Todos sabemos que intentar predecir algo sobre Venezuela es un ejercicio ingrato y casi siempre inútil. El narco–régimen, rodeado de narco-asesores con décadas de experiencia, ha sobrevivido a situaciones límite usando recursos casi infinitos, tanto económicos como de presión internacional.
Pero una cosa es jugar a hacerse los locos con diálogos y acuerdos que nunca cumplen, y otra muy distinta es tener la frente marcada por el láser de un rifle cuyo cañón todavía está caliente. Eso es lo que estamos viendo hoy. La misma voluntad que tiene el narco-chavismo para no cumplir ningún acuerdo es la misma voluntad que hoy tiene Estados Unidos para hacerlos cumplir, incluso usando la fuerza. Ya lo demostró el 3 de enero. Esto no lo habíamos visto antes.
Cualquiera en su sano juicio entendería que, tras esos hechos y la promesa explícita de volver a atacar, lo lógico sería poner orden y comenzar a resolver el futuro inmediato, no solo político sino personal. Si yo fuera uno de ellos estaría buscando la manera de irme por lo bajito y vivo. Pero, una vez más, el narco-régimen, afortunadamente, parece empeñado en buscar pelea.
Y digo afortunadamente porque lo que muchos temíamos empieza a disiparse por su propio peso. Estados Unidos decidió dejar a Delcy Rodríguez como administradora del colapso narco-chavista hasta que las condiciones para una verdadera transición estuviesen dadas. Las declaraciones de Trump, que parecían mostrar cierta “satisfacción” con Delcy la fea, daban la impresión de que su permanencia podía prolongarse. Durante las últimas tres semanas, Delcy se ha comportado mansa y dócil, cumpliendo órdenes de Washington sin chistar, aunque desde hace unos días para acá, ha comenzado a dar señales de rebeldía, y si hay algo que Trump no tolera son los retos y los desaires, incluso cuando están dirigidos solo al consumo interno del chavismo.
Delcy afirma que no sigue instrucciones de Estados Unidos, porque obviamente debe mantener las formas con la poca base que queda del chavismo, indignado por la entrega absoluta de sus dirigentes al enemigo del que llevan decadas hablando pestes, pero a pesar del discurso rayado, en la práctica, cumple cada orden al pie de la letra.
Como es costumbre en el narco-chavismo, Delcy la fea juega a los grises. Ha iniciado excarcelaciones de presos políticos pero a cuentagotas, sin otorgar libertad plena y en cifras muy inferiores a las anunciadas. Avanzó en la modificación de la Ley de Hidrocarburos para favorecer a empresas estadounidenses, tal como le fue ordenado, pero mantiene vínculos con China, Rusia e Irán, pese a haber recibido instrucciones claras de romper esos lazos. Llama al diálogo pacificador pero mantiene colectivos en la calle, disfraza procesos de diálogo con alacranes y, en un último conato de “rebeldía”, el retrasado medianamente funcional de “Nicolasito” deja claro que no hay intención alguna de convocar elecciones, porque según él, el TSJ no declarará la ausencia de Maduro porque no van a validar “un secuestro”.
Jugar a los machitos con quien hace menos de un mes demostró que no está jugando solo a hablar, y que mantiene la misma flota que los bombardeó cerquita, no parece el movimiento más inteligente. Eso, paradójicamente, hay que agradecerlo. Todo apunta a que la transición llegará forzada por el mismo chavismo y mucho más rápido de lo que esperábamos.
El narco-chavismo no es famoso por anticipar lo que no le conviene. Rusia, China e incluso el Vaticano advirtieron a Maduro que sería capturado y le ofrecieron asilo en Rusia. Su soberbia lo llevó a su destino final: una celda en Nueva York, de la que solo saldrá para ser llevado a otra. Ahora, esa misma soberbia parece estar guiando a Delcy por el mismo camino o por uno peor, lo cual es una buena noticia para los venezolanos que temíamos que esta pesadilla se extendiera indefinidamente.
Marco Rubio declaró hace horas desde que escribi estas lineas ante el Congreso que Estados Unidos está listo para lanzar un ataque mucho mayor contra Caracas si es necesario, y que Delcy la fea puede ser derrocada en el momento en que Washington lo decida. Trump, por su parte, afirma que Delcy cumple sus órdenes al pie de la letra. Pero todos sabemos que Trump no es precisamente tolerante con quienes lo desafían o lo hacen quedar mal en público. Y, afortunadamente, eso es exactamente lo que el narco-chavismo insiste en hacer. Es posible que Delcy la horrorosa crea que las elecciones de medio término en EEUU podrían darle cierta ventaja al narco chavismo… como si EEUU fuese a esperar hasta Octubre para tomar decisiones sobre ella y su mini cartel en decadencia. Al contrario, esa premura de obtener ventajas politicas que necesita Trump ante esas elecciones es justamente lo que hará que sus acciones sobre Venezuela sean relámpago y efectivas. No va a darse el lujo de arriesgar su propio futuro político fortaleciendo una narco dictadura en el caribe.
Mientras tanto, otros 200 millones de dólares provenientes de la venta de petróleo incautado por Estados Unidos llegarán la primera semana de febrero para ser destinados a subastas de empresas de servicios, tal como anunció Trump hace semanas. Esto suma 500 millones dólares hasta la fecha. Delcy intenta manipular la narrativa diciendo que su “gobierno” está logrando el desbloqueo de recursos en Estados Unidos, cuando la realidad es que hoy Washington tutela el 100 % de los recursos petroleros venezolanos y decide su uso. Estados Unidos no solo ha reactivado personal en su embajada en Caracas, sino que además abrirá oficialmente una oficina de la CIA en la misma sede.
La soga no solo está puesta en el cuello del régimen: aprieta cada vez más, aunque sigan haciéndose los locos. Esa presión es la que está empujando cambios visibles. Ya comienzan a verse mejoras parciales en el sector salud y eléctrico, ambos golpeados por la corrupción narco chavista por décadas.
Si con recursos provenientes de apenas 50 millones de barriles vendidos en quince días se notan avances, imagínese lo que habría sido invertir los recursos de los 5 MILLONES DE MILLONES de barriles que se regalaron solo a Cuba en los últimos 25 años. Eso da una idea del daño profundo que este narco-régimen le ha hecho al país.
Para hacernos una idea: con apenas 500 millones de dólares, se va a comenzar a reparar el sistema electrico nacional y a dotar hospitales. 500 millones. Bueno, sólo Tarek El Aissami se robó, en su último robo de PDVSA, 22 MIL MILLONES. 44 VECES MAS que lo que celebra Delcy la horrible hoy como un gran logro económico. ¿Donde está ese dinero que se robó El Aissami?, nadie sabe. ¿Donde está El Aissami y los otros que apresaron?, tampoco se sabe, porque la justicia chavista no es tal, sino un esquema de robo y encubrimiento.
En el plano internacional, Petro, desde Colombia, y en vísperas de una visita a Washington con una visa temporal de cinco días, pide que Estados Unidos devuelva a Maduro a Venezuela para que sea juzgado en su país. Petro parece estar construyendo su propio camino hacia el desastre por insistir en secundar narcotraficantes. El futuro de ese señor no pinta bien. Pero no se puede esperar micho de un ex guerrillero narco y alcohólico.
Aunque las aguas parezcan tranquilas en la superficie, Estados Unidos no deja de observar cada movimiento del narco-régimen y su entorno. Parece que los chavistas olvidan eso, y cada día que pasa, estos se resbalan más y más con cada concha de mango que les ponen. No ha pasado ni un mes desde la captura de Maduro y Delcy la horrorosa ya acumula millas de vuelo a Nueva York. Una maravilla me parece. Que siga así.
Y por si alguien no lo ha notado: María Corina sigue por ahí. Sin ruido, pero activa. Así es como se trabaja cuando de verdad se buscan resultados. No tengo la menor duda de que ella es parte de lo que viene.
José Calabres
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