viernes, 26 de diciembre de 2025

VENEZUELA Y EEUU: ¿QUE ESTA PASANDO REALMENTE?

 


En las últimas horas, Venezuela volvió a ocupar titulares en medios internacionales. El NYT comenta que ya hubo una llamada entre Trump y el Capo del Cartel de los soles hace ya una semana. También hay militares estadounidenses instalando radares en Trinidad y Tobago, y hubo un discurso de Maduro escondido en un búnker. Se suma a esto las declaraciones de Washington insinuando operaciones terrestres contra redes criminales dentro del territorio venezolano muy pronto. Sin duda, hay un flujo de información que es difícil de digerir en tiempo real. 

Para muchos, todo esto parece anunciar un conflicto “inminente”. Pero lejos de lo evidente, una vista un poco mas aguzada puede notar una estrategia calculada de presión y control donde cada bando dice una cosa, hace otra, y juega para su propio público. Claro, no estamos en la búsqueda de descubrir el agua tibia. Esto es algo que es práctica habitual en cualquier movimiento político en cualquier parte del mundo.

La supuesta llamada entre Trump y Maduro, por ejemplo, no es un gesto de reconocimiento ni un acto de cordialidad, como intenta vender el oficialismo. Es simplemente la forma en la que dos adversarios se miden cuando sienten que la tensión puede escalar más rápido de lo que quieren. Este tipo de comunicación es habitual entre gobiernos que no se respetan, pero que necesitan evitar un error que los lleve demasiado lejos. Trump no llamó para abrazar a Maduro, y Maduro no atendió porque lo respetan. Ambos hablaron porque ninguno quiere que un mal cálculo militar termine convirtiéndose en un problema regional, sobre todo en el lado de Maduro, quien no tiene las cartas más ganadoras a la hora de un enfrentamiento real.

La presencia de personal estadounidense en Trinidad y Tobago, instalando o modernizando radares, tampoco es signo de una operación militar contra Venezuela, aunque el régimen haya corrido a decirlo. Es parte de una estrategia más amplia para cerrar las rutas del narcotráfico en el Caribe, rutas que, guste o no, pasan por aguas venezolanas. Esto no es propaganda: es información pública que los gobiernos del Caribe manejan desde hace años. Si Caracas siente que esa vigilancia la apunta directamente, es porque sabe perfectamente que los corredores marítimos se le fueron de las manos ya. Las embarcaciones bombardeadas abiertamente por EEUU lo demuestran, y la actitud tomada al respecto por el Cartel de los Soles al no provocar ni el más mínimo movimiento que EEUU pudiese identificar como resistencia o amenaza ha sido escandalosa. El Cartel, que es brillante frente a las cámaras y se jacta de ser amenazante, valiente e incluso agresivo contra EEUU, en la práctica, se ha cuidado de no mover ni una pluma que pudiese molestar a la movilización naval que los rodea. 

Otro elemento ruidoso fue el reciente discurso de Maduro desde un búnker. Ese tipo de mensajes NUNCA es señal de fortaleza. Cuando un supuesto líder se muestra escondido, es porque no puede manejar bien la sensación de peligro.

Del otro lado, las declaraciones estadounidenses sobre “el pronto comienzo de operaciones terrestres” tienen un propósito muy distinto al que interpreta el venezolano común. En Estados Unidos, esa frase no significa “vamos a invadir Venezuela”, sino “no nos limitaremos si tenemos oportunidad clara de golpear a redes criminales específicas”. 

Muchos se preguntan si la reciente designación del “Cartel de los Soles” como organización terrorista (y de Maduro como su líder) abre la puerta para una operación militar estadounidense de mayor alcance. La respuesta es más compleja de lo que algunos quieren admitir, porque lo que realmente hace esta designación es mover a Maduro y a su cúpula fuera del terreno político y colocarlos dentro del marco criminal. Eso significa que cualquier acción futura de Estados Unidos no tendría que justificarse como un ataque a un Estado soberano, sino como una operación puntual contra individuos acusados de terrorismo y narcotráfico, pero esto no implica que Estados Unidos esté preparando una invasión. Las leyes, la opinión pública y los costos estratégicos siguen siendo los mismos. Lo que sí cambia es el tipo de herramientas legales y operacionales disponibles. El mensaje es claro: ya EEUU no está viendo a Maduro como el presidente de un país, sino como la cabeza de una organización criminal, y eso, para efectos prácticos, abre un nuevo escenario de acciones en las que no hay necesidad de mover tropas tradicionales a territorio venezolano. EEUU tiene la capacidad de atacar efectivamente CUALQUIER BLANCO en territorio venezolano desde hasta 2 mil kilometros de distancia. No hace falta que un soldado pise siquiera la arena de una playa venezolana para aniquilar blancos marcados.

Washington fortalece su presencia en el Caribe y eleva el costo para los grupos que operan bajo el paraguas del cartel. Los capos en Caracas, sintiendo que el cerco se cierra, suben el volumen de su discurso antiimperialista y muestra imágenes de preparación militar que en realidad revelan preocupación, no valentía. Padrino López juega a ser un líder patriota dispuesto a pelear, pero en realidad habla siempre de “un pueblo dispuesto a morir por la patria”, nunca de él mismo dispuesto a morir por su capo. Cobarde siempre. 

Lo que debería quedarle claro al venezolano es que no hay invasión en el horizonte. No hace falta tal cosa. Pero no esperemos ninguna liberación milagrosa, ni tropas esperando en la costa (al menos no todavía). Lo que sí hay es la certeza de que Estados Unidos está dispuesto a actuar en el mar y muy pronto, en tierra firme, mientras el régimen narco terrorista de Maduro aprovechará cualquier movimiento para alimentar el miedo, justificar sus fracasos y reforzar el control interno con la intención de tapar su miedo.

Por eso es esencial mirar más allá del ruido, sin miedo y sin fantasías: Venezuela no está a punto de ser invadida, pero sí está bajo un escrutinio internacional que está poniendo al Cartel en jaque y que este ya no sabe como maquillar el miedo, por lo que solo puede ofrecer discursos desde un búnker.


Jose Calabres

EL CALCULO QUE DEFINIRA AL MADURISMO



Durante los últimos meses se ha ido dibujando un patrón de acción respecto al posible destino del madurismo que es difícil de pasar por alto. Las noticias que surgen desde Washington, Europa, Caracas y hasta Minsk no están desconectadas ni son eventos aislados. Son piezas de un mismo engranaje que está entrando en una fase no definitiva, pero si definitoria. 

La pregunta ya no es si Venezuela está avanzando hacia un cambio de régimen. La pregunta real es “bajo qué condiciones ocurrirá ese cambio”. 

Hoy damos casi por sentado que llegado el momento la comunidad internacional respetará la legitimidad que ya ganó Edmundo González Urrutia en las urnas y que María Corina Machado sostiene como liderazgo político y moral del país. En Venezuela ya hubo una elección y esa elección, realizada bajo las condiciones impuestas por el mismo regimen se impuso de manera abrumadora un ganador que presentó en un lapso de apenas horas las actas originales que apoyaban su triunfo ante el mundo entero. Edmundo González Urrutia. Ese punto no es debatible. No hay un proceso pendiente. No hay un vacío que llenar. Lo que existe es un régimen que decidió ignorar la voluntad del país y sostenerse con mecanismos de fuerza, desinformación y alianzas criminales. Mas de un año después de esas elecciones, aún hoy, el Cartel de los Soles no ha presentado públicamente ni una sola acta de votación que pueda certificar un resultado que le favorezca. Incluso han preferido eliminar, permanentemente al parecer, el portal del CNE para no tener entonces que mostrar datos de la última elección presidencial. Por primera vez en sus casi 3 décadas en el poder, el Cartel fue abatido de una manera tan contundente que ni con todas las trampas posibles pudieron tapar la realidad de un país que los quiere fuera. 

Lo que existe también es una líder de oposición a la narco dictadura que valientemente les ha plantado cara y se ha convertido en su peor pesadilla, María Corina Machado, que logró articular la ruta que permitió esa victoria y que hoy encarna la representación política más sólida y más legítima dentro y fuera del país. 

Ese elemento altera por completo el tablero, el Cartel de los Soles lo sabe y por eso insiste en todas sus negociaciones en que cualquier salida sea sacando a MCM de la ecuación como representante política, porque su sola presencia casi garantiza que no queden “semillas de madurismo” que puedan florecer en un futuro, como lo intentaron Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, el Kirchnerismo en Argentina o incluso Lula en Brasil. 

Estados Unidos no está negociando con un dictador que domina un país en silencio sino con unos criminales que perdieron su base social, que fueron derrotados electoralmente y que ahora intentan negociar su supervivencia a costa de la democracia venezolana.

La presión judicial en Estados Unidos se ha intensificado ante la situación y vemos en los titulares de hoy que la sentencia del “pollo” Hugo Carvajal se pospone para profundizar en su rol dentro del Cartel de los Soles. Pero también podemos leer acerca del posible proceso penal contra José Luis Rodríguez Zapatero, el cual amenaza con exponer cómo la red de intereses de los narco terroristas que han secuestrado el poder en Venezuela se extendió más allá de las fronteras venezolanas e involucró a figuras que operaron como defensores internacionales del régimen. Seguramente esta investigación señalará a otros, como Monedero, Iglesias y al mismo Sánchez. Está por verse el desenlace público de esto, y digo público porque a puertas cerradas estoy seguro que estas conversaciones y datos ya están en manos de las autoridades correspondientes desde hace tiempo.

Leyendo las noticias del día no puedo dejar de notar un meta discurso en el que definitivamente se incrementa el costo político de cualquier acuerdo que ignore la victoria de González Urrutia y el liderazgo de Machado. Para Washington ya no es tan fácil plantear una negociación pragmática sin enfrentar la realidad de que Venezuela ya decidió y que ignorar esa decisión sería colocarse del lado de la ilegitimidad. Hay quienes podrían pensar que EEUU está claramente del lado de Machado y de la libertad de Venezuela y que la movilización de flotas en el Caribe lo demuestra. Yo no soy especialista en guerras ni en internacionalismo ni cuento con “información privilegiada” que me pasan informantes del pentágono o algo así, sino que soy un simple civil ciudadano como usted y que solo lee noticias a diario. Desde mi perspectiva ciudadana, puedo decir que EEUU ha movilizado una flota de guerra al Caribe, efectivamente. También a atacado pequeños peñeros con drogas, ciertamente. Que EEUU hoy pierda el sueño por ideales de libertad y decencia? Tengo mis reservas. 

Por otra parte, el Comando Sur restringió licencias por días festivos (no dio los días libres a sus integrantes pues), lo cual es algo que supuestamente solo ocurre cuando se prevén escenarios de escalada, y no podemos olvidar que ayer se dió la designación del Cartel de los Soles como amenaza hemisférica, lo cual amplía la capacidad de acción militar estadounidense en caso de que el régimen cruce ciertas líneas. Pero ojo con esto: “sólo si el régimen cruza esas lineas”.

Mientras tanto, el petróleo regresa al centro del tablero. Maduro intenta usarlo como moneda de negociación, consciente de que es un instrumento de poder real que puede llamar la atención de sus supuestos verdugos: Ofrece cargamentos y sugiere reorientar exportaciones. Busca tentar a Washington con una dotación generosa de petróleo inmediato a cambio de flexibilizar la presión. 

Algunos venezolanos piensan que si EEUU tomara acciones contra el narco cartel, lo harìa para “apoderarse de los recursos de Venezuela”, pero obvian la parte en la que los recursos venezolanos han sido entregados desde hace décadas a China, Cuba, Rusia, Irán, y a una larguísima lista de países que parasitaron a Venezuela desde la era del primer capo original, Chávez. El discurso ultranacionalista propulsado por el Cartel no tiene en realidad asidero ni práctico ni histórico. 

Pero no podemos subestimar el poder de la codicia, sobre todo respecto a un presidente que se jacta de ser “el hombre de negocios más fuerte del mundo”, y estos ofrecimientos del cartel son el tipo de jugada que podría seducir al pragmático presidente Trump. 

Aún así, hay elementos que el régimen no puede controlar y que la comunidad internacional toma en cuenta mas allá de lo que pueda o no decir EEUU: la legitimidad democrática venezolana.

Edmundo González Urrutia no es un candidato, sino un presidente electo cuya victoria fue reconocida por la sociedad venezolana y por buena parte de la comunidad internacional. María Corina Machado no es una figura testimonial. Es la líder que logró reorganizar a la oposición, ganar una primaria masiva y abrir la ruta electoral que el madurismo decidió posteriormente desconocer. Desconocerlos a ellos no sería simplemente ignorar una elección, sino validar la usurpación, y es por eso que cuando se habla de probabilidades, la situación adquiere una nueva profundidad. 

El escenario de transición es hoy más probable que en cualquier otro momento desde 2019, y eso incluye un marco temporal aproximado que podría ubicarse entre los próximos seis y dieciocho meses. La presión judicial avanza, el cerco económico se profundiza, el acoso militar se estrecha y el régimen carga con el peso gigante de haber perdido una elección que no puede revertir ya. Esto es un hecho que apunta a un desenlace esperanzador para todos los amantes de la libertad.

Pero a riesgo de sonar como ave de mal aguero, debo insistir en que debemos ser muy realistas en esta situación y saber que existe un riesgo que no se puede subestimar. Ese riesgo es que Estados Unidos, por cálculo geopolítico, opte por un acuerdo que prolongue la permanencia de Maduro. Este escenario tiene a mi parecer una probabilidad menor (alrededor de un treinta por ciento según algunos proyectistas especializados) pero no es despreciable. Podría ocurrir si Washington decide que es más conveniente tener un interlocutor debilitado en Miraflores que lidiar con un vacío abrupto de poder, y a alimentar esa idea es que stá jugando la maquinaria propagandistica del Cartel. Esto podría ocurrir si el petróleo venezolano volviera a convertirse en una prioridad energética, pero en la realidad, esto no está sucediendo. La permanencia del régimen podría ocurrir si se subestima la capacidad de María Corina y Edmundo González Urrutia para canalizar una transición ordenada y legítima, por lo que es importante no dejar morir el claro apoyo popular a estos dirigentes.

EEUU debería considerar que cualquier acuerdo que plantée mantener a Maduro en el poder chocaría frontalmente con la legitimidad democrática ya establecida por los venezolanos y sería un acuerdo insostenible. Un acuerdo que generaría más conflicto del que resolvería. Un acuerdo que profundizaría la crisis moral y política del continente.

La pregunta, entonces, no es si Maduro tiene poder para forzar una negociación en lo que las noticias han dicho hoy sería una conversación entre Trump y Maduro via telefónica muy pronto, sino si Estados Unidos está dispuesto a sacrificar la legitimidad de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado para ganar unos meses de estabilidad energética o geopolítica, tal y como ha tratado de hacer al solicitar a Ucrania la rendición ante Rusia con la propuesta de acuerdo oprobioso de hace días atrás que pasará a la historia como un capítulo deplorable de la política de Trump.

Venezuela ya habló. Lo que viene ahora es decidir si el mundo está dispuesto a escucharla.


Jose Calabres

CARTEL TERRORISTA

 

Estados Unidos designó hoy al “Cartel de los Soles” como organización terrorista. Para algunos esto parece una novedad. No lo es. El Cartel de los Soles existe desde hace más de dos décadas, y su existencia no es una leyenda urbana ni una exageración periodística. Es un entramado criminal que se formó dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas y que desde la llegada de Chavez al poder a finales de los noventa, se hizo infinitamente poderoso. 

Este cartel no se infiltró en las instituciones del Estado veezolano, sino que hoy SON el Estado venezolano y gozan del amparo pleno del régimen de Nicolás Maduro, su cabecilla nombrado heredero por el capo fallecido, Hugo Chavez. 

Pero aunque este paso pareciera abrir un nuevo camino de opciones que podrían resumirse en la salida del Cartel del poder en Venezuela, la verdad es que hay que ver las cosas un poco desde la realidad mas que desde lo que queremos que pase. Cteo que así podemos estar mas claros y saber un poco mejor que esperar de esto y evitar un nuevo despecho.

Aunque Washington ahora hable con contundencia frente a las cámaras, no hay que caer en el error de vestir a Estados Unidos con el traje de libertador hemisférico. Estados Unidos no es el salvador de la libertad, ni ha actuado nunca desde esa pureza moral que muchos quieren atribuirle hoy. De hecho, hoy, menos que nunca, podemos pintar a gobierno estadounidense como un gobierno humano y empático con los latinos que busca lo mejor para nosotros. El que piense eso, está destinado a estrellarse con un muro de realidad que no le va a sentar bien.

Para entender lo que está pasando, hay que recordar algo esencial: Trump ya tuvo un primer período presidencial y durante esos cuatro años el madurismo no solo sobrevivió, también se fortaleció. A pesar de la retórica grandilocuente y de sus declaraciones frente a las cámaras, Trump dejó al Cartel de los Soles operar sin mayores impedimentos durante 4 años para luego ceder 4 años de peor acción a su predecesor Biden. Ninguno ni desmontó la red criminal ni debilitó el poder real del régimen. Por el contrario, durante esos años fueron consolidándose muchas más estructuras que hoy forman parte del músculo que mantiene a Maduro en el poder.

Ahora, en su segundo mandato, Trump intenta vender la idea de que el régimen de Maduro es responsable de casi todos los males del continente. Y aunque buena parte de lo que denuncia es cierto, también es cierto que este señalamiento llega después de haber permitido que esa misma red criminal se expandiera durante su propio primer gobierno. Incluso hoy sabemos que el regimen de Maduro financió parte de la campaña de Trump con donaciones millonarias hechas a traves de terceros y de compañias como CITGO, que “donó” 500 mil dolares para la cena inaugural de Trump en 2017 (entre otras cositas por ahí). 

Hoy se exhibe un despliegue militar impresionante en el Caribe, con portaaviones, marines y ejercicios conjuntos con Trinidad y Tobago. Sin embargo, en términos concretos, la única acción militar real ha sido el bombardeo de pequeños peñeros. Un gesto intimidante, ciertamente, pero un golpe estratégico decisivo, pues no.

No se me mal entienda. No busco borrar esperanzas en nadie, pero tampoco hay que estar en las nubes con esperanzas basadas en películas que no son reales. Las cosas serias como deben tratarse. 

Repito, como siempre, el punto esencial que no se debe maquillar: Venezuela vive una usurpación de poder. 

El país eligió a Edmundo González Urrutia y ese resultado fue arrebatado. Pero de la mano de Trump no existe un plan concreto, verificable y realista que conduzca a una transición política. Lo que hay es un cerco, una presión, un lenguaje duro y un movimiento militar significativo. Pero nada de eso constituye por sí mismo una estrategia diseñada para producir un cambio de poder en Venezuela. Sembrar esperanzas de una inminente liberación nacional sobre la base de este despliegue es ciertamente irresponsable. Veamos el ejemplo de la guerra entre Rusia y Ucrania, en la que Trump ha planteado un plan de paz que es de lo mas absurdo que se ha visto desde la segunda guerra mundial. No parece que Trump tenga una vision clara de lo que se debe hacer mas allá de jugar a influencer y amenazar a todos frente a las cámaras.

El ruido militar en el Caribe no significa necesariamente una intervención. Estados Unidos se reserva opciones y marca territorio político en un hemisferio donde las estructuras criminales vinculadas al régimen venezolano tienen presencia comprobada. El madurismo ya no es visto únicamente como un régimen autoritario, sino como un actor criminal con impacto regional. Pero nada de esto implica que Washington esté dispuesto a asumir un costo político, militar o diplomático suficientemente alto como para garantizar la salida de Maduro. No hoy. Al menos eso parece. Ojalá me equivoque.

Lo que si es cierto es que el régimen venezolano llegó a este punto porque destruyó las vías institucionales y bloqueó cualquier salida democrática. Pero también llegó porque la comunidad internacional, incluida Estados Unidos, se ha limitado durante años a declarar, sancionar, presionar y retroceder en cartas y declaraciones pero nada más. Incluso hoy aún vemos algunos gobiernos que defienden la absurda tesis de un nuevo “dialogo” para salir de Maduro. Petro, se ha atrevido a ir un paso mas allá y plantea un “gobierno transitorio con ambas partes”, lo cual no terminamos de entender pero que supone que Maduro siga en poder mientras la “otra parte” (que no sabemos si es MCM o alguna otra faccion del madurismo) se doblega a sus designios. Un plan que sobrepasa en ridiculez cualquier episodio de una telenovela de la mas baja calidad.

Por eso es necesario mas que nunca leer esta coyuntura sin fantasías: El Cartel de los Soles existe. La amenaza es real. La conexión entre el régimen y la criminalidad transnacional es innegable. La presencia militar estadounidense en el Caribe también lo es. Pero mientras no haya una estrategia definida que apunte directamente a forzar la salida del madurismo, Venezuela seguirá atrapada en un equilibrio perverso donde el régimen usa el poder para perpetuarse y Estados Unidos usa el régimen como argumento para justificar ineficiencia y tener siempre a quien culpar de algo y así desviar la atención de los muchos escándalos que enfrenta a diario.

La historia que se está escribiendo hoy no es la del rescate de un país, sino la de un conflicto geopolítico donde Venezuela es solo un escenario y no un protagonista. Por eso, aunque muchos quieran poner sus esperanzas en el movimiento de las olas sobre los portaaviones, la verdad sigue siendo la misma: Maduro y su narco cúpula siguen en el poder y su influencia en el escenario internacional es inmensa. 

Hasta que no exista un plan claro por parte de los que pueden en verdad sacar a Maduro del poder, nada de lo que sucede en el Caribe será más que advertencia y ruido, y el ruido, por sí solo, no cambia gobiernos.

Entonces, ¿está todo perdido?. No. Existe la posibilidad de que efectivamente EEUU tome acciones que conlleven a la deposición de Maduro, pero ese escenario está por verse y nadie sabe cuando o como podría desarrollarse. ¿Existe la posibilidad de una revuelta militar interna que derroque al dictador?. Bueno, esa posibilidad existe, pero es infinitesimalmente improbable, puesto que las FAN no cuentan ya casi con militares activos mas allá de nombramientos y el parque de armas está bajo control de cubanos y aliados del Cartel. Pero nunca se sabe… en dias próximos les escribiré al respecto. 


Jose Calabres

NO HAY TRANSICION EN VENEZUELA


La única transición posible en Venezuela es reconocer al presidente electo.

Hablar hoy de escenarios para la salida de Nicolás Maduro suele convertirse en un ejercicio que ignora un hecho fundamental: En Venezuela ya hubo un proceso electoral legítimo y reconocido por la ciudadanía y su ganador fue Edmundo González Urrutia. Cualquier análisis serio debe partir de esa realidad. 

No existe un vacío que deba ser llenado mediante una negociación abstracta ni un proceso nuevo que deba organizarse desde cero. En Venezuela ya se votó, ya se decidió y ya existe un mandato claro que solo espera ser ejecutado.

En ese sentido, pensar en que para salir de la narco dictadura hay que ir a una nueva elección constituye una perversión del principio democrático. Equivale a convalidar el fraude de quien usurpa el poder y a justificar que la voluntad popular puede ignorarse si al régimen le conviene. La legitimidad ya está definida y no está en Miraflores. Esa “propaganda” mediatica que busca cementar la idea de que si Maduro y su combo salen habrá una “crisis institucional, vacío de poder, guerra civil” o cualquier otra cosa, no es más que una retórica sembrada por el mismo régimen para mantener la idea de que es mejor quedarse con Maduro que salir de él.

Tampoco puede considerarse viable ni ética ninguna propuesta que plantee una prolongación del madurismo mediante la figura de un heredero del poder. Venezuela no es una monarquía y la sola noción de “heredar el poder” es reconocer la existencia de una dictadura. 

Maduro no está en el ejercicio del poder por voluntad ciudadana sino por la fuerza y por el control de las instituciones. A este punto, el CNE de la dictadura no ha mostrado actas, pero se hizo del poder de manera irrita. Mientras permanezca como figura central o como “garante” de un supuesto equilibrio, lo único que se garantiza es la continuidad de un cartel de narcotraficantes que han secuestrado el poder.

Observo además, preocupado, que se insiste en algunos medios en la idea de que la salida de Maduro podría generar vacíos de poder o un caos político que pondría en riesgo al país. No puedo dejar de pensar que estos medios son solo repetidores de una propaganda financiada por el Cartel de los Soles para generar matrices de opinión que les favorezcan. Pero preocupa la gente que se cree esa narrativa que no solo es imprecisa sino absurda, porque en Venezuela sí existe un liderazgo legítimo, preparado y articulado. María Corina Machado y Edmundo González están listos para asumir responsabilidades de inmediato, para conducir un proceso de reorganización institucional y para restaurar la legalidad sin dilaciones. 

Decir que la salida del usurpador dejaría un país sin dirección es desconocer que ya existe un gobierno electo, con un proyecto claro y con equipos listos para iniciar la transición.

El problema no es la falta de alternativa sino la obstinación del usurpador en sostener un poder que no le pertenece, y la comunidad internacional debería entender que hablar de un “acuerdo” para que Maduro permanezca un tiempo más o para que designe un sucesor es aceptar que el sufragio venezolano carece de valor.

La verdadera solución, la única que respeta al país y que puede conducir a una estabilidad real, es simple: La salida del usurpador y la entrada inmediata del presidente electo. Nada más y nada menos. Venezuela no necesita inventar rutas paralelas ni negociar derechos básicos. Necesita que se cumpla la ley, que se respete el voto y que se retire quien nunca debió permanecer en el poder.

Maduro no requiere un nuevo proceso electoral. Requiere dejar el poder porque ya perdió una elección. El país no necesita un heredero del madurismo. Necesita recuperar la República.

La transición ya está definida. Solo falta que se den las condiciones para que esta ocurra. Lo que suceda después deben decidirlo los venezolanos.

Jose Calabres

domingo, 14 de diciembre de 2025

¿COMO EXPLICAR VENEZUELA?

 


¿COMO EXPLICAR “VENEZUELA”? 🤔

Recientemente me he dado cuenta de algo un poco alarmante. Hay mucha gente (dentro y fuera) que piensa que Venezuela se encuentra luchando contra una dictadura o un régimen por el que los venezolanos votaron. En cierta forma, se cree que los venezolanos solo estamos enfrentándonos a un gobierno de corte totalitario que gana elecciones y los que nos oponemos solo lo hacemos por ideología política diferente.  

Venezuela suele explicarse con categorías simples: “es una dictadura”, o se dive que es un “gobierno autoritario”, que hay una pugna entre izquierda y derecha, o que vivimos un conflicto ideológico atravesado por “intereses geopolíticos y de recursos”. 

Pero esa lectura está profundamente equivocada porque impide entender algo que es esencial: Venezuela no está gobernada, está secuestrada. Y no está secuestrada por un partido o una ideología, sino por una estructura criminal perfectamente estructurada y armada que se apoderó del Estado y lo convirtió en su herramienta de supervivencia.

Desde hace casi tres décadas, Venezuela ha sido gobernada por un grupo que efectivamente llegó al poder por elecciones, pero que apenas llegó, transformó al gobierno en la plataforma de poder sobre la cual estableció un cártel de narcotráfico que solo pudo imaginarse como el sueño húmedo mas salvaje de Pablo Escobar cuando planeó ser presidente de Colombia en los 80.

En Venezuela, esto si sucedió. ¿Cómo? Una sucesión de errores políticos llevó a  un militar golpista a ganar las elecciones presidenciales. Este, luego usó el dinero y poder de su gobierno para convertirse en el capo del cártel narco terrorista más grande del mundo. 

Las instituciones venezolanas dejaron de funcionar y se convirtieron en brazos  del cártel. El sistema judicial se convirtió en el sistema de silenciamiento de quien señalara o denunciara a los narcos, el árbitro electoral se convirtió en la marioneta del capo para justificar resultados electorales y disfrazar así al cartel de partido político ante el escenario internacional. Los inmensos recirsos del país se destinaron entonces no al bienestar de los venezolanos, sino a comprar voluntades de paises e instituciones.

Las fuerzas armadas se transformaron en custodios de un poder que no responde a la ley sino a los capos. Con el tiempo, los venezolanos, una sociedad democrática y pacífica por excelencia, fuimos secuestrados por unos criminales que pagaban apoyos extranjeros con la Petro chequera del país con las reservas de petroleo mas grandes del planeta. 

Así es como un supuesto gobierno se convirtió en una red de narcotráfico, contrabando de petróleo y minerales, lavado de dinero y alianzas con grupos terroristas internacionales. No es una metáfora: Existen investigaciones abiertas en la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad y pruebas de nexos entre Hezbollah, Hamas y Al Qaeda con el cártel de los soles venezolano que se hace llamar gobierno.

Hay quienes encuentran difícil de creer esto, y es que no es fácil de explicar sin dar explicaciones sobre como por casi tres décadas el cártel ha robado cientos de procesos electorales, infiltrado a la oposición, asesinado gente en las protestas, silenciado medios de comunicación, etc… pero hay algo que quizá les de una idea de la realidad: HOY, la población TOTAL de Venezuela asciende a maso menos 28 millones. De esos 28 millones, MAS DE 8 han huído  del país. Eso representa CASI EL 30% de la población total del país en el exilio. 

Este dato sitúa a Venezuela, estadísticamente, como la crisis migratoria mas grande DE LA HISTORIA del continente americano y una de las más grandes del MUNDO. Debo resaltar además que este exilio es el de un país que NO ESTÁ EN GUERRA, a diferencia de otras crisis como las de Afganistán o Ucrania. 

Los venezolanos somos masacrados por un cartel terrorista que ha usado los recursos de uno de los países más ricos del mundo para enriquecer a sus capos y comprar apoyos extranjeros que funcionan en su beneficio. Eso es CLAVE. 

Miles de veces políticos venezolanos han denunciado esta situación en el mundo, pero el cártel emitió miles de cheques a organizaciones y países que “daban fe” del talante democrático del cártel ante cada denuncia, y así se fue creando la imagen de que lo que sucedía eran solo “diferencias políticas internas” o “divisiones de la oposición”. 

Por décadas, los venezolanos nos quedamos luchando solos y secuestrados en nuestro país. Presos de una red criminal que nos quitó hasta los pasaportes.

Aun así, el pueblo venezolano no se ha rindido nunca. Hemos intentado todo dentro de los márgenes posibles. Protestanos en las calles por años, aun sabiendo que podíamos terminar en prisión o muertos. Mas de 1200 presos políticos hay en las cárceles del cártel hoy. Mas de 200 asesinados en protestas por francotiradores. Miles de desaparecidos. 

El pueblo votó cada vez que se lo permitieron, aun cuando el sistema estaba diseñado para hacerle perder. Atravesamos selvas y desiertos a pie, caminando MILES DE KILOMETROS, hasta llegar a otros países donde muchas veces hemos sido humillados y despreciados… y desde esas fronteras hostiles, seguimos levantando la voz, buscando que alguien escuchara nuestra verdad… 

En 2023 ocurrió algo que los terroristas del cártel no esperaban: la oposición logró organizar unas primarias abiertas, con participación masiva, dentro y fuera del país. El cártel trató de impedirlas, pero el mundo empezó a mirar, y el cártel tuvo que mantener las formas. (Busque “acuerdo de Barbados”, “acuerdo de Oslo”, ambos incumplidos por el cártel).

María Corina Machado ganó de forma aplastante, con más del noventa por ciento de los votos y se convirtió en la candidata presidencial.

La respuesta del cártel fue inmediata y predecible: En enero de 2024, el narco régimen ratificó una inhabilitación política en contra de Machado y le prohibió ser candidata. El cártel usó una figura administrativa INEXISTENTE en la legislación venezolana para sacar del juego a Maria Corina Machado y a otros dirigentes políticos de oposición para ir a un proceso electoral que además de viciado pretendía ahora no tener oposición. En el colmo de la situación, los capos del narco incluso se atrevieron a proponer a algunos candidatos “aceptables” tras secuestrar también los partidos de oposición y entregarselos via Tribunal Supremo de Justicia a dirigentes adeptos al régimen.

Machado, lejos de abandonar la ruta electoral, buscó un reemplazo. Propuso a Corina Yoris, una académica sin historial político, alguien que podía representar continuidad sin ser ella. El Consejo Nacional Electoral simplemente bloqueó su inscripción. No la rechazó formalmente: la hizo imposible. ¿Cómo?Estableció procesos de inscripción de candidatura que jamás funcionaron en plazos absurdos… y así, el cártel buscó eliminar a la oposición democrática del país frente a los ojos del mundo, usando trampas administrativas… y nadie en el mundo dijo nada…

Con el calendario corriendo y la presión aumentando, la oposición se vio obligada a usar la única rendija que quedaba abierta: Edmundo González Urrutia, un diplomático retirado que fue el único candidato inscrito en el sistema electoral de manera independiente y al que nadie había nombrado jamás fue entonces nombrado como el candidato detrás de Maria Corina Machado. González no era el liderazgo real del movimiento, sino un vehículo legal. El respaldo popular seguía siendo el mismo, y la gente lo entendió perfectamente, y así, Edmundo aceptó la responsabilidad y el riesgo de poner su vida en riesgo por un país entero que clamaba libertad. 

El 28 de julio de 2024, millones de venezolanos votaron. Las actas de totalización de votos comenzaron a circular en redes sociales, los conteos paralelos coincidían, los observadores independientes confirmaban la tendencia: La victoria opositora fue clara y contundente, cercana al setenta por ciento de votos a favor de Edmundo Gonzalez… y entonces ocurrió lo que define por completo la naturaleza del cártel: el Consejo Nacional Electoral eliminó resultados, alegó un supuesto hackeo al sistema y simplemente declaró ganador a Nicolás Maduro, el capo. Hasta hoy, las actas oficiales nunca han sido mostradas. 

A horas de las votaciones, el cártel comenzó una escalada sin parangón en lo que mejor sabe hacer: persecución, amenazas, detenciones, desapariciones y exilio forzado.

María Corina Machado tuvo que pasar a la clandestinidad. Su equipo fue sitiado y hostigado por meses en la embajada Argentina. Edmundo González tuvo que protegerse en la embajada de España hasta que semanas después tuvo que dejar el país escoltado por diplomaticos para cuidar su vida y su familia fue asediada y encarcelada… todo esto pasó no por haber llamado a la violencia, sino por haber ganado la elección. 

Ese es el punto donde toda discusión sobre “gobierno legítimo”, “soberanía” o “antiimperialismo” se derrumba. Un poder que gana elecciones no se comporta así. Un gobierno cumple la ley. Un gobierno no necesita borrar actas ni callar resultados. Un cártel en cambio, no responde a leyes.

Por eso, cuando se consume contenido que presenta al régimen venezolano como un “proyecto político asediado por potencias externas” y omite los presos políticos, los salarios de centavos de dólar, la represión armada y el éxodo masivo, no se está frente a una versión alternativa de los hechos, sino frente a propaganda pagada por el mismo cártel y sus aliados. Se está ante la misma propaganda que durante décadas presentó a Cuba como una “revolución digna” cuando la realidad es que la gente muere en cárceles del régimen, de hambre y escapa en balsas.

Ningún venezolano pide una invasión militar. Nadie pide guerra. Lo que se pide es algo más básico, pero mucho más difícil: que se entienda que esto no es un conflicto político. No es pueblo contra gobierno. Es un pueblo desarmado frente a una organización narco criminal que controla el territorio, las armas, las instituciones y no le tiembla el pulso para masacrar a quien sea, como lo han hecho con Oscar Perez, Franklin Britto, Caguaripano, Linda Loaiza, la jueza Afiuni y MILES de venezolanos mas. (Busque en internet los videos).

Cuando protestar te mata, votar no cambia nada y hablar te encarcela y te desaparece. Hay quienes piensan que los venezolanos sufrimos síndrome de Estocolmo y que simplemente no nos gusta el gobierno por el que ha votado una mayoría, pero la verdad es que no hay tal síndrome de Estocolmo: Hay un secuestro. Nadie votó por estos criminales. En Venzuela no hay “socialismo”, sino NARCOTERRORISMO en el poder. No se puede hablar de un gobierno ni de política porque no hay políticos en el gobierno: hay capos y lugartenientes. 

El cártel de los soles (llamado así por los soles en los uniformes de los altos mandos militares que lo conforman) financia y recibe apoyo de grupos como Hezbollah y Hamas, es asesorado por rusos, cubanos y chinos que son especialistas en represión, en manipulación de medios internacionales y en mantener dictaduras por décadas y es dirigido por mandos de varios países como Cuba y Rusia. 

El cártel soborna gobiernos que votan a su favor en instancias como la ONU, donde nunca se alcanzan los votos suficientes para sancionarlo. Ha infiltrado con su corrupción instituciones como la CPI, donde el fiscal Karin Khan practicamente detuvo la investigacion por crímenes de lesa humanidad en Venezuela por casi diez años y la abogada “defensora” de Maduro en el caso era, casualmente, su cuñada. Incluso ha infiltrado al congreso de EEUU, donde una lista larga de congresitas han recibido cheques por jugosos donativos de campaña desde Caracas. Algunos de estos congresistas hoy aseguran que las acciones de EEUU contra Venezuela son injustificadas.

Los venezolanos no tenemos recursos desde hace tiempo. Nuestros recursos se los ha llevado China, Irán, Cuba, Rusia y decenas de aliados del cártel  desde hace décadas como pago por su apoyo a los capos que los finacian. Mientras a los narcos de Caracas les confiscan millones de dolares en el exterior, decenas de aviones y propiedades de lujo, los venezolanos apenas pueden reunir para comer o vestirse en un país en el que los “enchufados” al cártel andan por las calles en Ferraris y en fiestas que un jeque envidiaría. 

Venezuela no está polarizada. Está tomada, y hasta que el mundo no entienda esa diferencia seguirá mirando el problema desde un lugar equivocado mientras millones de personas pagamos el precio real. Venezuela esta SECUESTRADA.


Jose Calabres

sábado, 22 de noviembre de 2025

La tensión en torno a Maduro alcanza su punto más peligroso: ¿se acerca la hora de su salida?


En medio de una escalada militar sin precedentes, Estados Unidos ha intensificado su presencia naval en el Caribe, centrándose en la zona costa de Venezuela. El despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford junto con sus escoltas, combinado con operaciones contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico, ha encendido las alarmas en Caracas y entre los analistas internacionales.


En paralelo, Donald Trump, desde su posición de influencia, ha elevado el tono: afirma que no descarta el despliegue de tropas estadounidenses en Venezuela, pero al mismo tiempo mantiene abierta la vía de la negociación con Maduro. Esa mezcla entre amenaza militar y oferta de salida condiciona la presión de Washington sobre el régimen. Mientras tanto, Estados Unidos ha anunciado la designación del “Cartel de los Soles” como Organización Terrorista Extranjera, medida que se activará formalmente el 24 de noviembre de 2025 y que amplía las herramientas legales con las que puede actuar contra individuos e infraestructuras clave del régimen.


Por su lado, María Corina Machado ha intensificado su discurso: sostiene que la salida de Maduro es inminente y propone un plan de transición para los primeros 100 días tras su caída. Su mensaje apunta a preparar un vacío de poder, con la oposición asumida como actor clave en esa fase posterior. No obstante, su propuesta todavía carece de detalles operativos precisos, generando dudas sobre cómo se implementaría una transición real y ordenada. Destaca su aseveracion al decir que el 10 de diciembre asistirá a la ceremonia de entrega del premio Nobel, lo cual pareciera ser una pista de que algo sucederá antes de esa fecha. 


Por su parte la dictadura la amenaza. Pero que podría haver Maduro si MCM no solo asiste a la ceremonia, si o que regresa de la mano de Edmundo Gonzalez por ejemplo? Se atreverían a detenerlos? A la premio Nobel de la paz y al presidente electo? O sería esto una provocación que podría desencadenar una acción directa de EEUU contra el régimen? Pasaría EEUU de una acción antidrogas a una operación antisecuestro? (Ya para esas fechas Maduro sería oficialmente el capo del cartel de los soles).


Sin embargo Caracas no ha respondido de forma pasiva. El régimen ha activado estructuras de defensa interna, integrando fuerzas civiles y militares, y ha promulgado nuevas leyes para fortalecer su capacidad de resistencia frente a lo que describe como una agresión externa. Esta estrategia sugiere que Maduro busca consolidar un alto costo para cualquier intervención, ya sea militar o política, y asegurarse de que no será desplazado sin resistencia.


Frente a este panorama, se abre una ventana de tiempo clave. La fecha del 24 de noviembre actúa como un punto de inflexión legal y simbólico: si la designación del Cartel de los Soles se activa, la presión sobre el régimen se volvería aún más intensa. Esa combinación entre la amenaza naval (y potencial militar) y el apalancamiento jurídico podría forzar una salida de algún tipo.


Las posibles rutas para la transición son varias. Veamos. 


-Un acuerdo político: Maduro podría aceptar un exilio controlado y recibir garantías. Hay noticias por ahí de Maduro buscando esto, pero sus condiciones no han sido aceptadas por EEUU.


-Segundo, un colapso interno: fracturas en la cúpula militar que derroquen al narco capo sin intervención externa directa. Esta opción, aunque posible es improbable.


-Tercero, una campaña militar limitada: ataques selectivos sobre puntos estratégicos para desestabilizar al régimen. Tras la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista se abre un nuevo abanico de opciones de ataque hacia sus estructuras y mandos. Es posible, pero la probabilidad no es muy alta según algunos expertos.


Aunque hay una opción que es la menos probable, también existe la de una intervención terrestre, aunque sus implicaciones logisticas son muy complicadas.


Finalmente, no se puede descartar que el régimen resista, usando su aparato de control y propaganda para sobrevivir a la tormenta y negociando algo que le interese o beneficie a Trump, incluso pagandole, pues el presidente Trump parece estar muy ávido de “negocios”, tal y como acaba de verse con su reciente propuesta de paz para Ucrania en la que basicamente propone adueñarse de mas de la mitad de los recursos del país… cuando hay interés económico y ese tipo de morales, es dificíl preveer acciones morales o justas.


Lo que sí está claro es que estamos en un momento decisivo. Las próximas semanas serán decisivas para determinar si Maduro abandona el poder, se queda, es sacado, su régimen se desmorona internamente, o si emerge una crisis abierta con consecuencias impredecibles para Venezuela y la región. 


Es de considerar igualmente que Maduro se encuentra en una encrucijada. Aunque se encuentra en posición de negociar algo (su propia salida del poder), la verdad es que su cúpula no tiene nada que ofrecer para negociar su propia salvación, lo cual los obliga a inyentar salvaguardar sus propias cabezas de una sola manera: manteniendo a Maduro en el poder. Solo así pueden mantenerse medianamente seguros (y libres). Es así como Maduro está ahora secuestrado por su propia situación, lo cual no le deja mas opción que jugarse todo con tal de sobrevivir lo más posible. Por un lado lo espera carcel por el resto de su vida, y por el otro amanaza de muerte de su propio entorno si los traiciona o una vida al borde de la traición eterna siendo cabeza del Cartel. Está en el punto de todo o nada. Vivir para resistir o morir en el intento, porque las opciones de librarse de esto son cada vez menos.


Jose Calabres

PAZ O NEGOCIO A COSTAS DE UCRANIA?


Las noticias hoy son escandalosas. Un muy irritante supuesto “plan de paz” para la guerra iniciada por Rusia contra Ucrania creado por EEUU ha salido a la luz. El supuesto borrador de ese plan de paz de 28 puntos elaborado por el entorno del presidente Donald Trump y negociado con Moscú, ha emergido no solo como una propuesta diplomática, sino como un documento político cargado de controversia y un profundo dilema moral. 


Este plan, negociado a espaldas de Kiev y sus aliados europeos, redefine los términos de la “paz” al solicitar, de manera escandalosa, a la víctima que pague la factura territorial y de soberanía. Pero no es a decir verdad nada nuevo respecto a lo que ya Trump había planteado groseramente hace meses atrás cuando le hizo una encerrona al presidente Zelensky en la oficina oval para humillarlo públicamente. 


La esencia del “plan” es clara: Ucrania debe aceptar una paz a cambio de territorio y neutralidad forzada. 


La propuesta exige el reconocimiento de facto de Crimea, Lugansk y Donetsk como rusos, y la congelación de las líneas de contacto en Jersón y Zaporiya, lo que otorga a Rusia la retención de sus ganancias bélicas. En la práctica, esto legitima la agresión y violenta uno de los principios fundamentales del derecho internacional: la prohibición de adquirir territorio por la fuerza.


El borrador plantea que Rusia logre su objetivo estratégico de anexar vastos territorios y la prohibición permanente de que Ucrania ingrese a la OTAN. Exige además a Kiev a ceder su derecho a la integridad territorial y a limitar el tamaño de sus Fuerzas Armadas. La "ganancia" ofrecida a Ucrania es puramente negativa: el supuesto cese inmediato del derramamiento de sangre a cambio de un sacrificio territorial irreversible.


Quizás los elementos más censurables del borrador son que plantea la “amnistía total” y una absolutamente inmoral cláusula de lucro estadounidense. Veamos.

 

- Impunidad para Crímenes: La “amnistía total” propuesta otorga una comoleta impunidad a los responsables de crímenes de guerra cometidos por ambas partes, pero predominantemente por el ejército invasor ruso. Al eliminar la posibilidad de rendición de cuentas, el acuerdo socava la justicia para las millones de víctimas ucranianas y establece un peligroso precedente de que la agresión armada puede quedar impune si el agresor es lo suficientemente poderoso. Esta clausula, que favorece muy mayormente a Putin, es además una alianza entre Trump y Putin, y la prueba de esto es la siguiente clausula.


-El lucro oportunista: El plan revela un supuesto plan de inversion de 200 mil millones de dolares para la reconstruccion de Ucrania con 100 mil millones provenientes de fondos rusos congelados y el resto de fondos de ayuda de la UE. Acá sin embargo se plantea un interés económico directo al estipular que “Estados Unidos recibirá el 50% de las ganancias derivadas de invertir los $100 mil millones de activos rusos congelados en la reconstrucción de Ucrania”. Esta estipulación transforma la mediación en un negocio. El principal mediador, en lugar de actuar como un aliado desinteresado, se posiciona para obtener un beneficio financiero directo a costa de la devastación de Ucrania. Esto levanta serias preguntas sobre si los intereses geopolíticos y humanitarios están siendo eclipsados por la oportunidad de ganancias, una crítica que ha perseguido consistentemente a Trump. 


Otro dato curioso de este acuerdo es que propone que se active de nuevo la central nuclear de Zaporivia (Chernobyl) y que la energia generada sea repartida 50/50 entre Ucrania y Rusia, y que 50% de la explotacion de minerales y tierras raras de Ucrania sean para beneficiar a EEUU. Escandalosa inmoralidad que la verdad es que no sorprende a nadie.


La aceptación de que Rusia se apodere de territorio por la fuerza y quede impune establece un precedente catastrófico para el orden mundial basado en normas. Si la comunidad internacional (y particularmente Estados Unidos, como mediador) valida que una potencia nuclear pueda reescribir fronteras sin consecuencias, se abre la peligrosa "Caja de Pandora" de las anexiones por la fuerza.


Este acto de impunidad podría ser interpretado por otras potencias revisionistas como una luz verde. Se teme que sirva de modelo o justificación para que China intensifique su presión sobre Taiwán, o incluso para que otras potencias empleen la fuerza para apoderarse de recursos estratégicos o territorios disputados, como hipotéticos escenarios donde una nación se apodere por la fuerza del Canal de Panamá o anexe la Franja de Gaza. Si el principio de integridad territorial es violado con éxito e impunidad una vez, no hay argumento legal o moral para evitar que el hecho se repita ad infinitum.


La negociación de un plan de esta magnitud sin la participación y consentimiento de la nación atacada es un ejercicio de la política de las grandes potencias que recuerda a épocas pasadas y bastante penosas. El hecho de que un supuesto aliado esté negociando con el agresor a espaldas de la víctima debilita la confianza en las alianzas. Mucho mas si entendemos que detrás de Ucrania está toda la UE. 


El plan de paz de 28 puntos de Trump no es un acuerdo de justicia, sino un dictado de capitulación de lo mas vergonzoso. Premia la agresión rusa con territorios, castiga a Ucrania por resistir limitando su soberanía, y busca asegurar un beneficio económico para el mediador. Es, en esencia, un intento de comprar una paz falsa al precio de la moralidad internacional y de la soberanía ucraniana.


Si este conflicto llegase a escalar fuera de Ucrania, desatando una guerra convencional entre Rusia y Europa (posiblemente con la implicación de la OTAN) que pudiera escalar a un conflicto nuclear (ojalá no pase nunca!) la historia podría señalar a la política de Estados Unidos como un factor determinante de ese hecho, e incluso, el factor desencadenante del mismo. Si Washington tuvo la oportunidad de presionar a Rusia para un cese real de las hostilidades, basándose en la justicia y el derecho internacional, pero en cambio impuso a Ucrania un acuerdo de cesión territorial y aupó directamente las ambiciones de Moscú, no se podría eximir a esta política de culpa en un desastre geopolítico mayor. El ataque al agredido mediante la imposición de condiciones humillantes a cambio de una situación forzada disfrazada de acuerdo solo para alimentar un beneficio económico solo sirve para envalentonar al agresor y desestabilizar el statu quo global. Esto, tarde o temprano, cobrará un alto precio al mundo entero. 

 

Jose Calabres.


EL ORO DESAPARECIDO Y EL PAIS QUE APRENDIO A VIVIR SIN EL

  Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999, Venezuela contaba con 372 toneladas de oro certificadas como parte de sus reservas internaciona...