El panorama que se despliega hoy ante nuestros ojos hoy es, por mucho, la paradoja más cínica de nuestra historia contemporánea. Mientras los discursos oficiales en Washington se llenan la boca hablando de una supuesta “estabilización” para evitar una guerra civil en Venezuela, la realidad dicta una sentencia muy distinta: el canje definitivo de la libertad por el petróleo y otros recursos de un país intervenido al peor estilo colonialista.
La noticia de hoy es el último clavo en el ataúd de la coherencia diplomática: el gobierno de Donald Trump ha reconocido formalmente a Delcy Rodríguez como jefa de Estado legítima ante los tribunales federales de EE. UU.
No es solo un trámite; es un reconocimiento de “representación legal” que le entrega las llaves de los activos del país a quienes hasta hace poco eran señalados de terroristas, asesinos, narcos y amenazas a la seguridad del hemisferio. Es el golpe de gracia a cualquier resto de esperanza democrática y a cualquier vestigio de institucionalidad legítima que Washington juró proteger cuando intervino a nuestro país. Al final, nuestras sospechas parecieron ser ciertas y la intervención no fue mas que una toma por la fuerza de los recursos de un país debilitado por tres décadas de narco dictadura.
No hemos sido solo los venezolanos quienes hemos advertido que algo rai estaba pasando. El argumento de Washington ante los llamados de atención es que busca “estabilizar” al país para evitar algo que JAMÁS a sucedido en la Venezuela democrática. Hablo del mito de la Guerra Civil.
Empecemos por lo obvio: en Venezuela nunca habrá una guerra civil. Es un mito construido para justificar la inacción de EE. UU. y su apropiación de recursos. Nunca hemos visto enfrentamientos de pueblo contra pueblo porque el pueblo no está armado. Jamás ha sucedido nada NI CERCANO a una guerra civil en Venezuela. Lo que si ha habido es una guerra del narco régimen militarizado contra el pueblo. Eso es diferente. Hoy, EEUU ha decidido que los mas de 20.000 presos políticos durante esta dictadura, los asesinados, los 8 millones de exiliados, no representan nada. Hoy Trump ha elegido dar su apoyo al chavismo. Pero ¿como sorprendernos de que el hombre que quería apoderarse de las riquezas de Ucrania en plena guerra y humilló a su presidente para ponerse del lado de Putin, un dictador asesino, tomara parte para explotar nuestro país? Esperar decencia de quien jamás ha tenido un gesto decente era mucho.
En Venezuela lo que hay es una guerra de un narco-estado militar contra un pueblo desarmado. Justamente, para evitar el colapso al que hay que desarmar es al narco-estado, pero eso, meses después de la extracción de Maduro y de muchos discursos vacíos y promesas ambiguas, simplemente no está pasando. Trump y su equipo repiten como un mantra lo mismo siempre: “primero la estabilización y el petróleo. Luego lo demás”. ¿Estabilizar que?. Esa es la pregunta.
Resulta ofensivo observar cómo la salida de Maduro se convirtió apenas en una mudanza de nombres en el poder, dejando intacto el aparato opresor del cártel que ahora, ya no es cártel, sino “los socios”. No se sorprendan si le quitan la recompensa a Diosdado y lo invitan a la Casa Blanca! Parece que en la Casa Blanca las dictaduras asesinas son muy apreciadas. En alta estima tienen siempre a Putin, a Kim Jon, y ahora a Delcy. Inédito capítulo para EEUU.
Con el reconocimiento legal de Delcy, se consolida una alianza de conveniencia de lo más inesperada: el petróleo fluye hacia Houston a gusto de la oficina oval, el oro de las reservas llega en aviones privados a Washington y los recursos del país se desvian a un “fideicomiso” opaco del que nadie da cuenta. Ahora al parecer estamos bajo la tutela del Trumpismo Chavista.
Por ahora, sabemos al menos que con la designación de Delcy como presidenta reconocida, Maduro pierde su argumento de defensa en NY. El argumento de ser el “presidente de Venezuela” ya no le sirve porque ya no lo es, y eso tumba su defensa y su capacidad de pagar defensa con fondos del estado venezolano. Pero poco es eso comparado con la realidad diaria de los venezolanos.
Lo que vivimos no es una transición, sino una reconfiguración geopolítica colonialista bañada de una inmensa traición de Trump a los más básicos preceptos democráticos del mundo moderno. Hizo con Venezuela lo que quería hacer con Ucrania. Pero Ucrania tenía el apoyo de la Unión Europea al menos. Venezuela se quedó sola y ahora el derecho a elegir de millones de venezolanos ha sido sacrificado en el altar de la dominancia energética entre manos oscuras tanto del chavismo ahora raquitico como del que se suponía que era el aliado de la democracia. Que gran traición!
Pero es que se veía venir. Es ingenuo pensar que el narco chavismo, que manipularon el sistema por décadas y se robaron descaradamente las elecciones de 2024 ahora entregarán un cronograma electoral transparente para “auto desmantelarse”. Ahora que cuentan con el visto bueno de una potencia que prefiere la "estabilidad" del suministro de riquezas ilimitado a la "incertidumbre" de la voluntad popular. Un saqueo descarado frente a los ojos de un mundo que no se atreve a decir nada por temor a represalias del arrogante imperialista naranja. Parece que estamos solos en el hemisferio.
Si hay un gran ausente en este drama es el cronograma electoral. Nadie pide que se hagan elecciones mañana; entendemos que hay que cambiar al CNE y al TSJ para asegurar procesos limpios. Hay que cambiar TODO para poder avanzar a un proceso democrático real. Pero, ¿cuándo planean empezar? ¿En un año? ¿En cien? ¿Por qué no dicen nada de eso pero si son todos muy veloces para sacar petróleo y oro? ¿Hasta cuándo debemos callar mientras EE. UU. planea llevarse TODO y sigue imponiéndonos al mismo narco-cartel como gobierno? ¿A qué juega Trump? A perpetuar al narco-chavismo a cambio de acceso ilimitado a los recursos. Trump no es chavista. Es un oportunista desvergonzado. Por su parte, el nuevo narco estado pitiyankee de Venezuela está intacto y dispuesto a entregar lo que sea con tal de permanecer. Delcy NO ES legítima, ni tampoco la AN que aprueba este saqueo. No son legítimos los diputados de la AN, ni el fiscal general, ni el TSJ, ni los alcaldes, ni nadie, porque todos forman parte del mismo narco estado ladrón y fraudulento, aunque nadie quiera decirlo en voz alta al parecer.
La liberación del país vendrá entonces desde la reacción del pueblo, no de mesías con superpoderes. No hay otra opción ya. Solo la calle parece ser la opción. Si seguimos esperando mansamente con una Delcy tutelada y un Trump obteniendo todo lo que quiere, las próximas elecciones serán organizadas y robadas de nuevo por el mismo CNE narco-chavista y, lo que es peor, Trump las va a reconocer porque le conviene. ¿Qué pasará entonces? Esa es la pregunta.
José Calabrés
#Venezuela #Trump #DelcyRodriguez #MariaCorinaMachado #Citgo

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