martes, 24 de marzo de 2026

-NARCO CHAVISMO, LA TIRANÍA ASESINA QUE SE ACOMODÓ A EEUU-

 


Hay una trampa muy clara en los procesos políticos largos, y es hacerle creer a la gente que algo cambió cuando en realidad todo sigue igual o incluso, peor. Eso es lo que ha pasado en Venezuela y sigue sucediendo.


El llamado “interinato”, que se vendió como la salida al narcochavismo, terminó funcionando como un mecanismo que le dio oxígeno al mismo sistema que nos dijo EEUU que supuestamente iba a desmontar. Esta no es una opinión emocional, sino un hecho observable: el poder asesino narco chavista no cayó, se adaptó.


El venezolano lo siente, incluso sin necesidad de meterse en análisis políticos profundos. Lo ve cuando cambian los nombres de dirigentes en cargos de poder pero todo sigue igual. Cuando no hay justicia, cuando no hay consecuencias, cuando la promesa de ruptura se convierte en una espera eterna en la que solo piden “paciencia”, como si 27 años no fuesen suficientes. 


Hemos pensado por mucho tiempo que el problema era una figura, pero el problema siempre fue el sistema. Así es como funciona un cártel: sacas a un capo y aparece otro. Hoy es Delcy, mañana será otro, pero la lógica es la misma. El cártel no deja de existir o funcionar porque elimines a un capo. Los cárteles son estructuras, no una figura.


Pero lo que hoy venos con angustia no es que el cártel sobreviva intacto, sino que ha logrado algo inaudito: legitimarse ante el mundo. 

Lo que debería verse como la caída de la estructura y que se nos vende como transición en realidad no es más que “CONTINUIDAD” a cambio de recursos. Y ahí está la gran frustración del venezolano: no solo enfrenta a un poder asesino y criminal que no cede, sino a una narrativa internacional que lo valida y que insiste en que ahora hay “transición democrática”, cuando la realidad del venezolano es silenciada por medios internacionales que reflejan lo que dice Trump y sus acólitos: Delcy es maravillosa.


Eso no es ingenuidad, es conveniencia y manipulación pura.


El resultado es una sociedad cansada, desconfiada, golpeada. No solo por la crisis económica, sino por algo más profundo: la pérdida de confianza en una salida verdadera porque el “aliado” no es tal y el opresor dedica muchas fuerzas a dividir y a debilitar cualquier intento de alcanzar la libertad por cualquier medio. No es fortuito que los medios y las redes estén atestados de ataques contra Maria Corina Machado pero normalicen el “interinato” como si fuera un gobierno legítimo, obviando que no ha sido electo, que está en contra de la constitución y que su permanencia va en contra de cualquier principio legal venezolano. Cuando la gente empieza a sentir que todas las soluciones son parte del mismo problema, se paraliza. Y eso es exactamente lo que permite que sistemas asesinos se mantengan, como en Cuba, Nicaragua y Venezuela. 


Pero quedarse en la denuncia no basta. Aquí hay una verdad incómoda: si el problema no es solo quién gobierna, la solución tampoco es solo cambiar nombres. Si bien es cierto que MCM encarna la esperanza de un cambio, también es cierto que debemos mirar hacia adentro. Es necesario entender que el narco chavismo  también se sostiene en el miedo, la dependencia, la desorganización y la costumbre de esperar a que otros resuelvan.


Esto no es culpar al pueblo. Es entender dónde está realmente la batalla para poder enfrentar al enemigo y tener una posibilidad real de vencer. Y es que si el poder ha sabido adaptarse para mantenerse, la sociedad también puede adaptarse para resistir y cambiar las reglas del juego. ¿Estanos preparados y dispuestos a eso? Yo creo que si. 


El punto de partida no es un gran evento épico por suceder ni la llegada inminente de un salvador. Es dejar de aceptar la mentira como algo normal, informarse, hablar claro, organizarse, recuperar la confianza entre ciudadanos y asumir que la libertad no se decreta, se construye. Debe haber protesta, constante, dura y sin cansancio.


Lo que siente hoy el venezolano no es solo frustración. Es una claridad nueva, dura, pero necesaria: nadie vino a salvarnos, sino por recursos, y mientras los tengan, nuestro bienestar no les preocupa en lo más mínimo. Desde esa claridad puede empezar algo distinto; un cambio que no dependa de ilusiones, sino de decisiones. Cuando una sociedad deja de creer las mentiras del sistema por comodidad, ese sistema empieza, inevitablemente, a debilitarse. El sistema se mantiene porque nosotros lo dejamos ser. Debemos cambiar eso.


Jose Calabres

-TRANSICIÓN ESTANCADA-


Venezuela vive hoy entre el "Rodrigato" y el Espejismo de la Tutela Estadounidense. Han pasado poco más de dos meses de los eventos sísmicos de enero que culminaron con la captura y salida de Nicolás Maduro, y Venezuela se encuentra en un limbo político que desafía tanto la lógica institucional como las esperanzas de cambio real. Lo que en un principio fue vendido como el inicio de una "transición democrática" ha mutado, a ojos de muchos, en una transacción pragmática de alto nivel. 


En el centro de este laberinto se encuentra Delcy Rodríguez, una figura que ha pasado de ser el rostro de la resistencia chavista a la ejecutora clave de una "hoja de ruta" diseñada en Washington.


La reciente noticia de que el Jefe del Comando Sur ha confirmado que Rodríguez está ejecutando “fielmente el plan de vuelo de Estados Unidos” ha caído como un balde de agua fría en una ciudadanía que esperaba soberanía, no un cambio de tutor. La percepción de un "interinato" de Delcy Rodríguez, avalado por el Tribunal Supremo y sostenido por un estamento militar que parece haber canjeado su lealtad a Maduro por su supervivencia bajo el nuevo esquema, plantea una pregunta dolorosa: ¿Se está democratizando Venezuela o simplemente se está reorganizando el poder para satisfacer intereses energéticos externos?


El malestar en las calles no es gratuito. Para el venezolano de a pie, la imagen de Delcy Rodríguez liderando una “transición” es una paradoja viviente. Como pieza medular de la estructura represiva de la última década, su permanencia en el poder, que ahora goza del beneplácito de la administración Trump, se siente más como un "cambio de guardia" que como una ruptura con el pasado. La "hoja de ruta" parece priorizar la reapertura de embajadas, la estabilización del flujo petrolero y la “liberación selectiva” de presos políticos, pero deja en un tercer o cuarto plano la reconstrucción de la institucionalidad democrática y el sufragio libre, del cual se habla pero de manera casi ambigua.


El sentimiento de que Venezuela ha pasado de estar bajo la influencia de la Habana, Moscú y Pekín a ser un "protectorado" de Washington es cada vez más fuerte. El discurso oficial de Rodríguez ha virado hacia una retórica de "colaboración y desarrollo compartido", pero el trasfondo es evidente: el acceso total a los recursos naturales del país a cambio de una permanencia en el coroto.


Este escenario plantea riesgos críticos. Al permitir que figuras del "Rodrigato" manejen la transición, se corre el riesgo de reciclar el autoritarismo bajo una fachada de cooperación internacional, mientras que líderes que lucharon durante años, como María Corina Machado, ven ahora cómo el tablero se mueve entre los militares, Delcy y la Casa Blanca, dejándolos en una posición periférica de "acompañamiento" más que de liderazgo. No falta quien ve cualquier intento de evitar eso como “una falta de paciencia que puede sabotear la transición”. Sabotear una transición que no está pasando, en primer lugar.


Mientras se discuten inversiones petroleras con Chevron o Repsol, el ciudadano común sigue esperando el imperio de la ley, justicia para las víctimas de derechos humanos y un camino claro hacia elecciones donde el chavismo no sea juez y parte cono lo ha sido durante casi tres décadas. Causa confusión escuchar a los dirigentes de EEUU hablar de recursos, de explotación y negocios con Delcy la maravillosa mientras sigue pesando una recompensa de la DEA sobre Cabello y sanciones sobre prácticamente todo el gabinete. EEUU al parecer no tiene problemas de sentarse en la misma mesa a negociar con los que hace tres meses eran supuestamente el cartel de narcos mas grande del mundo. Curioso. Mientras tanto, Cabello y los demás amenazan, amedrentan, y siguen acechando al pueblo, cono si nada hubiese pasado. Ahora quienes silencian las atrocidades son los mismos que usaron las mismas como excusa para bombardear Caracas y ahora se abrazan con los violadores de derechos humanos. 


La historia nos enseña que las transiciones impuestas desde afuera y ejecutadas por los mismos actores del régimen saliente suelen desembocar en democracias de fachada o en nuevas formas de autocracia. El malestar venezolano no es contra la presencia de EEUU, sino contra la sensación de que su destino está siendo negociado en oficinas de Washington y Caracas sin su participación.


Si la "hoja de ruta" de la que habla el Comando Sur no incluye una reinstitucionalización, un cronograma electoral inminente, una depuración real de los poderes del Estado y una verdadera justicia transicional, Venezuela no estará en una transición hacia la democracia, sino en la pausa de un narco régimen asesino que aprendió a mutar para sobrevivir.


La libertad de un pueblo no puede ser el anexo en un contrato petrolero. Mientras el país observa con desconfianza las movidas de Delcy Rodríguez, queda claro que la verdadera transición no vendrá de una orden de Washington, sino de la capacidad de los venezolanos de reclamar un proceso que les pertenezca, libre de tutelajes y de sombras del pasado. Al parecer, los venezolanos estamos condenados a tener que levantarnos a la fuerza para alcanzar la libertad una vez más. La discusión apenas comienza en una Venezuela que aún busca su propia voz.


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José Calabrés


#Venezuela #DelcyRodriguez #Transicion #Corrupcion

sábado, 21 de marzo de 2026

EL TAMAÑO DEL MUNDO

A veces la vida se nos va en el puro oficio de habitar el futuro. Nos perdemos en la inmensidad de los mapas que aún no trazamos y en la urgencia de metas que, a la distancia, parecen cumbres inalcanzables. 

Caminamos de prisa, como si el tiempo fuera un hilo infinito, olvidando que el paisaje solo existe mientras los ojos se detienen a mirarlo. Olvidamos que, por perseguir el horizonte, a menudo pisoteamos las flores del camino.

Permítanme robarles un instante de su tiempo para contarles de una cicatriz.

Hace años, en el silencio verde de Trujillo, Venezuela, aprendí cuánto mide realmente el mundo. Estaba en el fondo de un zanjón, a casi un kilómetro del asfalto, intentando sanar un sistema de riego herido. Soy, al final de todo, no más que un campesino que aprendió el arte de hilvanar palabras para quien quiera escuchar una historia.

Aquel día, el metal me traicionó. En una caída fortuita, mi machete (ese compañero fiel de rastrojos) se volvió contra mí. El filo me abrió la mano izquierda con una ferocidad tal que dejó cuatro de mis dedos asidos a la vida apenas por un jirón de piel. La sangre no goteaba, sino que brotaba con el ritmo de un reloj de arena que se vacía demasiado rápido. Seccioné venas, tendones, nervios y una arteria, y en ese flujo constante, sentí cómo mi propia existencia se me escapaba entre los dedos.

En segundos, el mareo me reclamó. Hay una aritmética cruel en la tragedia: sabía que un litro y medio de sangre es el límite del silencio eterno, pero que con apenas medio litro el mundo se apaga y llega el desmayo. Con la mente en vilo, me preparé para la batalla.

Estaba solo. Cuatro kilómetros me separaban de mi padre y de mi casa; una eternidad de monte y sol me alejaba de cualquier auxilio. No había señales de celular ni habrían sirenas en el horizonte.  Cuando se vive tan lejos del mundo las cosas funcionan distinto.

En ese instante definitivo, cuando el cuerpo comprende que puede ser su última tarde sobre la tierra, el pensamiento se despoja de todo lo superfluo y el tamaño del mundo se hace pequeñito. No vi mi trabajo, ni mis cuentas, ni mis miedos por el patrimonio. Todo aquello se volvió motas de polen dispersas por una tormenta repentina. En cambio, el alma se me llenó de rostros: vi a mi hija, pequeña y frágil; vi a mi esposa; vi el refugio de mi familia, y me dolió la ausencia de un abrazo no dado esa mañana. Me desgarró la idea de dejarlos a la intemperie de la vida sin haberme despedido con un beso. Comprendí, con la claridad que solo da el abismo, que lo verdaderamente sagrado cabe en un gesto simple que a veces postergamos  por la prisa.

Pero ese día no era para rendirse. Con la mano derecha y los dientes, rasgué mi franela en tiras. Me hice cuatro fuertes torniquetes hasta que por fin paró el sangrado, un nudo por cada esperanza, y comencé el ascenso. Caminé un kilómetro cuesta arriba, desafiando a la gravedad y a la muerte, hasta desplomarme sobre el asfalto ardiente de la carretera. Allí me quedé, sin aliento, sintiendo el calor de la tierra bajo mi espalda, esperando un milagro que no parecía llegar. Pero el silencio de la carretera me obligó a levantarme una vez más. Nadie pasaba y no podia esperar mas.

A un kilómetro de camino, el destino puso una bodega y a unos hombres de manos curtidas. Al verme transformado en una estatua de sangre, uno de ellos no hizo preguntas: me hizo espacio en su vehículo y emprendió la carrera. Eran doce kilómetros de incertidumbre, media hora de vida o muerte. En el trayecto, su voz intentaba anclarme a la realidad, pero el sueño de la anemia me venció a mitad de camino.

Desperté en el hospital, en medio de una pesadilla de prejuicios. Mi piel sucia, mi torso desnudo y la sangre me condenaron ante los ojos de quienes debían sanarme; me trataron como a un "malandro" recogido de una riña. El dolor de la limpieza fue una tortura necesaria que me devolvió a los sentidos justo cuando soltaban los torniquetes y mi sangre volvía a reclamar su salida.

Fue entonces cuando un ángel con uniforme de Protección Civil me reconoció entre el caos. Su voz fue mi salvoconducto. En una silla de ruedas, en el pasillo de un hospital que hacía lo que podía, pasé cuatro horas bajo el frío del bisturí. Noventa puntos, nervios anudados y tendones reconstruidos después, pude volver al calor de los míos.

No fue la única vez que la Parca me rondó; nos hemos mirado a los ojos tres veces más, cada vez con mayor cercanía, como si quisiera recordarme que soy un huésped temporal. Pero uno nunca aprende a estar listo para el adiós.

Sé que para algunos esto será una anécdota mínima, pero la grandeza se esconde en lo pequeño, como en el acto de abrazar a un gato. Hoy, mi compañero felino lucha su propia batalla tras una cirugía feroz. Me encuentro devastado, habitando de nuevo ese remordimiento de haberme ido hace unos días sin haberle dado un último apretón, sin saber si ese era nuestro último abrazo.

He pedido ayuda y la respuesta ha sido un bálsamo de humanidad. He visto a mi gente en Venezuela, esa gente que a veces no tiene ni para el pan diario, ofrecer sus pocos céntimos para salvar a mi gato. No he podido aceptar su sacrificio, pero su gesto me ha reconstruido el alma. Muchos otros, amigos y familia, han extendido su mano para ayudarnos en este momento, y reafirman mi convicción de que el mayor tesoro del mundo son nuestros amigos. 

Me he dado cuenta, una vez más, de que el corazón de quienes me rodean es más vasto que cualquier océano y que no hay nada mas fuerte que el amor. Gracias por enseñarme que las cosas importantes no necesitan publicidad porque todos las sentimos con la misma intensidad en el pecho cuando las cosas que en verdad importan nos llaman. Al final, el Principito tenía razón: “lo esencial es invisible a los ojos”. Yo agregaría que lo esencial “se siente con una fuerza que detiene el tiempo”.

Gracias, amigas y amigos, por ser parte de mi mundo, por recordarme que, a pesar de las cicatrices, todavía hay luz en las miradas. 


Jose & Milkshake. ❤️‍🩹

viernes, 20 de marzo de 2026

-PADRINO DERROCADO. CAMBIO DE VERDUGOS-

 


La noticia ha caído como un mazo sobre el ya agrietado tablero político venezolano: Delcy Rodríguez, actuando desde la cúpula de lo que muchos ya denominan el "interinato chavista", ha fulminado a Vladimir Padrino López. Hace apenas unos días atrás las noticias de la llegada de un contingente de militares estadounidenses que tomarían control de las fuerzas armadas sonaba como un rumor. Hoy, la destitución de Padrino parece corroborar que de nuevo, el interinato no tiene más opciones que seguir órdenes. 

Tras más de una década como el guardián pretoriano de la revolución, el hombre que juró lealtad eterna y que se convirtió en el rostro de la politización de las bayonetas, ha sido desechado. Pero no nos engañemos. No estamos ante un proceso de institucionalización ni ante una purga por ética. Estamos ante un reacomodo de mafias en la cúspide del poder.

Padrino López no era solo un ministro sino el puente entre el viejo chavismo militar y la deriva dictatorial de Maduro. Su salida marca el fin de una era de "estabilidad interna dentro de las Fuerzas Armadas a favor del narco chavismo”. Si Delcy Rodríguez ha logrado desplazarlo, es porque la facción encabezada por los hermanos Rodríguez ha terminado de canibalizar lo que quedaba del ala militar tradicional.

La destitución de Padrino es el reconocimiento de que la "lealtad" ya no es suficiente y ahora se exige una complicidad absoluta y desesperada.

Lo más alarmante (y revelador) no es quién se va, sino quién llega. El nombramiento de un sucesor que no solo arrastra sanciones de Estados Unidos, sino que está señalado por crímenes de lesa humanidad ante la justicia internacional, es un mensaje cínico y brutal al mundo.

¿Por qué elegir a un criminal denunciado? La respuesta es perversamente lógica: El miedo a la justicia es el mejor pegamento de una tiranía. Al colocar a un hombre que no tiene salida, que no puede negociar con la Corte Penal Internacional y que no tiene activos que salvar en el extranjero, el interinato de Delcy Rodríguez está blindando el Palacio de Miraflores con un muro de contención humano. No es una designación estratégica, es un suicidio colectivo pactado. Están diciendo: "Si caemos, caemos todos, porque todos estamos igual de manchados".

Este movimiento es incendiario porque dinamita cualquier puente de negociación real. Mientras la comunidad internacional intenta buscar salidas diplomáticas, el chavismo responde atrincherándose detrás de figuras que encarnan la violación sistemática de los derechos humanos. Es una bofetada a las víctimas y una burla a los organismos internacionales.

Delcy Rodríguez no está buscando gobernar un país; está administrando un refugio de forajidos. La sustitución de Padrino López por un perfil aún más oscuro sugiere que el régimen ha abandonado cualquier pretensión de normalización. Ya no les importa parecer demócratas; solo les importa sobrevivir un día más, aunque para ello tengan que convertir a Venezuela en un cuartel sitiado bajo el mando de quienes solo saben usar el terror. Por eso Diosdado ahora parece recobrar fuerza en su discurso y sus amenazas. Por eso no lo sacan.

La revolución siempre termina devorando a sus hijos, y Padrino López, el hombre que creyó ser indispensable, ha descubierto que en el ecosistema del chavismo, la utilidad tiene fecha de vencimiento.

Con un nuevo ministro que debe su cargo a su incapacidad de rendir cuentas ante la justicia, la represión no solo se mantendrá, sino que probablemente se radicalice. El "interinato" de Delcy ha decidido que, antes de entregar el poder, prefieren ver el país arder bajo el mando de quienes ya no tienen nada que perder.

Venezuela no ha asistido hoy a un cambio de gabinete. Ha asistido a la ratificación del horror. El juego de las sombras continúa, pero las luces de la justicia internacional están cada vez más cerca, y no habrá cambios de nombres que puedan ocultar el rastro de sangre que dejan a su paso. Las recompensas sobre sus cabezas siguen… y van a ser cobradas.


José Calabrés


#Venezuela #DelcyRodriguez #PadrinoLopez #Corrupcion

-REVELADA NUEVA TRAMA DE SAQUEO PETROLERO DEL NARCOCHAVISMO- 😡

 


Mientras el discurso oficial del régimen de Delcy (y Maduro) intenta venderle al mundo la narrativa de un "bloqueo criminal" que asfixia a los venezolanos, la realidad ha sido expuesta por el Departamento del Tesoro de EE. UU. y revelada por diario Financial Times. En el artículo de investigación se cuenta una historia radicalmente distinta al discurso austero del narco chavismo. La realidad es que no hay tal asfixia externa; lo que hay es un saqueo programado de proporciones industriales.

La verdad es devastadora. El régimen chavista nunca ha estado bloqueado para robar. Han saltado cada sanción con una maestría criminal, pero no para comprar medicinas o comida, sino para desviar la riqueza nacional hacia cuentas privadas y lujos de élite en Europa.

Vayamos al grano. ¿Cuánto se han robado? Las cifras marean, y son difíciles de digerir para un pueblo que sobrevive con salarios de 1$ mensual. ¿Listos? Vamos: Según las investigaciones, solo en los últimos años, la trama de intermediarios y exportaciones "fantasma" ha dejado un agujero de al menos 21.000 millones de dólares en las cuentas de PDVSA. Esas cifras de 20.000 millones de dólares parecen convertirse en una suerte de “tarifa plana” de robo en el circulo chavista. Tarek El Aissami se estima que robó unos 24.000 millones en el esquema cripto de PDVSA. Ahora, aparece este nuevo hueco.

Para ponerlo en perspectiva: ese dinero equivale a rehabilitar todo el sistema eléctrico nacional varias veces, o a garantizar el suministro de alimentos para todo el país por una década. Sin embargo, ese capital no llegó a ninguna parte y se quedó en el camino, convertido en comisiones para los "bolichicos" y en el mantenimiento de redes de influencia en países como Inglaterra.

Pero hablemos de lo que nos cuenta Financial Times y la OFAC. 

El esquema de corrupción opera bajo una logística de piratería moderna que comenzó a intensificarse desde 2019, tras el endurecimiento de las sanciones. El régimen no dejó de vender petróleo; simplemente cambió las reglas para que el beneficio fuera puramente personal usando una "Flota Fantasma" de más de 1.300 buques que viajaban con transpondedores apagados ("dark shipping") y navegaban por rutas clandestinas para evitar ser rastreados.

El crudo venezolano era transferido en alta mar a otros barcos, donde se le cambiaba la documentación para hacerlo pasar por petróleo de Irán o Rusia. Los principales destinos eran puertos en China y Malasia, donde el dinero se diluyó en cuentas de empresas de maletín antes de ser enviado a paraísos fiscales o bancos en Qatar y Europa.

Pero ¿quienes están implicados?

La investigación del Tesoro vincula esta estructura con figuras que, hasta hace poco, se paseaban por los clubes de polo más exclusivos de Inglaterra. Entre los señalados aparecen operadores financieros vinculados a Tareck El Aissami y empresarios como Alex Saab, quienes tejieron una red de testaferros que incluye desde los narcosobrinos hasta magnates del deporte.

Estas figuras no son "héroes que vencen el bloqueo", como dice la propaganda; son los arquitectos de un sistema que permite que el crudo salga de Venezuela pero que los dólares lleguen directamente a sus bolsillos. Nunca se buscó saltar las sanciones para beneficio de nadie más que de sus propias cuentas insaciables. De hecho, usaron las sanciones para su beneficio y poder traficar recursos que se robaron descaradamente.

Es aquí donde la indignación debe transformarse en claridad política. El chavismo culpa a las sanciones de la crisis hospitalaria, pero la investigación demuestra que el dinero siempre estuvo ahí. El régimen ha sido perfectamente capaz de mover cientos de millones de barriles de petróleo a pesar de cualquier restricción.

El problema nunca fue que no pudieran vender el petróleo; el problema es que decidieron robarse hasta el último centavo de esos recursos. 

En este esquema de expolio, hay algo más indignante. La investigación reveló que parte del esquema de lavado pasó por financiar establos de caballos en West Sussex, Inglaterra, comprar mansiones en Madrid y llenar cuentas en Suiza, mientras las refinerías venezolanas se convertían en chatarra por falta de inversión.

Estamos ante la mayor malversación de fondos de la historia moderna del continente. El "narco-régimen" ha utilizado el concepto de "sanciones" como una cortina de humo para operar en la oscuridad con total impunidad. Cada vez que escuche a un vocero del narcochavismo  culpar al "imperio", recuerde los 45 mil millones de dólares desaparecidos entre este esquema de robo y lo que se robó El Aissami en el esquema Cripto. Sólo en esos dos robos, se robaron el equivalente a 20 AÑOS DE ALIMENTOS PARA TODO EL PAÍS, o rehacer el sistema eléctrico nacional 4 veces. Recuerde también que esto es LO QUE SE SABE que robaron sólo en los últimos 5 años. Tienen 27 en el poder.

No existe ningún bloqueo. El único bloqueo que hay es para el ciudadano común que no tiene medicinas, ni electricidad, ni agua, ni sueldos dignos; para la cúpula, el mundo sigue siendo un tablero de juego financiado con el sudor y el hambre de los venezolanos. Recuerde que mientras usted lucha por un sueldo digno y el régimen se niega a pagar mas de 33 centavos de dólar al mes, el narco chavismo gasta MILLONES DE DÓLARES en granjas de bots de redes sociales. 

Para cerrar este artículo hoy, quiero contarles que el tribunal de Nueva York donde están siendo procesados Maduro y Cilia RECHAZÓ definitivamente que puedan pagar su defensa con fondos del estado Venezolano. El cuentico de “pronto volverán” es solo otra patraña narco chavista. NO VOLVERÁN. 

El expolio no tiene perdón, y tarde o temprano, tenemos que cobrar la factura completa a los corruptos

José Calabrés


#Venezuela #DelcyRodriguez #PDVSA #Corrupcion

-MADURO NO VA A SER LIBERADO JAMÁS, AUNQUE EL NARCO CHAVISMO TE DIGA QUE SI- 😎

 


Para nadie es un secreto la campaña mediatica en redes desplegada por los bots del narco régimen en la que aseguran que “muy pronto Maduro será liberado”. Algunos, hasta se han atrevido a poner fechas. Pero, ¿que buscan con esa mentira, si no podrán enfrentar la realidad al final de que Maduro sigue y seguirá preso?

Es importante situar esta campaña en el contexto de los eventos. Dado que nos encontramos en marzo de 2026, la narrativa del chavismo ha tenido que adaptarse drásticamente tras la operación militar de captura de enero y el inicio del proceso judicial contra Nicolás Maduro en Nueva York.

Cuando el narco chavismo insiste en que Maduro "va a ser liberado", a pesar de la gravedad de los cargos por narcotráfico y la postura de la administración Trump, busca objetivos estratégicos muy específicos. 

Un motivo es preservar la cohesión interna y evitar la desmoralización de sus bases, que aunque casi inexistentes ya, aún pueden creer que son más que lo que son.

Tras la captura de su líder, el movimiento corre el riesgo de fragmentarse y al proyectar la idea de un "regreso inminente", el núcleo duro del PSUV busca mantener la disciplina para evitar que los cuadros medios o militares de alto rango busquen acuerdos individuales o amnistías contra el gobierno interino de Delcy Rodríguez y con Estados Unidos.

También buscan control de daños morales, porque una base que cree que su líder volverá puede aún responder a cualquier llamado. Es importante mantener la mentira y la ilusión de que aún tienen el control de todo. Por eso la mentira de “las cartas que envía Maduro desde la prisión” pero que nadie ha visto.

Imponer la narrativa del "Secuestro" frente a la de "Justicia" es una herramienta semántica poderosa. Si Maduro debe ser "liberado", entonces es un rehén o un prisionero político, no un procesado por delitos comunes. Esta ha sido la postura del régimen, buscando invalidar el proceso judicial en la opinión pública internacional y presentarlo como un acto de "piratería imperialista", ignorando los antecedentes legales. Lo mismo sucede con la retórica de culpar de la intervención estadounidense a “quienes pidieron intervención”, como si EEUU decidiera basado en eso y no en el hecho de que el narco chavismo se robó elecciones, se alió con grupos terroristas como FARC, ELN, Hezbollah, países como Norcorea, Irán y Cuba  e inundó el mundo con drogas. 

Pero el narco chavismo no es idiota. Los idiotas no podrían someter a un pueblo entero por 27 años y contando. Aunque parezca improbable legalmente, en política exterior se maneja el concepto de transaccionalidad. La campaña pretende elevar el "costo político" de mantener a Maduro en prisión. Sugieren que no habrá estabilidad política ni recuperación de la industria petrolera (necesaria para los planes de EEUU) sin un acuerdo que incluya su retorno.

Incluso si saben que las probabilidades de liberación son mínimas, mantener la promesa permite al chavismo mantener su falso mito de resistencia. Si finalmente Maduro es condenado, la narrativa girará hacia el "martirio"; si hay alguna concesión mínima, la venderán como una victoria épica contra el "imperio".

El chavismo está usando el mismo guion que con Saab, pero a una escala masiva. Buscan convertir a Maduro en un símbolo religioso-político, esperando que el cansancio diplomático o una crisis energética global obligue a la Casa Blanca a sentarse a negociar un intercambio. El gran obstáculo para la campaña chavista es que, a diferencia de otros intercambios de prisioneros, los cargos contra Maduro tocan la seguridad nacional de EEUU y la crisis de narcóticos. Con Maduro preso, EEUU ahora tiene control absoluto de los recursos venezolanos y al narco régimen de rodillas. ¿Por qué liberaría al capo? 

El verdadero escollo que enfrenta ahora EEUU es la efervescencia de la sociedad venezolana que comienza a pedir elecciones y gobierno legítimo ante un plan de EEUU que no responde a los tiempos de los venezolanos, consumidos por la inflación, el desespero y un sentimiento de traición creciente. La única forma de encontrar una verdadera estabilidad pasa por quitar al narco chavismo y encaminar, de una vez por todas, la reinstitucionalización que lleve a la democracia real en el país.  


José Calabrés


#Venezuela #Trump #DelcyRodriguez #MariaCorinaMachado #Elecciones

-VENEZUELA AL LÍMITE: ASCENSO DE DELCY, MADURO SIN DEFENSA Y MARIA CORINA COMO LA ÚNICA VERDADERA LIBERTADORA-


La situación actual de Venezuela atraviesa un punto de inflexión histórico y profundamente complejo. El reconocimiento formal de Delcy Rodríguez como "presidenta interina" por parte de la administración de Donald Trump (notificado oficialmente el 11 de marzo de 2026) marca un giro radical en la región. 

Déjenme darles mi opinión un poco más fría que hace días de la situación. 

El paso dado por EEUU no es un cheque en blanco. Washington ha notificado a los tribunales (especialmente en Nueva York) que reconoce a Rodríguez como la “única jefa de Estado capaz de actuar en nombre de Venezuela”. Aunque esto nos cayó como un balde de agua helada, la verdad es que en la práctica ya eso se estaba llevando a cabo. Pero ahora, esto tiene un fin práctico: despojar a Maduro de cualquier pretensión por parte de su defensa de basar su caso en la supuesta “inmunidad presidencial” en su juicio por narcotráfico. Ya ese argumento no tiene base, porque no se reconoce a Maduro (ahora oficialmente) como presidente desde 2019. Ahora, es sólo un narco común preso, como el Chapo. 

Pero han sucedido muchas cosas en cosa de días. Vamos por partes. El 5 de marzo de 2026 se anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares entre ambos países. Este movimiento busca, según la Casa Blanca, facilitar transacciones comerciales (o sea, extraer y comercializar el petróleo, oro y más de una manera que parezca “legal” detrás de contratos firmados etc) y "desmontar la estructura criminal" desde adentro, utilizando a Rodríguez como un interlocutor transitorio. Al menos, eso es lo que se dice oficialmente. No voy a señalar la realidad que se esconde detrás de estas aseveraciones. Ya eso lo sabemos todos.

Algo que vale la pena destacar es el discurso de Rodríguez y su muy medida actitud. Ella ha calificado este “reconocimiento a su gobierno” como un "reconocimiento al país" y no a una persona, llamando a una "unión nacional" mientras supuestamente gestiona la compra de medicinas y equipos con fondos antes bloqueados. La realidad es que las medicinas que han llegado han sido enviadas por EEUU unilateralmente y cobradas directamente de los fondos que administra por ingresos petroleros venezolanos. El Rodrigato no recibe ni un dólar de las ventas de petróleo.

Pero acá viene lo interesante. Rodriguez no es una presidenta electa. El reconocimiento de ella como única representante legal de Venezuela solo implica que Maduro no es presidente ya, y eso activa el protocolo de la constitución, donde se debe declarar la falta absoluta de Maduro y se deben llamar a elecciones en 6 meses máximo. Delcy no puede, legalmente, permanecer en el cargo presidencial sin ser electa. Al menos no legalmente. Por ahora, su “reconocimiento” solo significa que los litigios contra empresas venezolanas en el exterior pueden continuar. ¿Que es eso? Que ahora, en los juicios donde seguramente Venezuela va a perder, los acreedores podrán hacerse con los bienes del país para resarcir deudas. Esta acción solo legaliza más pérdidas de bienes venezolanos, como CITGO, Monómeros las expropiaciones de Chavez o casos similares. Entonces, ¿que viene ahora?. Esperemos. Supongo que solo podemos esperar a que EEUU siga “cobrando” deudas hasta que considere que ya está bien. Los venezolanos no vamos a ver ni un dólar de la venta de recursos por un tiempo.

El contraste con María Corina Machado es total, tanto en origen de legitimidad como en objetivos a largo plazo. Machado (Premio Nobel de la Paz) ha interpretado el reconocimiento a Rodríguez no como una validación del chavismo, sino como una herramienta de la "estrategia de tres fases" de Trump para forzar una transición. Para ella, el objetivo sigue siendo la legitimación vía elecciones libres. Y acá se pone la cosa buena también, porque a pesar de que pareciera a veces que Machado no tiene el apoyo de Trump desde el punto de vista showcero al que estamos acostumbrados en medios, la verdad es que en la práctica ella se reúne con él y su gabinete, sigue en Washington y sigue asegurando que tiene el apoyo de EEUU. Si en algo no ha fallado MCM en en cada una de sus promesas. No digo que es una super héroe, porque ella sola no puede asumir un país entero en sus hombros, pero su guía es la que ha puesto al narco chavismo contra las cuerdas, así que si en alguien podemos confiar para liderar esto, es en ella.

En su presentación en Chile, Machado mostró su peso como líder moral y principal figura de la oposición, aunque la administración Trump, según algunos, le ha sugerido postergar su regreso a Venezuela por razones de seguridad mientras se asienta el nuevo tablero. Machado ha insistido en que regresará y ahora el narco chavismo ha pasado de asegurar primero que Machado no podría salir del país, luego que no podría regresar, a asegurar que si regresa no importa porque nadie la sigue. El pánico es palpable. No solo porque Machado es una cachetada firme que demuestra que el chavismo tutelado es incapaz de mover calle, sino que además no se manda solo. Una sola llamada de algún asistente de Trump o Rubio y Delcy tiene que callarse la boca, tragar grueso y sonreír ante la llegada de la verdadera líder de los venezolanos. Delcy ha sabido sortear sus palabras, que pasaron de amenazar a EEUU a delegar eso en Diosdado o en ejercitos de bots en redes. Pero de su boca, ya no sale nada mas que lisonjas y agradecimiento. Sabe muy bien que una palabra mal colocada puede costarle caro.

Mientras Rodríguez representa ahora la continuidad administrativa de la estructura del Estado ahora bajo supervisión directa de Washington, Machado representa la ruptura total con el modelo autoritario y la instauración de una democracia legítima.

Venezuela vive hoy una "diarquía" asimétrica. Por un lado, una presidencia técnica y de facto ejercida por Rodríguez para mantener el país operativo bajo el control absoluto de Washington; por otro, el liderazgo de Machado que presiona para que esta etapa no sea una "adaptación autoritaria", sino un puente real hacia la democracia. El riesgo latente es que este pragmatismo de EEUU termine consolidando un "chavismo sin Maduro" que postergue indefinidamente las elecciones, un escenario que Machado y sus aliados intentan evitar a toda costa.

Para que esta "transición técnica" liderada por Delcy Rodríguez no se convierta en una simple mutación del sistema (el llamado "Rodrigato"), los analistas y actores políticos señalan una hoja de ruta que combina presión internacional, derecho constitucional y el peso moral de figuras como María Corina Machado.

Desde un punto de vista legal, la falta absoluta de la presidencia (tras la captura de Maduro en enero de 2026) activó un reloj constitucional que muchos expertos consideran innegociable para que la transición sea legítima.

Según analistas como Carmen Beatriz Fernández, Venezuela debería celebrar elecciones, como tarde, en agosto de este año (fecha que coincide, casualmente, con las de medio termino de EEUU). Salirse de este marco constitucional para ir a una fecha más lejana (como 2027) implicaría entrar en una zona gris que favorece la permanencia del actual status quo, pero lograr elecciones pasa por hacer una reinstitucionalización Express cono se ha hecho con leyes o la Fiscalía. Es vital la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) independiente. Sin esto, cualquier elección será vista como una extensión del control actual. La participación de María Corina Machado y otros líderes inhabilitados es la prueba de fuego. 

El regreso seguro de Machado a Venezuela se considera el "test de ácido" para saber si Rodríguez tiene voluntad real de apertura. 

Para un proceso de elecciones libres no basta con acompañantes aliados; se requiere la presencia de la ONU, la OEA y la Unión Europea con acceso total a los centros de cómputo.

Y por último, el componente crítico de la solución es el destino de las figuras del régimen. Se discuten, supuestamente, leyes de amnistía para mandos medios y militares que faciliten el cambio, mientras que las cabezas principales están aún en veremos.

La transición solo es viable si el Alto Mando Militar acepta subordinarse al poder civil electo, algo que hoy sigue siendo la mayor incógnita bajo la gestión de Rodríguez, aunque la verdad es que ya esos son más adornos de desfile que poder real. 

La solución viable existe y está en la Constitución. La batalla actual es por el tiempo. Rodríguez busca ganar meses (o años) para normalizar su imagen, mientras que la oposición liderada por Machado busca forzar el voto este mismo año. Tendremos que esperar un poco más a ver hacia donde va esto, porque los venezolanos en Venezuela no están solo esperando que Washington decida algo, sino empezando a levantarse indignados y dispuestos a tomar la calle en cualquier momento para recuperar el país… y así debe ser.


José Calabrés


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