viernes, 20 de marzo de 2026

-VENEZUELA AL LÍMITE: ASCENSO DE DELCY, MADURO SIN DEFENSA Y MARIA CORINA COMO LA ÚNICA VERDADERA LIBERTADORA-


La situación actual de Venezuela atraviesa un punto de inflexión histórico y profundamente complejo. El reconocimiento formal de Delcy Rodríguez como "presidenta interina" por parte de la administración de Donald Trump (notificado oficialmente el 11 de marzo de 2026) marca un giro radical en la región. 

Déjenme darles mi opinión un poco más fría que hace días de la situación. 

El paso dado por EEUU no es un cheque en blanco. Washington ha notificado a los tribunales (especialmente en Nueva York) que reconoce a Rodríguez como la “única jefa de Estado capaz de actuar en nombre de Venezuela”. Aunque esto nos cayó como un balde de agua helada, la verdad es que en la práctica ya eso se estaba llevando a cabo. Pero ahora, esto tiene un fin práctico: despojar a Maduro de cualquier pretensión por parte de su defensa de basar su caso en la supuesta “inmunidad presidencial” en su juicio por narcotráfico. Ya ese argumento no tiene base, porque no se reconoce a Maduro (ahora oficialmente) como presidente desde 2019. Ahora, es sólo un narco común preso, como el Chapo. 

Pero han sucedido muchas cosas en cosa de días. Vamos por partes. El 5 de marzo de 2026 se anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares entre ambos países. Este movimiento busca, según la Casa Blanca, facilitar transacciones comerciales (o sea, extraer y comercializar el petróleo, oro y más de una manera que parezca “legal” detrás de contratos firmados etc) y "desmontar la estructura criminal" desde adentro, utilizando a Rodríguez como un interlocutor transitorio. Al menos, eso es lo que se dice oficialmente. No voy a señalar la realidad que se esconde detrás de estas aseveraciones. Ya eso lo sabemos todos.

Algo que vale la pena destacar es el discurso de Rodríguez y su muy medida actitud. Ella ha calificado este “reconocimiento a su gobierno” como un "reconocimiento al país" y no a una persona, llamando a una "unión nacional" mientras supuestamente gestiona la compra de medicinas y equipos con fondos antes bloqueados. La realidad es que las medicinas que han llegado han sido enviadas por EEUU unilateralmente y cobradas directamente de los fondos que administra por ingresos petroleros venezolanos. El Rodrigato no recibe ni un dólar de las ventas de petróleo.

Pero acá viene lo interesante. Rodriguez no es una presidenta electa. El reconocimiento de ella como única representante legal de Venezuela solo implica que Maduro no es presidente ya, y eso activa el protocolo de la constitución, donde se debe declarar la falta absoluta de Maduro y se deben llamar a elecciones en 6 meses máximo. Delcy no puede, legalmente, permanecer en el cargo presidencial sin ser electa. Al menos no legalmente. Por ahora, su “reconocimiento” solo significa que los litigios contra empresas venezolanas en el exterior pueden continuar. ¿Que es eso? Que ahora, en los juicios donde seguramente Venezuela va a perder, los acreedores podrán hacerse con los bienes del país para resarcir deudas. Esta acción solo legaliza más pérdidas de bienes venezolanos, como CITGO, Monómeros las expropiaciones de Chavez o casos similares. Entonces, ¿que viene ahora?. Esperemos. Supongo que solo podemos esperar a que EEUU siga “cobrando” deudas hasta que considere que ya está bien. Los venezolanos no vamos a ver ni un dólar de la venta de recursos por un tiempo.

El contraste con María Corina Machado es total, tanto en origen de legitimidad como en objetivos a largo plazo. Machado (Premio Nobel de la Paz) ha interpretado el reconocimiento a Rodríguez no como una validación del chavismo, sino como una herramienta de la "estrategia de tres fases" de Trump para forzar una transición. Para ella, el objetivo sigue siendo la legitimación vía elecciones libres. Y acá se pone la cosa buena también, porque a pesar de que pareciera a veces que Machado no tiene el apoyo de Trump desde el punto de vista showcero al que estamos acostumbrados en medios, la verdad es que en la práctica ella se reúne con él y su gabinete, sigue en Washington y sigue asegurando que tiene el apoyo de EEUU. Si en algo no ha fallado MCM en en cada una de sus promesas. No digo que es una super héroe, porque ella sola no puede asumir un país entero en sus hombros, pero su guía es la que ha puesto al narco chavismo contra las cuerdas, así que si en alguien podemos confiar para liderar esto, es en ella.

En su presentación en Chile, Machado mostró su peso como líder moral y principal figura de la oposición, aunque la administración Trump, según algunos, le ha sugerido postergar su regreso a Venezuela por razones de seguridad mientras se asienta el nuevo tablero. Machado ha insistido en que regresará y ahora el narco chavismo ha pasado de asegurar primero que Machado no podría salir del país, luego que no podría regresar, a asegurar que si regresa no importa porque nadie la sigue. El pánico es palpable. No solo porque Machado es una cachetada firme que demuestra que el chavismo tutelado es incapaz de mover calle, sino que además no se manda solo. Una sola llamada de algún asistente de Trump o Rubio y Delcy tiene que callarse la boca, tragar grueso y sonreír ante la llegada de la verdadera líder de los venezolanos. Delcy ha sabido sortear sus palabras, que pasaron de amenazar a EEUU a delegar eso en Diosdado o en ejercitos de bots en redes. Pero de su boca, ya no sale nada mas que lisonjas y agradecimiento. Sabe muy bien que una palabra mal colocada puede costarle caro.

Mientras Rodríguez representa ahora la continuidad administrativa de la estructura del Estado ahora bajo supervisión directa de Washington, Machado representa la ruptura total con el modelo autoritario y la instauración de una democracia legítima.

Venezuela vive hoy una "diarquía" asimétrica. Por un lado, una presidencia técnica y de facto ejercida por Rodríguez para mantener el país operativo bajo el control absoluto de Washington; por otro, el liderazgo de Machado que presiona para que esta etapa no sea una "adaptación autoritaria", sino un puente real hacia la democracia. El riesgo latente es que este pragmatismo de EEUU termine consolidando un "chavismo sin Maduro" que postergue indefinidamente las elecciones, un escenario que Machado y sus aliados intentan evitar a toda costa.

Para que esta "transición técnica" liderada por Delcy Rodríguez no se convierta en una simple mutación del sistema (el llamado "Rodrigato"), los analistas y actores políticos señalan una hoja de ruta que combina presión internacional, derecho constitucional y el peso moral de figuras como María Corina Machado.

Desde un punto de vista legal, la falta absoluta de la presidencia (tras la captura de Maduro en enero de 2026) activó un reloj constitucional que muchos expertos consideran innegociable para que la transición sea legítima.

Según analistas como Carmen Beatriz Fernández, Venezuela debería celebrar elecciones, como tarde, en agosto de este año (fecha que coincide, casualmente, con las de medio termino de EEUU). Salirse de este marco constitucional para ir a una fecha más lejana (como 2027) implicaría entrar en una zona gris que favorece la permanencia del actual status quo, pero lograr elecciones pasa por hacer una reinstitucionalización Express cono se ha hecho con leyes o la Fiscalía. Es vital la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) independiente. Sin esto, cualquier elección será vista como una extensión del control actual. La participación de María Corina Machado y otros líderes inhabilitados es la prueba de fuego. 

El regreso seguro de Machado a Venezuela se considera el "test de ácido" para saber si Rodríguez tiene voluntad real de apertura. 

Para un proceso de elecciones libres no basta con acompañantes aliados; se requiere la presencia de la ONU, la OEA y la Unión Europea con acceso total a los centros de cómputo.

Y por último, el componente crítico de la solución es el destino de las figuras del régimen. Se discuten, supuestamente, leyes de amnistía para mandos medios y militares que faciliten el cambio, mientras que las cabezas principales están aún en veremos.

La transición solo es viable si el Alto Mando Militar acepta subordinarse al poder civil electo, algo que hoy sigue siendo la mayor incógnita bajo la gestión de Rodríguez, aunque la verdad es que ya esos son más adornos de desfile que poder real. 

La solución viable existe y está en la Constitución. La batalla actual es por el tiempo. Rodríguez busca ganar meses (o años) para normalizar su imagen, mientras que la oposición liderada por Machado busca forzar el voto este mismo año. Tendremos que esperar un poco más a ver hacia donde va esto, porque los venezolanos en Venezuela no están solo esperando que Washington decida algo, sino empezando a levantarse indignados y dispuestos a tomar la calle en cualquier momento para recuperar el país… y así debe ser.


José Calabrés


#Venezuela #Trump #DelcyRodriguez #MariaCorinaMachado #Elecciones

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