sábado, 10 de enero de 2026

EL NARCOREGIMEN ARRODILLADO

 


Es difícil pasar por alto la nueva retórica de los pedazos de chavismo que aún quedan en Miraflores. Ya ni siquiera podemos llamarlos “quienes están en el poder”, porque es evidente que ya no mandan.


Si la captura del narcodictador sorprendió al mundo, aún más sorprendente es la arrodillada brutal de los que quedaron atrás que hoy lamen la bota de quien los pisa. No deja de ser poético, aunque tampoco deja de dar verguenza.


Durante décadas creímos que el narcochavismo era eterno. Los venezolanos hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance, a nivel civil, pacífico y democrático, para enfrentarlo. Marchamos por millones. Votamos una y otra vez. Protestamos. Hicimos guarimbas. Pero no se puede derrotar con pancartas o bombas molotov a un ejército con fusiles y tanquetas. Aun así, nunca dejamos de luchar. Si algo tiene el pueblo venezolano es una incansable alma democrática y digna. Sabiendo que la vida corría peligro ante un régimen asesino, no nos detuvimos en enfrentarlo. Hoy, contamos por cientos a nuestros caídos y por decenas de miles a nuestros torturados y encarcelados… y aún así, seguimos luchando. Si algo tenemos, es dignidad.


Durante años escuchamos a los capos gritar desde sus trincheras protegidas por mercenarios cubanos y rusos que jamás entregarían el poder. Que tenían millones de seguidores armados. Que resistirían cualquier agresión. Todo fue mentira, como todo lo que tiene que ver con el narco cártel.


Hasta hace apenas días, Diosdado Cabello proclamaba entre aplausos de su séquito que “ni una gota de petróleo saldría hacia Estados Unidos si había una agresión”. Maduro bailaba frente a las cámaras y gritaba: “¡Vengan por mí, cobardes!”. Jorge Rodríguez insultaba a María Corina Machado desde la Asamblea Nacional mientras lanzaba su clásico: “¡Yankees de mierda!”. 


Hoy, como en el meme de “tres Doritos después”, no solo están entregando 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, sino que además “lo celebran”. Los “yankees de mierda” que supuestamente si entraban no podrían salir de Venezuela, que sería su nuevo Vietnam, no sólo entraron, salieron y se llevaron a Maduro y su mujer, sino que además dijeron que iban a volver. Eso bastó para que esos que juraban que los encontrarían en las calles luchando, se callaran de inmediato y empezaran a “celebrar el restablecimiento de relaciones con el país del norte”, que ya no es de mierda sino bien bonito. Hoy, a días de la captura de su jefe mayor y del bombardeo de sus casas, casi que piden entradas para Disney en cadena nacional.


En un giro tan grotesco como patético, los mismos narcos que juraban que EE. UU. había robado el petróleo venezolano durante un siglo, ahora anuncian, sin pudor alguno, que Venezuela “reanuda la comercialización de petróleo con su cliente histórico, Estados Unidos”. El mismo al que llamaban ladrón hace apenas una semana.


Diosdado incluso se atreve a justificarlo diciendo que EE. UU. paga mejor. Lo que no dice es que el cartel llevaba años vendiendo petróleo a descuento a través de flotas fantasmas, ni que usaban ese crudo para pagar deudas con China por préstamos que ya se habían robado. Ya Diosdado no muestra machetes amenazando a nadie. Ya no insulta a Marco Rubio. Que cosas, no?.


Leí hoy un titular en el medio chavista Globovisión que parece sacado de una comedia negra:

“Exitosa operación: Venezuela y EE. UU. logran el regreso del buque Minerva.”Se refieren a un buque petrolero sancionado que fue capturado por Estados Unidos y devuelto para que su carga fuera incautada y enviada a territorio estadounidense. Y la narcodictadura llama a eso una “operación conjunta”. El chiste se cuenta solo. Ahora los medios del narco régimen caído buscan justificar todo y llamarlo “operaciones conjuntas”, como si ellos fuesen “amiguitos” de Trump. 


En el colmo de lo risible, Delcy pide ahora viajar a Washington para reunirse con Trump antes de que lo haga con la verdadera lifer democrática del país y ganadora del Nobel de la Paz, Maria Corina Machado. Eso no parece que vaya a suceder. 


Que Estados Unidos decida quién gobierna desde una embajada que estuvo cerrada casi una década lo llaman “logro diplomático”. La llegada de diplomáticos estadounidenses es presentada como “exploración de canales diplomáticos”. Ja!


No existe, sorpresivamente, ni el más mínimo intento de conservar algo de dignidad. Los narcos han quedado desnudos en su cobardía y en sus mentiras.


Y aquí hay algo aún más doloroso: los venezolanos que creyeron en aquel discurso de que iban a defender la soberanía y la patria hoy deben sentirse traicionados. No hubo defensa. No hubo dignidad. No hubo ni siquiera un gesto simbólico de resistencia frente a la pérdida de soberanía. Tampoco se convirtió Venezuela en Vietnam, ni hubo flotas rusas y chinas peleando por el chavismo. No vimos a nadie defendiendo nada. Pero si hay colectivos y paramilitares revisando teléfonos a la gente para apresarlas y amenazando a la población… muy valientes con los desarmados, pero inmensamente cobardes ante los otros que también pueden disparar.  Valientes cuando no hay nadie en frente. 


Lo obvio es escandaloso. No solo entregaron a Maduro sino que horas después celebraban que Estados Unidos mandara en el país. 


Una cosa es no poder enfrentar una potencia, como le ocurre a Ucrania frente a Rusia.

Otra muy distinta es convertirse en la caricatura más grotesca del entreguismo. El contraste entre la dignidad ucraniana y el chavismo es abismal.


Y para cerrar, algo debe quedar claro:


Hoy Estados Unidos es una fuerza de ocupación en Venezuela. Eso es un hecho. Pero esa ocupación es responsabilidad exclusiva del narco-cartel que gobernó el país.


Fueron ellos quienes amenazaron, robaron, pactaron con terroristas, desconocieron elecciones, violaron derechos humanos y rompieron todos los acuerdos firmados en Oslo, Barbados y donde fuera.


Fueron ellos quienes se negaron a salir cuando tuvieron decenas de oportunidades.


Si hoy Venezuela está ocupada, no es por un imperio. Es por el crimen organizado que secuestró al país y nos trajo a esto. 


Por otra parte, está la verdadera lucha. La que ha dado María Corina Machado, que ha enfrentado TODO para lograr la democracia en nuestro país. Y aunque el mismo Trump pareció tratar de dejarla fuera del proceso, el peso de su figura y lo que representa lo han obligado a recapitular en apenas días. La reunión con empresas petroleras llevada a cabo ayer en la Casa Blanca dejó claro que nadie piensa invertir en Venezuela hasta que se establezca un gobierno legítimo. Ese gobierno legítimo ya existe, y es el de Edmundo y Maria Corina. En unos días ambos se reunirán en Washington. Como siempre les digo: paciencia. Hay gente trabajando en recuperar el país, y no es solo Trump quien decidirá el futuro. Está pasando! 


Jose Calabres

viernes, 9 de enero de 2026

ENTRE BUNKERES Y OPINADORES

 


OPINIONES SOBRE VENEZUELA


Han pasado ya varios días desde que una operación especial de Estados Unidos extrajo de su búnker a Nicolás Maduro y a su esposa para trasladarlos a ese país, donde deberán enfrentar cargos por narcotráfico.


No voy a detenerme en los hechos. Ya todos los conocemos. Lo que quiero abordar ahora es el cúmulo de opiniones que han surgido en todas partes a raíz de lo ocurrido.


He pasado algunos días en silencio, observando reacciones alrededor del mundo y analizando lo que opina la gente dentro y fuera de Venezuela. He querido construir una base lógica que responda a la situación más allá de los comentarios impulsivos que no conducen a nada, antes de volver a escribir.


Nos encontramos ante una situación inédita. Es la primera vez que Venezuela sufre una acción extranjera de esta magnitud, y por eso las reacciones han sido tan diversas como agridulces.


Por una parte, la gran mayoría de los venezolanos celebramos la caída del narcodictador. Eso es innegable. Sin embargo, como casi siempre, la represión de los cobardes que quedaron se descarga sobre el pueblo. Tras las primeras horas posteriores a la caída, los grupos paramilitares del cartel salieron a las calles a amedrentar a una población indefensa. Los mismos que se escondieron cuando los helicópteros atacaban los búnkeres de sus jefes ahora pretenden mostrarse valientes frente a un pueblo desarmado.


Las noticias se han llenado de personas que apenas saben escribir, pero que de pronto se convirtieron en expertos en petróleo, geopolítica y relaciones internacionales. Nada sorprendente. Opinar de todo sin saber de nada siempre ha sido fácil. La diferencia ahora es que duele, porque esta vez es nuestra historia la que está siendo atravesada por los acontecimientos.


Seamos claros. El mundo está mejor con un narcodictador menos en libertad. Eso es un hecho. Y aunque durante las primeras horas parecía que el cartel seguiría en el poder, con el paso de los días el panorama aún oscuro y cambiante,  parece comenzar a desvanecer un poco la bruma que deja la incertidumbre de algo que sucede tan rápido como la extracción del narco capo.


Dejando de lado las desafortunadas declaraciones egocéntricas y claramente colonialistas de Trump y su gabinete a diario, las acciones que han comenzado a desarrollarse apuntan, al menos por ahora, a escenarios más positivos. No sé a quién atribuir exactamente las nuevas señales, pero la presión de Estados Unidos, definitivamente, está surtiendo efecto.


Basta ver cómo, apenas días después de la extracción de Maduro, el cartel ha bajado notablemente el tono. Fue particularmente reveladora la aparición de Diosdado en su programa el pasado miércoles donde claramente muy lejos quedaron el cinismo, la burla y la arrogancia habituales con las que el infame personaje aparecía habitualmente. Esta vez vimos a un hombre solo, escondido en un búnker, sin público, visiblemente aturdido y asustado, intentando sin éxito alguno mantener la imagen de hombre duro. El mismo que arrogante gritaba “ni una gota de petróleo a EEUU” apenas días atrás, ahora habla bajito, diciendo que si EEUU quiere petróleo pues “ellos están dispuestos a venderles”, como si fuera una negociación normal y no una pistola en su sien. Ver a Cabello a punto de orinar los pantalones (de nuevo) es una experiencia que muchísimos esperamos con ansias, y estos días nos han dado ese regalo varias veces. 


Vemos también a los Rodríguez, con ojeras marcadas, intentando tergiversar los hechos para aparentar que aún controlan la situación. Jorge, al borde del llanto, pidiendo disculpas al pueblo, prometiendo un futuro mejor desde la Asamblea Nacional e invitando a la “oposición” a dialogar. Los vemos liberar presos políticos, entregar petróleo, aceptar prácticamente todo lo que Estados Unidos exige, arrastrándose cobardemente para evitar terminar como su capo. Qué lejos quedaron las amenazas y los insultos. Ya no amenazan. Ya no rugen. Y lo más gracioso, es que aunque hagan lo que sea, difícilmente van a salir airosos de esto. 


La sensación sigue siendo agridulce, porque nadie es ingenuo. Intuimos que Estados Unidos no actúa movido por humanidad ni buena fe. Es más, no lo intuímos, lo sabemos. Además, las declaraciones de Trump dejan poco espacio para la imaginación. Sin embargo, una cosa es lo que se dice en televisión y otra muy distinta lo que realmente ocurre. Ya lo he dicho antes, hay que esperar y observar. Hay mucha gente trabajando para la reconstrucción de Venezuela, y no será solo Trump quien defina ese proceso. Venezuela tiene gente muy capaz trabajando en su reconstrucción inmediata y que no está dispuesta a dejar que se convierta en colonia de nadie. Obviar eso es ridículo.


El tema petrolero, por otro lado, ocupa el centro de muchas discusiones, pero convendría recordar algo esencial: El petróleo venezolano no ha beneficiado a los venezolanos desde hace décadas. Ha sido saqueado por el cartel y regalado a países aliados a cambio de respaldo político al régimen. Escandalizarse porque Estados Unidos quiera petróleo venezolano es casi tan absurdo como pensar que Rusia, China, Cuba o Irán no lo desean. Todos lo han querido, todos lo han usado, y ninguno lo hizo pensando en el bienestar del pueblo venezolano. Si es el petroleo la moneda de cambio que tiene el país, conviene saber que es algo que siempre estará en la mesa de negociaciones. Vale la pena saberlo y estar conscientes de eso para saber como usar esa moneda justamente y a favor del bienestar doméstico. Los 30-50 millones de barriles que EEUU dice que se llevará ahora para comercializar son apenas el equivalente a un mes y medio de la ya muy mermada producción que HOY produce el país. Creo que entregar eso a cambio de la libertad es un precio, de hecho, casi gratis. Esa cantidad de petróleo es apenas lo que está mas o menos almacenado en reservas flotantes hoy. Es petróleo que se iba a China y Cuba igualmente y que financiaba la estadía eterna del cártel en el poder. Ya no lo hará. 


Eso no significa que queremos cambiar de un dictador doméstico a un emperador extranjero. No. Nadie apoya eso. Ni domésticamente ni internacionalmente, pero aún es temprano para ver lo que en verdad va a suceder, mas allá de declaraciones de micrófono.


Ahora si. Hablemos de las esas opiniones del mundo sobre Venezuela que hoy nos alteran. Esas opiniones absurdas e ignorantes de gente que quiere enseñarnos a los venezolanos lo que pasa en Venezuela. Hablemos de esas opiniones ridículas, especialmente aquellas que vienen de quienes no son venezolanos, JAMÁS han vivido bajo la dictadura o han pisado el país. Esas opiniones que de solo leerlas nos molestan hasta el tuétano. Esas opiniones nos han dejado una lección muy grande hoy. Una lección incómoda pero necesaria: Así, como ellos, nos vemos exactamente todos los venezolanos cuando opinamos sobre otros países y sus realidades sin conocerlas, creyendo que tenemos autoridad moral para decirles qué hacer, qué pensar o cómo vivir. Cuando alguien intente explicarnos Venezuela y se nos encienda la sangre, recordemos las veces que hemos hecho exactamente lo mismo con Estados Unidos, España, Colombia, Argentina, etc. Recordemos las veces que hemos querido ser profetas con aquello de “vengo del futuro” para explicar a otros sus propias realidades. Y ni hablar de quienes elevan sus opiniones a niveles supra intelectuales, criticando intervenciones de países en otros, sin contexto ni vivencias, sin conocimiento… y no han sido pocas las ocasiones! Hoy nos duele que nos hagan el ejercicio a nosotros. Creo que es pertinente aprender un poco en carne propia lo que se siente. Seamos mas humildes. El mundo no gira en torno a nosotros los venezolanos, aunque nos creamos el centro del mundo. Es hora de ser más responsables y asumir las realidades del país y del gentilicio desde una perspectiva realista, adulta, y sobre todo basada en la realidad.


Por ahora, el panorama parece aclarar un poquito. A pesar de la incertidumbre, María Corina está por reunirse con Trump (sea lo que sea que eso signifique), Delcy obedece dócilmente lo que se le indique desde Washington aunque intente aparentar que no es así, y más temprano que tarde ese interinato chavista también llegará a su fin. No todos saldrán ilesos de ese proceso, eso es un hecho, y es seguro que Diosdado, el comandante de la represión, no saldrá bailando salsa al final. Ese momento también está muy cerca. 


Lo que sí podemos afirmar es que el trabajo de María Corina ha rendido frutos, y por primera vez en mucho tiempo, Venezuela parece estar más cerca de la libertad completa. Esta vez, no es solo un deseo, sino una posibilidad real, y aunque cueste creerlo, parece que EEUU es una parte importante de esto, pero no la única. Todo apunta a que Machado, desde su silenciosa acción, sin muchos micrófonos y prensa ha coordinado fuerzas que están aplastando con fuerza al cártel tal y como había prometido. Todas sus promesas se han cumplido una a una… no hay razones para dudar ahora. La libertad está llegando. Paciencia y cautela. Y recuerden cada vez que vean una declaración de aquellos que piensan que Venezuela es un terreno baldío para poner una bandera, que hay un dicho en los Andes venezolanos que expresa mucha sabiduría: “Deseo no preña”. Esperemos un poco. Muchas cosas están pasando, y a pesar de todo, aún no hay casinos en la Franja de Gaza… paciencia.


Jose Calabres



miércoles, 7 de enero de 2026

¿NEO COLONIALISMO EN VENEZUELA?



Hace ya varios días que Estados Unidos capturó a Maduro en Venezuela. Sin embargo, la preocupación que hoy se despierta entre los venezolanos es que Trump no parece apuntar hacia un futuro mejor para el país. Por el contrario, comienza a perfilarse como una especie de dictador remoto. Hasta ahora, todas sus declaraciones apuntan, lamentablemente, a que el chavismo tenía razón en algo: Trump parece interesado únicamente en el petróleo y los recursos venezolanos.

Las esperanzas de un gobierno legítimo encabezado por María Corina Machado y Edmundo González, dirigentes democráticos legítimos del país, han quedado de lado, y en su lugar, se ha mantenido a la misma cúpula del madurismo en el poder. No solo se les ha dejado allí, sino que además se negocia con ellos como si se tratara de un gobierno legítimo.

Los venezolanos celebramos la caída de Maduro, sin duda alguna, pero con el pasar de los días, la alegría que produjo su salida se ha ido diluyendo con cada nueva declaración de Estados Unidos y de la cúpula narco chavista que sigue gobernando. Pareciera que ahora, en cierta forma, son una suerte de aliados. De pronto, Delcy Rodríguez es presentada como la mujer capaz de llevar a Venezuela al orden porque, según Estados Unidos, María Corina “no tiene el respeto ni la fuerza” para hacerlo. Esta afirmación desconoce de facto la voluntad del pueblo venezolano expresada en las elecciones de 2024, primero por el madurismo y ahora también por Estados Unidos.

Por su parte, el narco régimen, ahora encabezado por Delcy Rodríguez y su hermano, ha endurecido la represión contra la población apenas horas después de la remoción de su capo líder. Ya hay nuevos presos políticos, periodistas detenidos y cientos de paramilitares armados patrullando las calles, amenazando a cualquiera que consideren simpatizante de las acciones de Estados Unidos contra Maduro e incluso encarcelando gente tras  revisar sus teléfonos celulares. Inaudito. 

Es imposible no hacerse varias preguntas: ¿Quién traicionó a Maduro?¿Quién gana con su salida?¿Delcy? ¿Jorge?

Definitivamente, esos dos han salido ganando. Hoy concentran el poder. Ella es presidenta y él dirige la Asamblea Nacional. No deja de llamar la atención que el poder haya quedado en manos de una pareja de hermanos. No olvidemos que era precisamente Jorge Rodríguez quien mantenía contacto con Estados Unidos como mediador del régimen. Esa posición le pudo dar todas las cartas para ser el protagonista de la traición a su jefe en el cártel.

Hay otros detalles que no pueden pasarse por alto. Hubo menos víctimas en los bombardeos estadounidenses para capturar a Maduro que en las intentonas fallidas de golpe en las que Chávez trató de derrocar al gobierno en los años noventa. Este dato es duro e implacable, primero, porque evidencia la precisión de los ataques, y segundo, porque deja al descubierto la ausencia total de respuesta del ejército venezolano. No hubo resistencia alguna ante una operación que, en menos de dos horas, logró extraer a Maduro del búnker donde dormía, supuestamente protegido por varios anillos de seguridad. ¿Traicionó entonces también el ministro Padrino López a Maduro? ¿No había militares venezolanos protegiendo al capo mayor?. De ser así, ¿que le espera a Diosdado, que al parecer no forma parte de la camarilla de los Rodriguez?. Parece que el narco chavismo esta cayendo por sus propias traiciones.

Otro punto que deja al descubierto la fragilidad del relato chavista es el mito de que Venezuela se convertiría en un nuevo Vietnam si Estados Unidos se atrevía a intervenir. Estados Unidos intervino y nada ocurrió. Ni un solo chavista salió a defender nada. La promesa de una insurrección armada popular se desvaneció por completo. 

La prueba más clara de esa debilidad es que no hubo defensa militar. Solo una treintena de  escoltas cubanos defendían a Maduro y de nada sirvieron cuando fueron a capturarlo. Esto no solo confirma que sí existe injerencia cubana en el país, denunciada desde hace décadas, sino que también demuestra que las Fuerzas Armadas venezolanas han sido desmanteladas y reducidas a simples elementos decorativos para desfiles. Prueba de ello es que, tras la captura de Maduro, el régimen no militarizó el país, como haría cualquier gobierno ante un evento de esta magnitud. En su lugar, sacaron colectivos armados, pero solo días después de la incursión de EEUU a suelo venezolano y cuando se aseguraron que no habrían mas ataques. Eso si. Ni de vaina cuando podrían haber helicópteros estadounidenses en el aire. Ahí ni los perros ladraron.  

Si las Fuerzas Armadas han sido desmanteladas, eso explicaría por qué no hubo nunca ni hay golpe de Estado en Venezuela y por qué el cartel se sostiene a través de amenazas con paramilitares y grupos irregulares. Y eso tiene toda la lógica del mundo para un narco dictador: las fuerzas armadas representan una amenaza, por lo que el régimen prefiere no tenerlas armadas ni cohesionadas para evitar que se levanten en su contra.

Ahora Maduro está en Nueva York.

¿Puede negociar una reducción de pena? Sí, ofreciendo información sobre otros miembros del cartel. Pero con cuatro cargos por narcotráfico, salir libre es muy difícil. Además, aunque lograra librarse de esos cargos, aún enfrenta acusaciones por crímenes de lesa humanidad, que no prescriben y por los que puede ser procesado en cualquier momento.

¿Y los abogados de Maduro?

Cuestan más de 200 millones de dólares. ¿Cómo los paga alguien que decía ganar apenas dos petros al mes? La respuesta es evidente: el cartel tiene fuentes de financiación sólidas. Lo curioso es que se permita en cortes estadounidenses financiar defensas tan costosas con dinero evidentemente sucio. No es la primera vez. Ya ocurrió con el Chapo y con los narcosobrinos, así que el caso de Maduro no es nada nuevo en ese sentido.

Sobre la transición, la realidad es clara. La transición democrática en Venezuela no puede darse mientras no se cambien todos los poderes públicos. María Corina Machado o Edmundo González no podrían gobernar mientras los mismos miembros del cartel sigan ocupando cargos clave, como Tarek William Saab en el Ministerio Público o los hermanos Cabello y sus acólitos en distintas instituciones. Es necesario barrer completamente a la dirigencia narco chavista y eso es lo que debería ocurrir tras el descabezamiento del régimen, y es lo que TODOS LOS VENEZOLANOS esperábamos. Sin embargo, no parece que Estados Unidos esté empujando en esa dirección, al menos públicamente. Al contrario, se ha insinuado que esa cúpula narco madurista que aún sigue en el poder podría permanecer por un largo tiempo más con la venia de EEUU. Que desafortunado presagio!

Se necesitan elecciones pronto. Pero para eso hay que crear condiciones reales. Pero las declaraciones de Trump apuntan únicamente a la apropiación del petróleo venezolano. No habla de nada más. 

Y acá el tema caliente de la semana: el petroleo. Lo que no terminan de entender muchos es que el petroleo venezolano ha sido saqueado por los aliados de narco chavismo desde hace décadas. Los venezolanos lo que queremos es LIBERTAD. Queremos democracia. El petroleo solo está bajo nuestro suelo, pero de nada nos sirve si no podemos vivir libres y nos torturan o matan por un mensaje de whatsapp! Los venezolanos NECESITAMOS ser libres. De petroleo hablaremos después, pero no puede ser que todo el mundo hable de petroleo y no de la vida de los 30 millones de venezolanos que existimos en el mundo, como si la vida y la dignidad no existieran.

La industria petrolera venezolana está en ruinas. Recuperarla tomará décadas y miles de millones de dólares en inversión, maquinaria, formación y personal calificado. No es simplemente abrir una llave y dejar que el petróleo fluya. Trump no estará en el cargo cuando Venezuela logre aumentar significativamente su producción, pero entonces surge otra pregunta: ¿qué busca realmente Estados Unidos? Habrá que esperar para saberlo. Lo inquietante es que el narco chavismo puede tener algo de razón al decir que Trump solo quiere las riquezas de Venezuela para beneficio personal y que sus acciones contra el cártel de los soles son movidas por eso y no por motivos democráticos. La verdad es que eso no deja de sonar con dejos de verdad.

Eventualmente, parece inevitable un nuevo llamado a elecciones, sobre todo cuando tanto Estados Unidos como el narco madurismo coinciden en desconocer los resultados de julio de 2024. Si eso ocurre, María Corina podría ser candidata y ganar con facilidad. Pero si la situación se prolonga bajo la excusa de “estabilizar el país”, Delcy Rodríguez se mantiene en el poder y la economía mejora gracias al levantamiento de sanciones y a contraloría  estadounidense, podría ocurrir algo peligroso: que parte de la población crea que Delcy es mejor que Maduro y dar lugar a un renacer de grupos neo chavistas como fuerza política que también pueden ganar elecciones. Veamos el ejemplo de las FARC en Colombia, que tienen hasta representación parlamentaria. 

Ojo. No se malinterprete esto como que el narco madurismo chavista merece seguir en el gobierno o que tienen razón. NO. Deben ir todos presos y pasar el resto de sus vidas tras las rejas y realizando trabajos forzados. No confundamos la gimnasia con la magnesia. 

Desnazificar a Venezuela del narco chavismo requiere, desde el inicio, la extirpación total de su dirigencia, y eso, hoy, para pesar de todos los venezolanos que esperábamos que eso sucediera, no está ocurriendo. Quizá empiece a suceder en unos días más, no lo sabemos, pero hoy, tras varios días de declaraciones de Trump, no está pasando. Sabemos en cambio que EEUU cobrará 50 millones de barriles de petroleo por su operación de extracción de Maduro con efecto inmediato al trasladar el petroleo de las reservas flotantes que el regimen tiene hoy y que estaban destinados al contrabando con China.

La cosa es que Venezuela ya no está celebrando la captura de Maduro. Está en silencio tenso, esperando que las cosas tomen una dirección clara. Por ahora, solo nos han cambiado a un asesino por otro, y la esperanza que trajo su caída se ha transformado nuevamente en ansiedad por ver a EEUU apoyando a Delcy y represión brutal del narco régimen contra el pueblo.

El mejor camino que podría tomar Venezuela hoy, y da casi horror decirlo, es un golpe de estado por sectores militares democráticos que derroquen al cártel y restauren los poderes democráticos correspondientes mediante elecciones libres. Solo así nos librarían de intentos de colonialismo… Pero me temo que no hay sectores militares democráticos en Venezuela ya. El narco régimen se ha encargado de extinguir eso desde hace décadas. 

Siempre trato de ver las cosas desde una perspectiva neutral y realista. Incluso positiva, así que acá va mi reflexión final de hoy: Una cosa es la guerra de micrófonos, donde Trump brilla por su egocentrismo inagotable, y otra es la realidad. La realidad es que Venezuela tiene hoy un narco asesino menos y que el régimen, poco a poco, se va resquebrajando por su propio peso. Ellos mismos se están traicionando. María Corina sigue trabajando por la restauración de la democracia y ante toda adversidad ha cumplido cada promesa que ha nos ha hecho. Esta de llevar a Venezuela a la libertad también la cumplirá. Quizás no con Trump como aliado, o quizás sí. Solo el tiempo lo dirá, pero hay mucha gente trabajando con ella en lograr eso, y eso es un hecho.

Por ahora, paciencia y fe.

Esperemos un poco más a ver cómo se desarrolla todo. Espero estar equivocado en TODO y que resulte que Trump se convierta en el gran salvador de Venezuela y restaure la democracia. Estaré encantado de retractarme de cada palabra que he dicho y que expresa mi duda sobre su talante democrático y humano si eso pasa. 

Mi abrazo fuerte a todos. Seremos libres.


José Calabres


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#Trump #Maduro #Venezuela #Colonialismo #Petroleo

lunes, 5 de enero de 2026

VENEZUELA POST MADURO




Han pasado poco más de 48 horas desde que el narcodictador Nicolás Maduro fue capturado por un comando especial de Estados Unidos en Caracas en plena madrugada.

Los detalles de la operación son variados y no dejan de ser impresionantes. Sin duda, un despliegue digno de una película.

Tras casi tres décadas de dictadura en Venezuela, y con al menos las dos últimas marcadas por un ensañamiento brutal contra el país que lo dejó en la ruina social, económica y moral, finalmente la cabeza del régimen ha caído. Podemos verlo hoy, como tanto lo esperamos los venezolanos durante décadas, vistiendo un traje de presidiario y enfrentando la justicia que desde hace tanto tiempo se nos ha negado a los venezolanos.

Sin embargo, no deja de llamar la atención que, aunque Maduro y su esposa estén ahora presos en Estados Unidos, el resto de la cúpula del cartel continúa en el poder, intocable. Los análisis y opiniones de supuestos expertos en internet sobran. Hay millones. Algunos dicen que hubo un pacto con Estados Unidos para derrocar a Maduro, otros aseguran que se entregó. Hay quienes afirman que todo es un plan para apoderarse de los recursos de Venezuela y quienes sostienen que se trata de una acción para defender a Estados Unidos de los carteles de la droga. Hay demasiado ruido por todas partes. La verdad es que ninguna de esas posturas en medios parte de una certeza. Nadie sabe nada en verdad.

El cártel paga manifestaciones de apoyo al régimen en distintos países para hacer ruido en las redes mientras otros millones de venezolanos genuinamente celebramos en todo el mundo que el capo haya sido capturado, y quienes nos ven desde afuera, no entienden nada.

No pienso discutir lo que no sé. No sé quién entregó a quién ni qué planea exactamente Estados Unidos con Venezuela, y no voy a especular sobre eso. Pero sí quiero hablar de lo que pienso basándome en antecedentes inmediatos y en hechos que parecen apuntar hacia una dirección que no termina de tranquilizar a nadie.
Los hechos son claros. Maduro está preso y su cúpula quedó gobernando. Hay una flota estadounidense aún cerca de Venezuela. Las restricciones sobre el espacio aéreo venezolano por parte de Estados Unidos han sido levantadas. Y, hasta el momento en que escribo estas líneas, Estados Unidos no ha anunciado públicamente o de manera clara que vaya a facilitar el traspaso del poder a Edmundo González y María Corina Machado al menos en un momento cercano.
Vamos por partes.

No es fácil digerir todo lo que ha ocurrido en las últimas 48 horas para plantear un panorama claro del futuro, y eso, creo, es lo primero que debemos tener claro. No tenemos información suficiente para vislumbrar lo que viene, porque una cosa son las declaraciones frente a los micrófonos y otra, muy distinta, la realidad de los hechos, tanto en EEUU como en Venezuela.

Estados Unidos ha propuesto gobernar Venezuela hasta que existan condiciones óptimas para una transición, sin definir plazos. A mi juicio, eso es una forma equivocada de hablar, pero con un trasfondo basado en una realidad necesaria. Hay que partir de la idea de que el llamado Cártel de los Soles no es solo un pequeño grupo que se apoderó de un país, sino una organización criminal con presencia global y apoyo de organizaciones terroristas de alto nivel. Aunque el capo ya no esté, la organización sigue existiendo, y lo más importanteÑ funcionando.
Hay miembros de Hezbollah, de Hamás, de las FARC, del ELN, además de operadores cubanos, rusos e iraníes dentro del país que aún están desarrollando actividades dentro del país. Esa gente seguirá conspirando incluso si los cabecillas desaparecen. Para que exista una transición real, ese entramado debe ser desmantelado primero, y para hacerlo, ciertamente no podemos confiar en las FANB que son las que han mantenido al Cártel en el poder por casi 3 décadas. Para eso, se cuenta con el apoyo de la flota naval estadounidense en el caribe como brazo armado y apoyo de una eventual transición, así que no esperemos que se vayan pronto.

No olvidemos que el narco chavismo cuenta, indudablemente con un importante número de seguidores aún. No los suficientes para ganar una elección, pero si los suficientes para sumir el país en el caos social. Aún hay colectivos, sectores del ejército leales al régimen, policías, milicianos, patriotas cooperantes... todos esos forman parte de la sociedad y opondrán resistencia a cualquier transición.
 Venezuela necesita, antes que nada, un proceso de normalización social que desmonte la trama ideológica narco comunista implantada durante décadas por el cártel. Ese pensamiento que normaliza la tortura, la humillación, la miseria y la corrupción es lo que ha sostenido al régimen todo este tiempo, y aunque no nos demos cuenta, es lo que ha sembrado en el inconciente colectivo la idea de que es mejor "el malo conocido que el bueno por conocer" y hace pensar a muchos que lo mejor es quedarse con el Cártel que buscar un gobierno nuevo.

Por otro lado está la idea de que Estados Unidos solo quiere adueñarse de las riquezas de Venezuela. No estoy aquí para decir que eso sea falso. Tampoco puedo afirmar que no sea un factor en cualquier decisión internacional. Si hubiese sido la Unión Europea quien sacara a Maduro, no faltarían quienes dirían que la Unión Europea quiere quedarse con los recursos. Ese argumento es prácticamente inevitable y no deja de ser incluso, válido. Los venezolanos sabemos ya que nuestras riquezas son nuestra maldición y miramos con recelo incluso a quienes nos ayudan. Hemos pasado por demasiadas decepciones como para mirar sin recelo cualquier tipo de apoyo.

Pero también es verdad que las riquezas venezolanas han sido saqueadas durante 30 años por el narco cartel gobernante. No voy a aburrir a nadie con cifras. Hablemos de realidades. En el país con más petróleo del mundo, HOY, no hay gas, no hay electricidad y el sueldo de un médico de hospital o de un profesor universitario ronda los dos dólares mensuales. Hablar hoy de defensa de las riquezas suena, como mínimo, ridículo, aunque resulte duro decirlo. Esa es una realidad que nadie puede tapar.

No estoy afirmando que Estados Unidos vaya o no a adueñarse de los recursos. Estoy diciendo que, gobierne quien gobierne, los venezolanos no nos hemos beneficiado de nuestros inmensos recursos desde hace al menos 30 años, y que la tesis de "defensa de los recursos" que hace décadas no tenemos es tan nulo que se convierte en un chiste de muy mal gusto.

Hoy Maduro ha sido destronado. Hoy Venezuela es un poco más libre. No somos libres todavía al 100% como quisiéramos, y eso es cierto, pero por algún lado hay que empezar. Este ha sido un paso importante. Un paso INMENSO que habíamos pedido por años. Démonos unos días para disfrutarlo!

Aún falta mucho por hacer, es cierto, y con suerte, se hará. Contamos con María Corina Machado, nuestra premio Nobel, quien no solo luchó por este momento, sino que ha pensado el día después desde hace mucho tiempo. Confiemos en ella. Ella nos ha traído hasta aquí y ha convertido lo que era una idea y un sentimiento de millones de venezolanos en una realidad. Mérito a quien lo merece.

Para ser más claro, hoy no pido confianza en Trump, sino en María Corina.
Si me preguntan, también tengo mis reservas con Trump. Una cosa no anula la otra. Su política exterior no ha sido particularmente exitosa. No resolvió el conflicto entre Rusia y Ucrania como dijo que lo haría (en horas, de hecho, se atrevió a decir), y para sorpresa del mundo, tomó partido por Rusia y no por el país invadido. No logró tampoco la paz entre Israel y Palestina, a pesar de su constante auto celebración. Pero esperemos que con Venezuela la historia sea distinta. Nada dice que no se aprenda de los errores, cierto?

Hasta ahora no hay razones concluyentes para pensar que fracasará, a pesar de algunos de sus comentarios desafortunados en televisión. Sabemos que Trump no destaca precisamente por la brillantez de sus declaraciones públicas, muchas veces más enfocadas en alimentar su ego que en describir la realidad. Aun así, sacó a Maduro, y eso es algo que todos los venezolanos celebramos. De nuevo, mérito a quien lo merece.

Y aquí hago énfasis. TODOS LOS VENEZOLANOS AMANTES DE LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD CELEBRAMOS LA CAPTURA DEL NARCO DICTADOR. En cambio, las protestas a favor de Maduro en distintas partes del mundo son propaganda pagada por el cártel, protagonizadas por personas que ni son venezolanas.

Escuchar hoy a los defensores de Maduro provoca escozor a quienes hemos sufrido en carne propia el daño causado por la narco dictadura, pero el mundo está acostumbrado a opinar desde la ignorancia, y eso no va a cambiar hoy, ni mañana, ni nunca. Millones han apoyado a Israel o a Palestina sin saber siquiera ubicarlos en un mapa. Eso es normal y no define la realidad política ni las tomas de decisiones de gobiernos a nivel global. Si nos atenemos a los hechos, no sabemos casi nada de lo que realmente ocurre en ningún país, pero hoy sí podemos decir, con certeza, que Venezuela está mejor sin Maduro que con él en el poder.

Por ahora toca esperar algunas semanas. El camino lógico es la toma del poder por parte de Edmundo González y María Corina Machado. ¿Cuándo? Eso debe prepararse y anunciarse en su momento, supongo. ¿Pasará? Venezuela es como Narnia. Nada ocurre como se supone que debería, así que no tengo una respuesta para esa pregunta, pero al menos suponemos que eso es lo que debería pasar. La ansiedad, la incertidumbre, la alegría y el miedo nos acompañan desde hace años a todos los venezolanos. Solo queda esperar.

Han pasado apenas dos días desde la captura del capo. Tardamos 27 años en llegar hasta aquí. Podemos esperar unos meses más... No tenemos otra opción.
José Calabrés

sábado, 3 de enero de 2026

CAYÓ MADURO. Y AHORA?


Lo que muchos daban por imposible y otros por inevitable hoy circula como noticia pública: Maduro está fuera del poder. El anuncio sacude titulares y despierta una ansiedad comprensible, porque la verdadera pregunta no es qué pasó, sino qué viene ahora.

Según lo que se ha informado, Estados Unidos asumiría temporalmente la administración del país para “estabilizarlo” y crear las condiciones de una transición. Nada de esto sorprende a quienes llevan meses leyendo el tablero con frialdad. Si este escenario ocurría, y todo indicaba que ocurriría, la presencia directa de EE. UU. era casi obligatoria para neutralizar cualquier intento de resistencia de las fuerzas leales al chavismo. No estamos hablando de un partido político derrotado, sino de una estructura con lógica de cártel, con ramificaciones, recursos y lealtades que no se disuelven con un comunicado.

El problema es que, mientras una figura cae, los otros jerarcas permanecen. No han sido capturados, no han sido neutralizados públicamente, no han sido exhibidos. Están ahí, en una especie de poder en suspensión, un limbo peligrosamente familiar para los venezolanos.

Y ahí comienza la inquietud real.

Debenos tener una actitud cauta en estos momentos. Venezuela rara vez responde a la lógica lineal. Venezuela no es un país donde A conduce a B sin antes pasar por C, D y una traición inesperada. Que Maduro esté fuera no significa que el sistema haya caído, significa, apenas, que una ficha fue retirada del tablero.

¿Por qué no tocar a los otros? Las hipótesis se multiplican. Tal vez Maduro se entregó a cambio de garantías y de información. Tal vez los demás lo entregaron a él para salvarse. O tal vez estamos ante un escenario más complejo, donde nadie dice toda la verdad.

En medio de esa ambigüedad aparece una pregunta incómoda: ¿es Donald Trump un actor confiable para liderar aunque sea de forma temporal la reconstrucción democrática de Venezuela?

Sus declaraciones recientes no ayudan a despejar dudas. Ha afirmado que María Corina Machado aún no cuenta con el “respaldo” suficiente y que no estaría preparada para asumir el poder, lo cual suena altamente disonante con lo que los venezolanos sentimis y denostramos en las últimas elecciones presidenciales. Al mismo tiempo, Delcy Rodríguez aparece en televisión, rodeada de altos cargos del mismo aparato que supuestamente fue derrotado, asumiendo de facto un rol central. Más inquietante aún es el tono con el que Trump se ha referido a ella, describiéndola como alguien “dispuesta a hacer lo que sea para hacer a Venezuela grande de nuevo”.

Esa comparación, ese contraste entre cómo se nombra a una y cómo se deslegitima a la otra, eriza la piel. No por paranoia, sino por memoria histórica. Los venezolanos sabemos leer entre líneas. Sabemos que el lenguaje del poder rara vez es inocente, y Trump no es precisamente una persona confiable o moralmente a la altura de las circunstancias.

Al mismo tiempo, Trump ha sido claro en otro punto: el régimen debe terminar, y ha advertido que, si es necesario, volverá a atacar, incluso con más fuerza. El mensaje es duro, pero también contradictorio. ¿Fin del régimen con los mismos actores visibles? ¿Transición con figuras del sistema ocupando el escenario?

Por ahora, todo es ruido, señales cruzadas y silencio estratégico. No podemos esperar que los próximos pasos se anuncien como una agenda pública. Las decisiones reales, las que importan, nunca se transmiten en cadena nacional.

Lo único relativamente claro es esto: la fortaleza que el cártel ha querido proyectar no es real. Si lo fuera, nada de esto estaría ocurriendo. Y en las próximas horas (no semanas, no meses) muchas cosas pueden cambiar. Conviene, entonces, hacer lo que más cuesta: esperar con cautela. No celebrar demasiado pronto. No caer en el pánico. No comprar narrativas cerradas.

Será una semana tensa. Después, probablemente, vendrán meses de una “estabilización” llena de grises, negociaciones opacas y decisiones incómodas. Como siempre en Venezuela, el final de un capítulo no garantiza el inicio de uno mejor.

Solo nos recuerda que la historia aún no termina, pero el camino a la libertad parece abrirse una vez más.


Jose Calabres

viernes, 2 de enero de 2026

-EL CAPO PIDIENDO CACAO-

 


Feliz año 2026 a todos! Espero que este año sea de gran provecho y que nuestra historia cono venezolanos escriba un nuevo capítulo muy pronto (como parece que todo apunta). 

Desde hace meses, el gobierno de Estados Unidos ha elevado el tono de sus acusaciones contra Nicolás Maduro, señalándolo no solo como responsable del colapso institucional venezolano, sino como la cabeza visible del llamado Cartel de los Soles. A esa acusación se suma una exigencia política clara y directa: abandonar el poder usurpado tras haber robado las elecciones presidenciales de 2024. 

Frente a ese escenario, Maduro no ha optado por responder con hechos ni con transparencia, sino con un discurso cuidadosamente construido en el que se presenta como víctima de un supuesto acoso imperial cuyo único objetivo, según él, sería “robarse los recursos de Venezuela”.

Este tipo de discursos no es nuevo en el chavismo, que siempre busca culpar a otros de todo lo malo o manipular los hechos a su favor. “Guerra económica” fue un discurso hasta hace poco. Luego dijeron que las sanciones personales que bloquearon millones de dolares saqueados al país y propiedades en todo el mundo, era un “bloqueo a Venezuela”. La manipulación es pan diario en la mesa del chavismo madurismo.

Para sostener ese relato, el chavismo ha recurrido una vez más a su receta de mentiras repetidas hasta el cansancio: la reescritura de la historia. En cadenas, discursos y alocuciones dirigidas casi exclusivamente al consumo interno, Maduro ha manipulado datos históricos, ha falseado cifras comprobables y ha descartado deliberadamente información que desmonta su narrativa. 

Ha afirmado, por ejemplo, que Estados Unidos históricamente pagaba menos de un dólar por barril de petróleo venezolano, que las regalías en la Faja del Orinoco eran de apenas uno por ciento, o que el crudo era sacado del país bajo la excusa de que se trataba de bitumen. Ninguna de esas afirmaciones resiste una verificación mínima. Los contratos, las leyes de hidrocarburos vigentes en cada etapa y los registros de precios internacionales desmienten punto por punto ese discurso, que no busca informar sino fabricar resentimiento.

Curioso es sin embargo, que aún exista gente que crea este discurso. Y no hablo de que crean o no por conocimientos de historia petrolera, sino por experiencia propia y sentido común.

Cualquier venezolano hoy con más de 40 años vivió la Venezuela pre chavista. Vivió en carne propia los beneficios de ser uno de los países mas ricos de América. ¿Cómo pudo Venezuela ser tan rica y próspera si apenas recibía 1% de ganancias de su propia explotación de riquezas?. La sola pregunta ya destruye el discurso chavista. Pero se levanta otra pregunta mejor: Si fue el chavismo el que reivindicó la “dignidad del país” y lo sacó de ese ciclo de saqueo del 1% de regalías, ¿cómo es que HOY Venezuela es más pobre que nunca y vive la crisis humanitaria mas grande de su historia?.

Cualquier persona con un poqioto de sentido común podría darse cuenta que no hay respuesta para estas preguntas en las que el chavismo pueda quedar bien parado. Por eso, recurren a la reescritura de la historia.

Pero basta con que el escenario cambie para que el libreto se agriete. En una entrevista reciente con un periodista franco español, Maduro no solo envió un mensaje a EEUU, donde reconoció abiertamente que Chevron es hoy la única empresa que está invirtiendo de manera significativa en la explotación petrolera venezolana, sino que además ofrece acuerdos energéticos con Estados Unidos “cuando, como y donde quieran”. No se trata de una frase menor ni de un desliz retórico. Es un giro completo que contradice años de discurso en los que aseguró que los gobiernos anteriores habían entregado los recursos nacionales a un imperio ladrón que se aprovechó durante casi un siglo de la ignorancia venezolana, hasta que Chávez, según esa versión, rescató al país del saqueo. Ahora, de pronto, Maduro ofrece hacer acuerdos “como sea, como los quieran y donde los quieran” al mismo “imperio saqueador” del que se queja a diario. Ofrece entregar TODO, solo para seguir en el poder.

La contradicción no es ideológica, es estratégica. Maduro cambia el tono porque cambia el público. Esta entrevista ocurre después del primer ataque en tierra realizado hace unos pocos días atrás por fuerzas estadounidenses, anunciado por Donald Trump, aunque aún no reconocido oficialmente por Miraflores. Ese dato no es menor. Todo indica que Maduro percibe la presión estadounidense no como una abstracción diplomática, sino como una amenaza real y cercana. Una amenaza que podría escalar si él comete el error de provocar, incluso desde un micrófono.

Muchos se preguntan por qué no se lanza una ofrnsiva armada contra Maduro y ya. La respuesta es que un Cártel puede sobrevivir facilmente sin su capo. Solo se reemplaza por otro y ya. Para acabar con el cártel, se debe acabar su estructura. Eso es lo que se está haciendo. 

El temor de Maduro y los suyos es justificado. Su miedo no es solo a un ataque puntual, sino a lo que vendría después, pues una escalada de acciones militares o de inteligencia dejaría en evidencia algo que el régimen se esfuerza por ocultar: la incapacidad de Maduro y de las fuerzas armadas del cártel para defenderse. Esa exposición pública pondría en tela de juicio no solo al régimen, sino al propio entramado criminal que lo sostiene. El Cartel de los Soles no se legitima únicamente por la violencia, sino por la “percepción de control”. Cuando esa percepción se rompe, comienzan las fisuras internas, los cálculos individuales y, eventualmente, los levantamientos contra un narcoestado que ya no parecerá invencible para nadie.

Maduro lo sabe. Por eso hoy ofrece petróleo con una sonrisa forzada, mientras intenta borrar años de discurso incendiario. No es pragmatismo, es miedo, y cuando un régimen gobernado por el crimen empieza a hablar en voz baja y a contradecirse en público, no es porque haya cambiado de valores, sino porque siente que la salida ya no es una consigna opositora, sino una posibilidad concreta.


Jose Calabres

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