump decide qué se hace con el petróleo venezolano y con el dinero que produce. El hecho es que Estados Unidos manda, Delcy obedece y, cuando deje de ser útil, también desaparecerá… Ya veremos cómo será su final.

José Calabres

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jueves, 22 de enero de 2026

CHAVISMO VERSION MASCOTA

 



-CHAVISMO, VERSIÓN MASCOTA-


Hoy es 22 de enero. Han pasado apenas 18 días desde que Donald Trump ordenó extraer a Nicolás Maduro del búnker que el chavismo llamaba “inexpugnable”. Ese, en el que dormía en Caracas creyéndose eterno, para llevarlo directo a una celda de nueve metros cuadrados en Nueva York y donde hoy cumple condena como lo que siempre fue: un narcotraficante.


La operación fue rápida. En menos de dos horas, docenas de helicópteros del Delta Force y más de 150 aeronaves entraron en el espacio aéreo venezolano, bombardearon aeropuertos militares en Caracas, La Guaira e Higuerote, y salieron de nuevo llevándose a Maduro y a su esposa sin la más mínima resistencia de las Fuerzas Armadas venezolanas. Ni un disparo. Ni un gesto. Nada. Tras su retirada, un grupo de cubanos supuestamente elite de protección, quedaron esparcidos en pedazos en cuestión de segundos. Fueron devueltos a la isla recientemente en urnas que parecían cajas de zapato, dejando claro que todo aquello de “grupos altamente entrenados” protegiendo al régimen y otros mitos más no fueron mas que eso, cuentos y mentiras. 


Pero si la operación que sacó a Maduro fue veloz e implacable, aún más veloz e implacable ha sido la forma en que los hermanos Rodríguez se apoderaron del poder y borraron todo rastro de madurismo en el Palacio de Miraflores. No pasaron ni 24 horas antes de que el chavismo se reuniera para nombrar a Delcy Rodríguez como presidenta. Y no solo eso. En estos 18 días, el director de la CIA ha ido a dictar órdenes PERSONALMENTE desde Miraflores; se entregaron 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos (después de aquellos discursos inflamados en los que juraban que ni una gota saldría hacia EEUU si se atrevían a rozar a Venezuela), se liberan presos políticos, se modifican leyes a velocidad exprés para “proteger inversiones extranjeras en el sector petrolero” (o sea, a las petroleras gringas) y se reconfigura por completo el alto mando militar.


De pronto, ahora sí habrá contraloría sobre el gasto público. De pronto, se anuncia que “han entrado los primeros 300 millones de dólares por concepto de venta de petróleo venezolano” en 2026. Que chiste tan absurdo ese. ¿Venta de petróleo? Si. Pero por parte de EEUU.


Hay que ser muy ingenuo (o padecer una estupidez profunda) para creer que todo esto ocurre porque Delcy es maravillosa. Estamos ante un narco-cartel intentando desesperadamente maquillar la realidad para conservar lo poco que queda de su dignidad entre sus seguidores más fanáticos.


La realidad es simple y brutal: Maduro cayó y no volverá a salir jamás de esa celda en Nueva York. La realidad es que, desde hace 18 días, el poder real en Venezuela está completamente tutelado desde Washington. La realidad es que el gobierno de Delcy y su entorno no son más que títeres que bailan al son de lo que le provoque a Trump, que los maneja a su antojo. La realidad es que los que aparecen como gobierno hoy en Venezuela saben que si alguno se sale del guion, terminará exactamente donde terminó su antiguo jefe.


No hace falta ser un genio para entender que Delcy y su combo no solo traicionaron a Maduro, sino que negocian con Estados Unidos su supervivencia personal. Para ello están dispuestos a obedecer ciegamente a su nuevo amo. Eso sí: para mantener las formas, repiten la palabra “soberanía” como si aún significara algo. El nuevo lema de moda es “DUDAR ES TRAICIÓN”, pero la pregunta es: ¿dudar de que?. Si algo despierta dudas es justamente el “gobierno” que quedó. Y si alguien tracionó, fueron esos que quedaron. Sino, pregúntenle a Maduro! 


Basta con observar las alineaciones: Trump afirmó que Estados Unidos controla ahora los recursos de Venezuela. Acto seguido, incautó 50 millones de barriles de petróleo, los llevó a Texas, los vendió en el mercado internacional por unos 500 millones de dólares, envió 300 millones a Venezuela y ordenó que se destinaran a la recuperación del sistema eléctrico. Delcy, entonces, habla de “los primeros 300 millones por venta de petróleo”, omitiendo deliberadamente que se trata de petróleo incautado, vendido y administrado por EEUU, que además decide en qué se invierte ese dinero.


También calla Delcy que, cuando Trump se reunió con las petroleras para aumentar la producción en Venezuela, estas exigieron cambios legales para proteger sus inversiones, cambios que hoy Delcy y su hermanito aceleran dócilmente anunciando una reforma a la ley de hidrocarburos, bajo órdenes directas de la Casa Blanca. Sorprende la celeridad con la que pueden modificar leyes hoy pero no podían aceptar el referendum revocatorio porque “los tiempos no daban”. 


El régimen se ha convertido en la mascotica obediente de Trump. Ahora, parecen aceptar mansamente que la crisis venezolana se debía a Maduro, y no a ningún bloqueo de EEUU. En apenas 18 días, Delcy pretende hacernos creer que levantó todas las crisis que ha arrastrado el país por 27 años, y lo hace, sin levantar la voz mucho para que no le apreten el collar de castigo desde Washington. 


Mientras tanto, en sus celdas diminutas, Maduro y Cilia degustan apenas una muestra de la realidad que aguarda a muchos más miembros del cartel. Delcy y su hermano, por supuesto, ya deben haber negociado cómo evitar ese destino, aunque una cosa es buscar negociar un acuerdo y otra es librarse del destino que casi seguramente les alcanzará pronto. 


Hoy el narco-chavismo se pinta manso. Habla de “unión y entendimiento”, conceptos que negó durante casi tres décadas a los venezolanos. El miedo se respira. Es palpable. El tono ha bajado y ya ni se habla de la extracción de Maduro. En apenas 18 días, ya casi que se ponen la franela de “acá no se habla mal de Trump”.


El Rodriguismo, apenas 18 días después de la captura de Maduro, quiere fingir soberanía. Necesita convencer a su base de que sigue siendo “rebelde” y “antiimperialista”. Pretende proyectar control, cuando en realidad no solo obedece a Washington, sino que está aterrorizado. Basta escuchar el cambio de tono de Diosdado Cabello para notar el giro. Hay más celdas esperando, y ellos lo saben. Es solo cuestión de tiempo.


En pocos días, seguramente veremos a Delcy viajar muy mansamente a Washington a recibir instrucciones en persona. Seguramente irá con la incertidumbre de si podrá salir de nuevo o si la espera con un par de  esposas para pasarla directamente a su nueva residencia. Delcy también tiene su expediente en la DEA, y será difícil eliminar eso. 


Ella misma ha preparado el terreno ante la inminente orden de asistir a la Casa Blanca diciendo que, cuando lo haga, “caminará y no se arrastrará”. La verdad es que lleva meses arrastrándose, desde que vendió a Maduro, y desde hace 18 días, desde que lo capturaron. Las ojeras de Jorge Rodriguez y la desaparición de su sonrisa característica de un sociópata  denotan el verdadero sentir de la pareja de hermanos que ven venir un tren contra ellos.


Pero no nos engañemos. Aunque la situación venezolana parece mejorar a pequeños pasos, el narco-régimen sigue ahí, agazapado, temblando de miedo y evitando a toda costa levantar la voz a su nuevo amo. Pero ese amo no es dócil ni bueno. No nos quiere. Es un amo peligroso, aunque sin proponérselo su acción nos ha beneficiado.


No estamos solos. No dependenos solo de la gracia de un seudo emperador. Hay una Premio Nobel de la Paz moviendo hilos, sin ruido, para que Venezuela vuelva a ser libre, y lo va a lograr. Hay cosas que bo podemos decir aún y cosas que sucedieron y están por suceder que debemos tratar con mucha discreción. No se dicen las jugadas antes de ganar, pero pueden estar seguros de que estamos ganando.


Han pasado apenas 18 días, y Venezuela ya empieza a ser otra. Esperemos 18 días más y veremos muchos más cambios. Muy pronto, no será Delcy de quien hablen las noticias, sino del nuevo gobierno democrático de Venezuela. 


José Calabres


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lunes, 19 de enero de 2026

CIFRAS REALES: CUANTO PETRÓLEO HA REGALADO EL CHAVISMO?


 LAS CIFRAS REALES: ¿CUÁNTO PETRÓLEO SE HA REGALADO DURANTE EL CHAVISMO?


Uno de los temas que más ha saltado a la palestra en los días posteriores a la captura del narcoterrorista y usurpador de la presidencia de Venezuela, Nicolás Maduro, ha sido el petrolero. La verdad es que cada vez que se habla de Venezuela, el petróleo aparece inevitablemente. Y es lógico: el país cuenta con las reservas de petróleo pesado más grandes del planeta, lo que lo convierte en una especie de gran “X” marcada en el mapa mundial de las riquezas.


Sin embargo, poco se habla de las otras riquezas del país. Venezuela es el tercer país del mundo en reservas de gas natural; el país con más reservas de oro del continente y uno de los primeros veinte países con mayores reservas de aluminio, hierro, diamantes, coltán, níquel y tierras raras. Y, por supuesto, su mayor tesoro, los venezolanos.


Muy poca gente habla de estas riquezas, que han sido saqueadas indiscriminadamente por el régimen narcoterrorista durante casi tres décadas, sin que exista verdadero interés público en revisarlas, a pesar de que probablemente igualen o incluso superen los ingresos petroleros.


El narcorégimen ha sido extremadamente eficaz en mantener en la sombra pública cualquier dato o discusión relacionada con estas riquezas y lo que generan. De ese modo, no hay contraloría ni presión ciudadana para revisar cifras ni desvíos. En su lugar, se alimenta el relato de que Venezuela es únicamente una potencia petrolera y que ese recurso es lo que Estados Unidos quiere “robarse”. Mientras tanto, sin que nadie lo note, saquean todas las otras riquezas de manera indiscriminada sin que NADIE ponga una sola queja al respecto. 


Ese discurso, de que EEUU quiere robarse el petróleo, cacareado por los chavistas como loros amaestrados de la casa de una abuela, no se corresponde en lo más mínimo con la realidad. La verdad es que si hay un país que ha pagado por el petróleo siempre y ha desarrollado la industria en suelo venezolano, ha sido justamente EEUU. El cuentico ese de que EEUU no pagaba regalías de más de 1% o que pagaban el petroleo como bitumen es un mito falso. Eso NUNCA PASÓ. (Revisen mis artículos anteriores. Ahí están explicados ambos temas a profundidad).


Venezuela sí posee las mayores reservas del mundo y fue, en algún momento, un proveedor clave del mercado global, especialmente en los años setenta hasta finales de los 90. Pero eso quedó atrás hace décadas, y no precisamente por culpa de EEUU.


Con la llegada de Chávez al poder, el saqueo sistemático a PDVSA la hundió en una caída constante que la llevó prácticamente a desaparecer del mercado internacional. De producir cerca de 3,7 millones de barriles diarios en su mejor época, hoy apenas alcanza los 900 mil. Y de esa cifra, alrededor del 30 % proviene de operaciones de la estadounidense Chevron. (Si. No hay no un barril saliendo gracias a empresas cubanas o nicaraguenses). El resto corresponde a “empresas mixtas”, lo que en términos simples significa que PDVSA solo otorga permisos, mientras la operación real la realizan compañías extranjeras, porque la estatal ya no tiene capacidad para operar sus propios pozos. Ese es el nivel de destrucción al que nos llevó el chavismo, un proyecto dedicado exclusivamente al saqueo del país y a la ruina de su gente.


El chavismo hoy atribuye la crisis a “bloqueos” y “guerras económicas”. Sin embargo, y esto puede comprobarlo cualquiera con una simple búsqueda en google, el bloqueo nunca ha existido. Explico para los que solo repiten lo que les dicen en VTV: Un bloqueo económico implica la prohibición total del comercio, la imposibilidad de importar alimentos, medicinas y bienes, y la suspensión de transacciones internacionales. Nada de eso ha ocurrido jamás en Venezuela.


El narcorégimen ha comerciado desde siempre armas con Rusia, con España, con Brasil, ha realizado transacciones con China, con Corea del Norte, con Portugal, intercambios con Cuba y negocios con múltiples países del mundo, incluidos los tan vilipendiados Estados Unidos. Para muestra un botón: Chevron nunca dejó de operar en Venezuela.


Lo que sí existió fueron sanciones progresivas y focalizadas a funcionarios del régimen, con nombre y apellido. También hubo sanciones a PDVSA a partir de 2019, cuando se prohibieron nuevas emisiones de deuda. En términos claros eso se traduce (para los cortos de entendimiento que siguen cacareando ignorancia) en que se impidió que el régimen siguiera endeudando e hipotecando al país. No se olvide que el 80% de la producción petrolera de Venezuela HOY se envía a China por concepto de pago de deuda adquirida hace mas de 10 años atrás (unos 60.000.000.000 millones de dolares que desaparecieron de las arcas de la nación “inexplicablemente”). 


Pero la crisis venezolana no comenzó en 2019. Cualquier venezolano sabe que el país está sumido en una crisis profunda desde, al menos, 2005, cuando la escasez ya era evidente y se encarcelaba gente por “acaparamiento” si se le encontraban más de doce rollos de papel higiénico en su casa o mas de 4 kilos de harina de maíz. Para 2007 hacía varios años que no sabíamos lo que era la leche y hacíamos colas donde nos marcaban numeros en los brazos con un marcador para comprar pollo. Ahí no habían sanciones. ¿Acaso no lo recuerdan? 


Ahora, tras la salida forzada del narcodictador, aparecen de pronto “expertos petroleros” que apenas saben escribir, pero repiten consignas seudo patrióticas con entusiasmo. No nos engañemos: no les duele el petróleo ni el país. Solo reproducen el discurso que el chavismo les dicta cada hora. Son indolentes que repiten que el petróleo es mas valioso que el dolor de las millones de personas que sufren de hambre y mengua en el país. Defienden a un cártel en el poder y no a las millones de familias destrozadas por la migración forzada o por tener familiares presos por opinar. Que discurso tan pobre y tétrico.


Si realmente les doliera el petróleo, hace tiempo habrían denunciado que durante los últimos años el chavismo entregó SOLAMENTE A CUBA más de cinco millones de millones de barriles a cambio, únicamente, de “inteligencia” para mantenerse en el poder.  Y hay que reconocerlo: el objetivo se cumplió. El narcorégimen se ha mantenido  casi tres décadas en el poder, mientras los venezolanos pagamos el precio con vidas empobrecidas y maltratadas.


Pero vamos a poner esto en perspectiva. En dinero, ese petróleo equivale a un 5 seguido de catorce ceros, en dólares. Se los muestro con claridad:


US$ 500.000.000.000.000


Permítanme explicar esta cifra: ese número que no sabemos leer equivale, aproximadamente a 2,5 veces el PIB anual de todo el planeta. ¿Sabe que es el PIB? es el valor total de todos los bienes y servicios finales que produce un país dentro de su territorio durante un año. TODO LO QUE PRODUCE. TODO. Bueno, el PIB DEL MUNDO ENTERO por casi 3 años, es el equivalente en dinero de lo que el chavismo le ha regalado a Cuba durante su gestión. ¿Empezamos a entender la magnitud de esto? 


Mientras tanto, los venezolanos no pueden comprar alimentos ni medicinas, las universidades están destruidas, los hospitales se derrumban y los salarios equivalen a un dólar mensual. ¿Puede alguien negar esta realidad?


Esta grosera cifra de desfalco que no incluye las inmensas fortunas robadas por los miembros del narco régimen y que ascienden a miles de millardos de dólares también, tampoco incluye lo robado en materia de mineria, y corresponde SOLO a lo entregado a Cuba. No hemos tocado lo entregado a otros países. No hablamos del dinero regalado en efectivo. Curiosamente, no hay dolientes por eso, solo indignación porque Estados Unidos comercializa cincuenta millones de barriles tras sacar a Maduro del poder. Justamente con eso es que están ahora abriendo el mercado cambiario para recuperar los servicios básicos y medicinas. De eso nos estamos quejando.


¿Curioso? No. El discurso chavista permea cada capa social y distorsiona la realidad. Venezuela es un país con medios controlados, donde solo se sabe lo que el régimen permite, y lo que no controla, lo manipula.


Recientemente, la nueva marioneta de Estados Unidos anunció una reforma a la Ley de Hidrocarburos para “incentivar la inversión extranjera y mejorar la economía y los servicios”. Lo presenta como una genialidad propia, cuando no es más que la ejecución de órdenes emanadas de Washington tras la reunión de Trump con las petroleras que exigieron seguridad jurídica para volver al país.


De eso hablaremos mañana.


Por ahora, dejo esta reflexión final: los únicos que han robado los recursos de Venezuela (no solo el petróleo) han sido los miembros del narco cártel chavista. Hoy, tras la captura de Maduro (que, por cierto, jamás volverá a ser libre aunque Delcy trate de aparentar lo contrario), el país comienza a recuperar parte de su soberanía, incluso bajo tutelaje, y empieza a recuperar sus recursos. Muy pronto, los venezolanos empezarán a sentir el efecto de esto para mejor. 


José Calabres


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#Venezuela #CaídaDelRégimen #CartelDeLosSoles #Libertad #Petróleo

domingo, 18 de enero de 2026

CHAVISMO TUTELADO Y ENTREGADO

 



LA TRANSICIÓN SIN RESISTENCIA


Desde hace días me he dedicado a observar el panorama antes de escribir. No es fácil entender qué está ocurriendo entre Venezuela y Estados Unidos, porque ambos países están hoy bajo gobiernos completamente erráticos. Cada situación cambia no en días, sino en horas.


Tras la captura de Maduro por parte de Estados Unidos y el ascenso de Delcy Rodríguez al poder apenas dos semanas atrás, al momento de escribir estas líneas, EE. UU. ha tomado control absoluto de la industria petrolera venezolana, dicta lo que el gobierno “interino” debe hacer y, en la práctica, tutela remotamente al país.


Hace ya bastante tiempo escribí sobre un lo que debe suceder ante un posible proceso de transición democrática en Venezuela para que ese proceso tuviera alguna posibilidad de éxito. Hoy sigo pensando exactamente lo mismo, y vale la pena repasar esos puntos.


Para que exista una transición, es necesario establecer un gobierno intermedio. Ese gobierno no es el definitivo: sirve únicamente para estabilizar, aunque sea mínimamente, la situación económica, social y política, y abrir el camino hacia unas elecciones que permitan instalar un gobierno legítimo en un ambiente lo mas despolarizado posible. Ese gobierno intermedio, en todos los casos, es un gobierno que será sacrificado. Es el que carga con los costos de la estabilización y, por eso mismo, se convierte en el blanco de todas las recriminaciones. Rara vez sobrevive mucho tiempo.


Así ocurre en procesos democráticos. Venezuela, por supuesto, no encaja del todo en ese molde. Pero aunque nuestra situación es distinta, el corazón del proceso responde, más o menos, a la misma lógica.


En Venezuela no hemos llegado a un gobierno de transición producto de acuerdos políticos, sino al derrocamiento de un sistema criminal mediante la fuerza. La organización que se apoderó del país durante casi tres décadas fue descabezada en unos cuarenta y cinco minutos por un equipo estadounidense.


Aquellas declaraciones altisonantes de dirigentes con ínfulas de dioses olímpicos, que aseguraban que cualquier incursión de Estados Unidos en suelo venezolano se convertiría en una tumba masiva para los invasores, o que los cielos del país eran “inexpugnables”, quedaron reducidas a simple retórica de micrófono. No solo entró un helicóptero para extraer a Maduro de su propio búnker, sino que entraron más de ciento cincuenta aviones y decenas de helicópteros que bombardearon lo que consideraron necesario, sin encontrar la más mínima resistencia. Y, para rematar, amenazaron con volver. Esa sola amenaza bastó para que el régimen agachara la cabeza, aterrorizado, y entregara absolutamente todo a quienes horas antes aún llamaban “yanquis de mierda”.


Hoy los venezolanos observamos la situación con recelo. Delcy Rodríguez funge como presidenta encargada, pero es evidente que no es más que la pieza que será sacrificada una vez alcanzada la estabilización mínima necesaria para convocar elecciones e instalar un gobierno legítimo. Esto puede tardar unos meses, pero es necesario. Es mejor que sacrifiquen a quienes son aun remanentes del chavismo que a politicos demócratas que busquen encausar al país en un nuevo rumbo. Los primeros años de estabilización se van a sentir un poco lentos debido al profundo daño que causó el chavismo, y ante un gobierno nuevo y legítimo, la sociedad puede sentir que el avance es muy lento ante expectativas muy altas. Eso puede desembocar en incluso, un golpe de estado al nuevo gobierno. Eso se debe evitar.


La presión internacional sobre Estados Unidos para que el proceso de democratización avance es enorme. Pero, además, habrá una reacción interna en Venezuela si eso no ocurre pronto. Dentro del mismo gobierno de EEUU ya hay reacciones que presionan por avanzar en ese camino. 


EEUU no está plantando una bandera en un terreno baldío. Existen fuerzas democráticas activas, dentro y fuera del país, que empujan para que esta transición se concrete, a pesar de que no es lo que imprime más titulares. 


Mientras tanto, resulta interesante observar cómo el discurso del chavismo remanente, ahora bajo tutelaje estadounidense, intenta proyectar una supuesta rebeldía interna que les lave un poco la cara ante la humillación sufrida, mientras la realidad los desmiente a diario.


Hace apenas dos días, el director de la CIA visitó a Rodríguez y fue recibido cordialmente en Miraflores. Rodríguez lo recibió con honores. Todo esto, a días de que Maduro fuera capturado y encarcelado. Al parecer, ya se va olvidando a Maduro bastante rápido.


Que el director de la CIA camine por Miraflores con absoluta tranquilidad no deja de ser llamativo y un fuerte mensaje acerca de lo que está pasando. La reunión tuvo como objetivo oficial “transmitirle el mensaje” de que Estados Unidos espera su total colaboración. Traducido al lenguaje real: Estados Unidos asume el control absoluto del poder en Venezuela y oficializa el tutelaje de Rodríguez, quien, por cierto, aún no está autorizada a reunirse con Trump en ningún lugar, pero que deberá correr a hacerlo cuando se le ordene. 


En la otra cara de la moneda, el chavismo parece haber avanzado con sorprendente rapidez en olvidar que Maduro fue capturado, que EE. UU. tutela el país vía WhatsApp, y que hoy el petróleo y los recursos venezolanos dependen de lo que decidan Trump y Marco Rubio.


Han comenzado a excarcelarse presos políticos a cuentagotas, (pero ya comenzó el proceso), se reabre el mercado cambiario para estabilizar medicinas y servicios (no por iniciativa de Delcy, sino por orden directa de Trump), y se avanza, paso a paso, hacia un proceso electoral que parece inevitable.


En apenas quince días pasamos de una crisis profunda a un mercado cambiario en vías de restablecimiento; de millones de barriles desviados a mercados negros a su recuperación; de la desidia eléctrica a nuevas inversiones en servicios básicos; de cárceles llenas de presos políticos a las primeras liberaciones; de la estridencia de Diosdado a un discurso más “tranquilito” cada vez más evidente; y de un régimen arrogante a uno que busca, desesperadamente, cómo sobrevivir a su propia caída. Todo eso en solo quince días.


María Corina Machado se reunió personalmente con Trump al mismo tiempo que el director de la CIA le daba instrucciones a Delcy. En ese encuentro, a puerta cerrada, Machado obsequió a Trump su medalla del Nobel de la Paz. El gesto ha generado reacciones de todo tipo, a favor y en contra, en todo el mundo. MCM nos dejó una frase para la historia: “Para los que dicen que nos están quitando el petroleo, sepan que el régimen regaló, COMPLETAMENTE GRATIS solo a Cuba hasta hoy, mas de 5 BILLONES DE BARRILES, así que no me vengan a mi a hablar de petroleo robado a estas alturas”… pero de esos temas hablaré mañana, si no ocurre algo más antes… porque así de volátil es el panorama hoy. 


Por cierto, 5 billones es un 5 seguido de 12 ceros, para que se hagan una idea. Es decir que el régimen entregó a Cuba, TOTALMENTE GRATIS, algo como CINCO MILLONES DE MILLONES de barriles de petroleo. (Para aquellos que hoy son grandes dolientes del petroleo y los recursos venezolanos pero que jamás dijeron una palabra de este saqueo).


Me despido asegurándoles algo: más allá de los titulares diseñados para generar clics y angustia, los hechos concretos apuntan a que Venezuela se encamina hacia la libertad total, por una vía o por otra muy pronto.


Sé que a veces parece que el cártel sigue mandando. No es así. El poco poder que les queda se disolverá muy pronto. Recuerden esto: Delcy y su gente hoy solo cumplen órdenes, no gobiernan. Cada cosa que tratan de presentar como “decisiones de gobierno” no son más que órdenes de Washington, y cada día que pasa es un día menos que permanecen ahí.


Tampoco olvidemos algo fundamental: si hoy Estados Unidos tutela a Venezuela, también es responsabilidad del régimen que prefirió eso antes que reconocer elecciones. Que eso no se nos olvide nunca. El régimen que llevó a Venezuela a la crisis más profunda de la historía de nuestro país, es el mismo culpable de que hoy EEUU por la fuerza nos tutele. 


José Calabres


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