viernes, 18 de marzo de 2022

LA VERGUENZA DE LA GUERRA Y LOS PALANGRISTAS




Hablar de guerra siempre es un tema espinoso. Es el terreno perfecto para exponer las dobles morales y las percepciones normalmente erroneas de cada punto de vista.


Si debemos ser sinceros, no existe tal cosa como una guerra buena y una mala. Existe la guerra, que no es mas que la imposicion de la fuerza sobre otro para doblegarlo y ya. Los motivos que pueden llevar a eso, son tantos, que decir cual es bueno o no es hablar de un tema que es al menos gris.

Y es que el concepto de bien y mal esta definido por los valores de cada sociedad. Lo que es justo o etico para unos, no lo es necesariamente para otros. En terminos muy generales, podriamos decir que el mundo se divide en dos partes cuyas percepciones son diametralmente opuestss en todo sentido: oriente y occidente. Lo que oriente percibe como normal y justo es opuesto a lo que occidente considera normal y justo, y viceversa.

Si tuviesemos que decir que algo es justo, tendriamos que decir ciertamente que algo es justo si en lineas generales ese algo se ajusta a la percepcion de justicia de la mayoria de los miembros de una comunidad. Esto significa que la justicia no es un valor, sino un acuerdo social de concenso general.

No deja de ser cierto, sin embargo, que existen valores universales. No existe sociedad alguna donde robar o mentir esté aceptado como algo bueno, por ejemplo. Sin embargo hay paises enteros donde sus gobernantes matan, roban y mienten descaradamente a sus ciudadanos, y siguen estando ahi.

El mejor panorama para sacar a flote todos los traumas, las frustraciones y la ignorancia, es una guerra. Estan los que apoyan la guerra, sin importar los motivos de la misma, solo porque piensan que con ese apoyo forman parte de un grupo. Estan los que no la apoyan, porque piensan que es injusta siempre. Estan los que ni opinan y no les importa, y  por ultimo estan los que apoyan, o no, o se hacen los neutrales dependiendo del cheque que les llegue... esos son los peores, porque los primeros al menos creen en algo, mientras que estos ultimos son solo tarifados desalmados. Corruptos de precio rebajado.

A este ultimo grupo no solo pertenecen algunos de los mas bajos representantes de la humanidad, como politicos y politiqueros, sino periodistas en los que la gente confía. Cadenas enteras de gente dedicada a manipular y engañar de la manera mas sucia a cambio de algunas monedas llenas de sangre y muerte de sus propios vecinos y compatriotas. Son los que se levantan cada dia a "justificar" el cancer que se come a la humanidad. A esa gente no le importa nada, solo su chequecito lleno de sangre y lagrimas.

La guerra siempre es terrible. Sobre todo cuando es en contra del que no puede defenderse, como la guerra de un regimen asesino contra su propio pueblo, secuestrado por un cartel capaz de masacrar a quien sea sin la mas minima verguenza. Luego saldra el ejercito de tarifados a disfrazar las verdades y a justificar las matanzas, los robos, el saqueo, las muertes, la corrupcion y el vandalismo con sus articulos de manipulacion en medios tarifados para lavarle la cara al cancer. Esto se repite siempre, en todos los casos de regimenes.

Si hablasemos sin doble moral, deberiamos aceptar que hay guerras justificadas. Una guerra contra los dictadores, contra los corruptos, ladrones, los vendidos, los traidores y los malditos, no solo es buena, sino urgentemente necesaria. Pero las guerras piden un precio que nadie quiere pagar: valentia y sufrimiento. Valentía de quienes se enfrentan al opresor, y sufrimiento de aquellos que no volveran a ver a los que daran sus vidas por defender lo que se debe defender.

Rusia hoy prohibe "informar" cualquier cosa que no sea lo que diga Putin sobre su malevola invasion asesina a Ucrania. Hasta 15 años de carcel se le da a periodistas que digan que Rusia invadió Ucrania en lugar de decir que Rusia "tiene una accion militar especial" para "detener el genocidio" en el pais vecino.

Putin, por su parte, asegura que Ucrania le pertenece historicamente a Rusia y el solo esta reunificando la republica una vez mas. Es que solo asegurar eso es tan risible que parece un chiste... un chiste de muy mal gusto.

En 1939, Hitler hizo lo mismo con Polonia, bajo el mismo argumento: Polonia le pertenecia a Alemania historicamente y el estaba solo reunificando territorio. Si esto fuese un argumento valido, deberiamos entonces aceptar que Mexico invada el sur de EEUU y asesine a todo el mundo porque "historicamente eso le pertenecia a Mexico". Venezuela podria invadir Guyana.

Ante la mirada del mundo entero, Hitler hizo lo que le dio la gana invadiendo pais tras pais, hasta que fue tan grave el daño que tuvo que ser declarada la segunda guerra mundial para detenerlo. Hizo falta que murieran mas de 80 millones de Judios (sin contar los muchos millones mas de muertos entre soldados y civiles no judios) para que finalmente los "paises poderosos" se movieran para detener al dictador... eran otros tiempos, claro.

Hoy, Putin (no Rusia... Rusia no es Putin, asi como Venezuela no es Maduro ni Cuba es Castro...) a asesinado CIENTOS de opositores, a envenenado, ha robado elecciones, a encarcelado a miles de personas por protestar o por pedir justicia, ha destruido hasta los cimientos ciudades como Alepo en Siria apoyando al asesino de Bashar Al Assad, a invadido y destruido regiones enteras como la peninsula de Crimea, y ahora lo hace con Ucrania entera... y NADIE ha hecho nada para detenerlo.

El dictador asesino amenaza a Finlandia, a Suecia, y a la OTAN si "interfieren en su invasion", lo cual nos deja entonces solo dos opciones: lo dejan seguir invadiendo a sus anchas, o vamos a guerra nuclear. En ambos casos, se debe hacer lo que a Putin le parezca, porque el es un maton de barrio con armas nucleares que nadie quiere que dispare. Estamos entonces ante una suerte de secuestro mundial por parte de un sadico  dictador enfermo mental.

Sorprende que haya quien le apoya, aunque esos apoyos suelen ser solo sintoma de una capacidad mental definitivamente disminuida que alarmantemente dice mucho del nivel cultural predominante de algunas partes de algunas sociedades.

Cuando se piensa en la segunda guerra mundial podria uno pensar que algo asi no pasaria de nuevo en estos tiempos, donde la comunicacion y la tecnología moderna nos pone en un pedestal de poder casi divino donde algo tan barbaro como una guerra es casi imposible. Mucho menos en paises "modernos"... quiza en paises bananeros de tercer y cuarto mundo, pero no en los modernos, verdad?.

Pues la guerra sigue. Azerbaiyán estuvo en guerra con Armenia en 2020. Fue una guerra terrible donde se usaron drones y municiones inteligentes para asesinar miles de personas y sirvio de marco publicitario para la venta de armas inteligentes a naciones interesadas en asesinar con mayor efectividad. Quien suplía las armas a Armenia? Adivinen... Rusia. Sabía usted de esta guerra? Quiza no. Por que? Porque estos paises no son de interes para los paises "poderosos", así que no hubo mucha "publicidad". Ese es el valor de nuestras vidas. Su vida es importante solo si vive en un pais "importante".

Podria hacer una lista de las guerras que Putin ha patrocinado, pero con googlear un poco, usted mismo la puede obtener. Lo que es interesante analizar aca es la realidad de las cosas. Primero, que tan fuerte es Rusia en verdad? A mi parecer, no es ni la mitad de fuerte de lo que quieren publicitar. En el conflicto con Ucrania, las dizque super tropas rusas no han podido ni tomar al pais ni ganar la guerra. Tras casi un mes de invasion y ataques, el ejercito ruso ha sido seriamente diezmado por basicamente un ejercito ucraniano muy inferior y una milicia civil sin entrenamiento. Eso deja mucho que decir sobre las supuestas capacidades del ejercito ruso y su "moderno armamento".

Segundo, cual es la verdadera capacidad de las alianzas de paises y la ONU?, obviamente este tema es un chiste y una verguenza.

Ver como Putin masacra, o intenta masacrar al menos, a Ucrania mientras el mundo solo mira y "debate" las acciones a seguir, es poco mas que indignante, sobre todo cuando pensamos en un mundo moderno, democratico y libre. Han dado armas a Ucrania, si. Eso equivale a darle un palo de escoba a la vecina maltratada para que se defienda de su marido boxeador mientras este le parte los huesos a golpes y luego quedarse mirando la paliza sin hacer nada porque "uno respeta la intimidad de los demás". Hay limites para ser cara dura.

Algo que tambien deja en claro este conflicto es que NADIE quiere ser el que le ponga el cascabel al gato. No falta quien dice que EEUU debe actuar de manera firme, pero parecen obviar que Rusia esta amenazando a paises "europeos", y que nadie en Europa quiere asumir su propia defensa continental contra la amenza de Putin. Es facil señalar la inaccion de EEUU al mismo nivel de obviar la inaccion de las otras potencias VECINAS de Rusia, como Alemania, Italia, Francia, Paises Bajos, Suiza, España, Portugal, Belgica, etc.

Si bien la amenaza de guerra nuclear es algo grave que nadie quiere desatar, no es menos cierto que dejando actuar y avanzar a Putin por miedo a que dispare un misil nuclear solo desencadenará mas amenaza y mas peligro. Que pasará cuando en un año quiera invadir otro pais? Y si China lo apoya? Como los detienen? Todos sabemos la respuesta, aunque nadie la quiera decir en voz alta, pero es la misma solucion que deberia darsele a todas las dictaduras.

Hay quienes piensan que eliminar a un dictador no haría diferencia, pero desde que sacaron al de Panamá la verdad es que Panamá creció y se hizo mejor pais. Tampoco han vuelto dictadores al poder en  Libia, o Irak. Y aunque cada pais es un caso muy particular, la verdad es que si hay momentos en los que una guerra puede justificarse. Detener a Putin para que el futuro del mundo pueda existir, es necesario, y mas alla de ponerle etiquetas de policia del mundo a uno u otro, deberiamos pensar en el futuro "de todos" y en como colaborar para que eso exista.

Pensar por nosotros mismos, crear criterio nosotros mismos con la información que tenemos y contrastando esa informacion con la historia, el sentido comun y los valores propios es especialmebte necesario hoy en dia. Putin es un asesino criminal que debe ser detenido. Maduro es un asesino narcotraficante que debe ser detenido. Los Castro y Diaz Canel son asesinos criminales que deben ser detenidos. Basahar Al Assad es un asesino criminal que hay que detener. Kim Jon-Un es un asesino criminal que debe ser detenido, Daniel Ortega es un asesino criminal que debe ser detenido... jugar al neutral o al tonto no nos ayudará a tener futuro... agachamos la cabeza y los dejamos hacer, o los enfrentamos y acabamos con el cancer.

viernes, 25 de febrero de 2022

¿Como llegamos a esto?




Desde hace siglos, el hombre ha intentado desarrollar su conocimiento para acercarse cada vez más la grandeza. Pareciera que la humanidad esta siempre ansiosa de eso que llaman “grandeza” y que parece no ser mas que “poder sobre otro”.

Un largo trecho hemos recorrido desde que éramos solo pequeños grupos de humanos primitivos en cuevas hasta aquellos que construyeron pirámides… ni hablar de lo que hemos logrado desde entonces.

Aun recuerdo la primera vez que use internet, hace apenas unas décadas atrás. Aquello era la maravilla universal! La capacidad de comunicarnos o compartir cualquier cosa con cualquier persona en cualquier parte del mundo de manera instantánea solo con una computadora era algo revolucionario! Recuerdo como en aquel entonces hablábamos de la “globalización”. Se suponía que aquello nos convertiría en un a suerte de aldea global en la que ahora la idea del libre comercio, la libertad de expresión y la libertad reinarían porque ahora el poder estaba en manos de todos y no solo de unos cuantos. Pensábamos algunos, que los grandes problemas del mundo se debían a la desinformación y a la falta de comunicación. Cuan equivocados estábamos. Cuan ingenuos fuimos.

Desde aquel día que por primera vez envié un email hasta hoy, hemos avanzado tecnológicamente de una manera que difícilmente podríamos haber predicho nunca. En solo cuestión de años, pasamos a tener más teléfonos celulares que personas en el mundo. Pasamos de transportarnos en un vehículo familiar o publico a vehículos con sistemas de navegación GPS eléctricos, controlados por voz e incluso autónomos. Que alguien me corrija si me equivoco, pero estoy seguro de haber leído una noticia sobre la actual implementación de taxis voladores en un país europeo (o Dubai quizá?). Automobiles voladores. Ya existen. Hoy en día, tenemos en nuestro teléfono celular, mas capacidades y aplicaciones que toda la NASA cuando lanzó el alunizaje en 1969. Aun así, preferimos seguir siendo una manada de ignorantes.

Vivimos en un mundo lleno de pantallas táctiles, controles por voz, inteligencias artificiales, conexiones de alta velocidad, video llamadas… y aun así, cuando la gran premisa del avance de las civilizaciones se basó por siglos y siglos en la idea de que lo que nos hace grandes es la “comunicación”, hoy somos quiza una de las ultimas generaciones humanas por existir, justamente, por que no hay comunicación.

Imperios enteros se han perdido, y con ellos sus logros y avances a lo largo de la historia humana por falta de comunicación. Basta con mirar cualquier gran obra del mundo antiguo para darse cuenta. No podemos entender cómo se hicieron las pirámides de Egipto, o las impresionantes obras de las antiquísimas culturas mezo americanas desaparecidas en medio de la nada porque esas culturas y sus conocimientos fueron borradas de la faz de la tierra. No existen libros ni documentos que nos expliquen nada, y entonces preferimos creer que fue todo obra de “extraterrestres”. La verdad es quienes borraron todo fueron los poderosos. Los que ganaron guerras y se apropiaron de lo conquistado para simplemente borrarlo de la historia y así ganar “grandeza” con sus conquistas, tal y como lo hizo el ISIS en Palmira cuando destruyeron los grandes templos y las obras de arte de mas de mil años… eso es la grandeza de los poderosos.

Con la pérdida de la gran biblioteca de Alejandría, el mundo perdió al menos 5 siglos de avances y conocimiento. Es como si todo el conocimiento del mundo de 2022 se perdiera y regresáramos a solo lo que sabíamos en el renacimiento. No mas computadoras, ni medicina, ni ingeniería, ni nada… de nuevo a la época de Colón. Parece imposible verdad? Pero solo hacen falta unas cuantas bombas para hacerlo realidad… no es tan imposible como creemos.

Nuestros modernos países han permitido cosas como la quema de libros, la destrucción de obras de arte, de museos, el encarcelamiento de intelectuales, etc… y así, lo brecha que nos separa de los salvajes y los animales cada vez se hace mas angosta. Hemos permitido que nuestra supervivencia como especie y la del resto de las demás especies se ponga en peligro por algo tan absurdo como un numero en una cuenta de banco. Con un infinito de posibilidades de comunicarnos, lo único que hacemos es destruir nuestro propio entorno. Buscando riquezas, permitimos que el Amazonas se destruya irremediablemente a una tasa de cientos de hectáreas por día sin que a nadie le importe en lo mas mínimo mientras se pueda continuar produciendo productos baratos, porque eso es lo que consideramos “bienestar”.

Pensamos que trabajamos 10 o 12 horas al día y por eso “merecemos” cosas. Es casi como si “el mundo” nos debiese algo. Vivimos en un absurdo en el que resolvemos todo con un “hashtag” o publicando una banderita en símbolo de quién sabe que en nuestros perfiles de redes sociales, pero no tomamos la más minima acción para realmente ayudar o resolver nada. Vivimos en una realidad absurda en donde la gente dona millones en causas de todo tipo a organizaciones de lo que sea pero son incapaces de ofrecer un empleo a un indigente para ayudarlo a salir de la indigencia. Miramos a otra parte cuando vemos cosas que nos desagradan.

El mundo se cae frente a nuestros ojos y al parecer preferimos hacernos ciegos y adentrarnos más en burbujas falsas de realidades virtuales en redes sociales. Mientras millones de personas mueren en las calles en manos de dictaduras como la cubana, la rusa, la venezolana, la nicaragüense, la china, y cientos mas, lo único que nos preocupa es cuando podremos comprar el nuevo modelo de teléfono, que dijo la estrella del momento en twitter y como algún famoso le responde a otro.

¿De qué sirvieron los sacrificios de todos aquellos que antes de nosotros ofrecieron sus vidas, su sangre, sus vidas, para alcanzar las causas justas y la libertad, si hoy todo eso es simplemente material de “datos curiosos de la historia” que cualquiera cita como contenido de relleno en twitter?.

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, cuando tenemos naves de exploración en Marte, aceleradores de partículas, inteligencias artificiales y la capacidad de comunicación más avanzada jamás en la historia humana, puedan existir dictaduras como la China?.

¿Cómo podemos simplemente sentarnos a ver como millones de ucranianos son masacrados por Rusia mientras piden ayuda al mundo que simplemente se limita a ver y a hacer declaraciones “políticamente correctas”?

¿Cuándo perdimos la perspectiva de que TODOS somos humanos, habitamos el mismo planeta, tenemos los mismos derechos y que ante todo deberíamos ser solidarios?

¿Con qué moral hablamos hoy de las barbaries nazis, o de las invasiones mongolas, o de las masacres de las guerras mundiales? ¿No estamos acaso haciendo exactamente lo mismo, o incluso peor? Basta con ver cómo prácticamente todo el continente americano le ha cerrado la puerta a los migrantes venezolanos que tratan de escapar de la dictadura más asesina del continente en el último siglo y solo nos señalan como una “plaga”. Me pregunto, ¿qué quieren decir con eso? ¿Quizá que los venezolanos deberían quedarse en Venezuela y morir en manos del narco régimen para así no “afear” el panorama de los países de ensueño latinoamericanos y darles entonces la oportunidad de solidarizarse poniendo un hashtag de “Pray for Venezuela”?… por favor…

Cientos de miles de cubanos prefieren morir en medio del mar que seguir sufriendo en Cuba. Cientos de miles de sirios son masacrados por una dictadura asesina desde hace décadas. China es la dictadura más opresiva del mundo desde hace décadas, y el mundo sólo ha reaccionado comprando sus productos baratos y pidiéndoles dinero. Parece que tener dinero te convierte en un gran presidente, o en un intelectual genial, aunque tu moral sea una vergüenza para la humanidad. Si tienes dinero, se te acepta todo, incluso, que invadas y destruyas un país entero.

Hoy Nadie ayuda ni ayudará al pueblo sometido chino. Tampoco al cubano, ni al nicaragüense, ni al venezolano, ni a nadie. Parece que la suerte de los hermanos ucranianos que hoy son masacrados a sangre fría no será muy diferente a la del resto del mundo pobre. Está claro que lo único que importa es el dinero. Y pensar que durante siglos hubo gente que por defender la libertad dio su vida, como Bolivar, Mandela, Miranda, y millones de personas cuyos nombres no están en ningún libro… Que vergüenza con ellos… ¿qué pensarían de nosotros si nos vieran hoy?

He visto al presidente de Ucrania,
Volodimir Zelinskyy, que antes de ser presidente era comediante, demostrar una valentía que me mueve el alma. Mientras el mundo entero y sus flamantes gobiernos de potencias mundiales, como les llaman, aseguraban que Zelenskyy debería abandonar la capital y refugiarse con su familia ante el inminente ataque de las tropas rusas, pues este presidente, vestido con chaleco y casco militar no solo ha permanecido en su gobierno, sino que esta dispuesto a pelear fusil en mano para defender su país, mientras cientos de miles de otros civiles ucranianos se unen al ejército para defender su patria, aun sabiendo que serán aplastados por el enemigo desalmado ruso. ¡Cuánta dignidad y fuerza nos demuestran los ucranianos hoy!… que lamentable que deban hacerlo en la insondable soledad del ruido de explosiones de muerte sin el apoyo de absolutamente nadie, porque el mundo solo mira desde lejos y publica banderitas en sus redes sociales. Serán millones las familias que quedarán devastadas por la tragedia de sus amados miembros asesinados defendiendo su patria. Serán millones los héroes que perderán sus vidas en una batalla en la que no tienen posibilidades de ganar más que la admiración por su coraje y amor a los suyos. “Nos encontrarán dando la cara. Nunca verán nuestras espaldas en esta batalla en la que nos han dejado solos” ha declarado el presidente Zelenskyy en rueda de prensa mientras yo le escuchaba con lágrimas de admiración y de impotencia en los ojos.

Nunca habrá justificación para una guerra. Mucho menos en nuestros tiempos. Pero ver al pueblo ucraniano entregar sus vidas por defender el ideal de la justicia, la dignidad y el honor de su país y su gente no puede menos que conmoverme en lo más profundo. Siento que cada uno de ellos es un héroe y un ejemplo de dignidad a seguir, mientras que el resto del mundo es hoy la representación de la vergüenza y la decadencia humana. Vergüenza.

Me parece increíble ver cómo ante esta nueva masacre humana, los países poderosos que pueden hacer algo simplemente se sienten a discutir sobre intereses económicos, impacto en bolsas de valores, desplome de acciones y demás sin sentidos en lugar de hablar de cómo ayudar a detener una guerra que por minuto significa miles de familias inocentes asesinadas, desplazadas, destruidas…

¿Cuándo dejamos de ser importantes las personas? ¿Cuándo dejamos de ser empáticos y nos convertimos en seres sin conciencia de que lo que sucede en el mundo nos afecta a todos? ¿Para eso han servido los siglos de avance, de ciencia, de tecnología, de descubrimientos y de historia? ¿A esto es lo que hemos llegado? ¿No hemos acaso aprendido nada?

Estas palabras, como casi todo hoy en día, pasaran desapercibidas. Serán olvidadas incluso por usted que me lee y quizá esté de acuerdo conmigo. Tras una hora, o mucho antes después de haber leído esto (si es que lo leyó hasta acá) lo habrá olvidado y seguirá con su día, lleno de posts de instagram o chistes de oficina. Quizá se queje del precio de la gasolina o de lo caro que es el nuevo iPhone… tal vez alguno se tome el tiempo para criticarme y asegurar que soy un idiota y que estoy equivocadísimo… no faltará quien saque algún dato de wikipedia y me escriba incluso con ínfulas de historiador europeo o analista letrado de las realidades rusas y ucranianas para “corregirme” algún dato buscando un segundo de notoriedad si le respondo… y nada más pasará… mientras tanto, cientos de hectáreas del Amazonas seguirán siendo devastadas para siempre, miles de ucranianos morirán irremediablemente en manos del ejército invasor ruso, millones de niños chinos y africanos serán esclavizados, otros cientos de miles serán asesinados en cárceles del las dictaduras en el mundo y varios millones más serán desplazados por simplemente ser quienes son… un día, no muy lejano, llegará esa gran guerra que será la última, y nos preguntaremos cuando veamos la estela de los misiles en el cielo, ya inminente nuestra muerte, “¿cómo llegamos a esto?”, pero ya será demasiado tarde. Llegamos a eso por nuestra indiferencia.







jueves, 23 de diciembre de 2021

EL AVIADOR




Hace muchos años, mas de 40, un Principito me dio la bienvenida al mundo. Mi papá, Pepe Calabres escribió en la pagina de una agenda una corta historia donde un Principito y un zorro que se hacían amigos hablaban de mi pronta llegada al mundo y lo que eso significaba para él... Meses despues, nacía yo.

Esa pagina de agenda escrita a mano se conservó en un álbum de fotografias que mi mamá, Grace, hizo para mi y que guardó como un regalo para el yo adulto, y para que un día compartiera ese álbum con mi hij@...

Desde siempre, de todas las fotos que ese álbum conservaba, esa pagina en especial siempre fue para mi "el gran tesoro" por algun arazón que no entendía aun... Así conocí yo al Principito.

Con los años, cuando pude por fin leer, entonces lo conocí más. Conocí su asteroide y su viaje, y cada vez que leía su historia, era como si fuese nueva. A mis 11 años, El Principito y Odiseo eran mis grandes amigos...

Un dia me pregunté que habría sido de el? Que habrá pasado con el aviador?. Nunca encontré la respuesta, así que a modo de agradecimiento al brillante Antoine, que nos regaló esa historia tan maravillosa, intenté regalarle un cierre, indigno de su pluma, pero escrito con un corazón sencillo, como a nuestro Principito le hubiese gustado... Aca les dejo esa historia...



*EL AVIADOR*

Muchos años habían pasado desde la ultima vez que se habían visto. Ahora, el aviador tenía la piel arrugada. Sus ojos mostraban ahora ese color grisáceo que las cataratas le habían añadido con los años. Unos anteojos de pasta negra y gruesos cristales enmarcaban su mirada.

Su vida como piloto había dejado muchas anécdotas en su vida, pero aquella vez que su avión se accidentó en el desierto del Sahara había sido la mas grande aventura de todas. Revivía en sus recuerdos desde entonces y cada día, la risa del principito que nunca contestaba sus preguntas. Podía escuchar el ruido de la cadena que sostenía el recipiente para recoger agua en aquel misterioso pozo de agua fresca que habían encontrado… pero con esos recuerdos también venía la nostalgia de no saber que había pasado con aquel niño que amaba a un extraño y sabio zorro… se había ido con una bandada de pájaros de regreso a su asteroide? Se habría reencontrado con su rosa?

Muchos soles habían pasado desde la última vez que se vieron. Ahora el aviador parecía perdido en los recuerdos. La nostalgia dentro de él era profunda.

Desde hacía mucho tiempo había comenzado a mirar a las estrellas cada noche tratando de escuchar los cascabeles que el principito le había prometido… Una vez pensó haberlos escuchado y se alegró mucho, pero sin darse cuenta, un día, los cascabeles habían dejado de sonar, y ahora los buscaba con angustia. Le habría pasado algo al principito? Quizá un tigre lo había atacado por la espalda mientras miraba uno de los cientos de amaneceres que disfrutaba cada día? Y si un Baobab… NO! Aquello era demasiado!

Entre aquella oscuridad, el aviador comenzó a recordar las historias que el principito le contó y sonrió. Pensó que al principito le hubiese hecho mucha gracia verle volar en su avión cuando finalmente lo había reparado, y seguramente le habría dicho algo como “que aparato tan complicado el tuyo. Y que ruidoso! A mi me gusta más volar con mis pájaros…”

La tos de vez en cuando hacía estragos en aquel cansado anciano. Ya sus cabellos eran plateados, y sus piernas, débiles, ya no le soportaban. Hacía un tiempo que reposaba en una cama de hospital, esperando lo que sabía era inevitable en cualquier momento. Solo mirar las estrellas a través de la ventana lo consolaba un poco. Nunca había dejado de buscar entre ellas al pequeño asteroide B-612, hogar de una rosa y un niño con risa de millones de cascabeles.

- Sabes qué? Creo que mi cordero necesita un amigo. Se siente un poco solo en esa caja sabes?- escuchó aquella noche tras de sí cuando miraba por la ventana, como cada noche, todas las noches.

Al escuchar aquella voz, su corazón dio un respingo y la respiración se le detuvo por un instante… como pudo, lentamente buscó a quien le hablaba en aquella noche solitaria…

Las cataratas no le dejaban ver bien, así que tuvo que ponerse los lentes. Se encontró entonces con un cumulo de cabellos rizados y dorados como el trigo que desde el pie de la cama se movían con la suave brisa que entraba por la ventana. No lograba ver la cara del niño, pues la cama de hospital era mas alta que él, pero reconoció de inmediato aquellos rizos. El aviador no dijo nada. El silencio se hizo casi palpable por un momento.

- Pero… ya sabes que no sé dibujar corderos- dijo finalmente el aviador dándose cuenta que sus ojos se humedecían al ver aquellos pequeños ojos que ahora se levantaban sobre el horizonte de la cama y le miraban curiosos. Reconocía aquellos ojos a la perfección…

- Sí. Lo sé. Aunque al final me hiciste uno muy bonito…- replicó el principito mirándole y mostrándole el dibujo de la caja dentro de la cual estaba el cordero que una vez le hizo el aviador. Aun lo guardaba. Tras más de 50 años, el principito aún conservaba aquel dibujo.

- Cómo estás?- preguntó el principito mirando al aviador directamente a los ojos.

- Estoy viejo. Estoy solo…- respondió el aviador con un hilo de voz.

- De verdad? Qué gracioso eres! – dijo el principito riendo como siempre. Aquello le divertía bastante, aunque al aviador le parecía que era un poco descortés reírse de los demás de aquella manera. Le preguntó al principito donde había estado todos estos años, pero el principito nunca contestaba preguntas.

Mas de 50 años habían pasado desde su desaparición en el desierto, y aún así, de la nada, hoy estaba frente a él con el mismo aspecto. No había pasado ni un día para aquel risueño niño, y sin embargo, al aviador, ahora anciano, el tiempo lo habia convertido en alguien que no encontraba motivos para seguir adelante... la tristeza lo devoraba poco a poco…

- Sabes?- dijo el aviador -han pasado muchos años desde que te vi por ultima vez… me pregunté cada noche que habría pasado contigo, y con la rosa, y con tu amigo el zorro… me hubiese gustado conocerle…- suspiró amargamente el anciano aviador, que sentía que hablaba con un fantasma que solo el podía ver...

- Por eso estoy aquí- respondió el principito. – Quiero que conozcas a mi amigo el zorro. Siempre hablamos de ti. A veces, cuando miro volar a los pájaros en el cielo, me imagino que eres tu en tu avión, y entonces corro gritando y saludándote! Siempre me hace muy feliz pensar que nos vamos a encontrar de nuevo!- dijo el principito sonriendo.

Después de aquella aventura en el Sahara, el aviador había pasado años contándole la historia del principito a mucha gente, pero tal y como le sucedió al astrónomo turco que había descubierto el asteroide B-612, poco a poco comenzaron a tomarlo por loco. Con el tiempo, llegó la guerra, y con ella se perdieron muchas cosas. El aviador era un héroe de guerra, si es que pueden haber heroes en las guerras. Cuando la guerra terminó, se convirtió en piloto de correos, pero la crisis hizo que al poco tiempo perdiera su trabajo, y con ello, el aviador perdió su casa, su avión, su familia y buena parte de su vida. Luego, se hizo viejo, y enfermó. El cigarrillo y la angustia no le sentaron bien, y ahora despertaba nuevamente en una cama de hospital en un pequeño pueblo cerca de Toulouse… con los ojos grises por las cataratas, una silla de ruedas sucia y cáncer de pulmones, el aviador había aprendido a odiar muchas cosas en la vida… pero aquel día, el niño de sus historias estaba de nuevo frente a él, ofreciéndole conocer al zorro del que se había hecho amigo hacía tantos años… pensó que quizá si estaba loco después de todo...

El aviador y el principito conversaron un rato. El aviador no le dijo al principito que había llevado una vida amarga tras su encuentro en el desierto por temor a entristecerlo, así que le contó cómo había logrado llegar a Toulouse de nuevo tras arreglar su avión aquella vez. Le contó que había conocido a una hermosa mujer, Consuelo, con quien había querido tener hijos, pero la divina providencia no había querido que fuese así. Le contó también que había ido a Argentina y había trabajado allá por un tiempo… el principito le miraba sonriendo siempre y con los ojos muy abiertos…

- Qué grandes aventuras has tenido! Debes estar muy feliz! Cuando se tienen tantas aventuras se es muy afortunado! Hay quienes no han tenido ninguna aventura y sus vidas son tristes, como la de los contadores de estrellas, o los reyes de asteroides desiertos…- le dijo el principito al aviador mientras su mirada se volvía triste por un momento.

El aviador se enterneció al ver de nuevo como aquel frágil principito entendía la vida de una manera tan pura y sencilla, y trató de alegrarle de nuevo. – Sabes que? Ahora que lo mencionas, creo que si he tenido muchas aventuras. Supongo que tu habrás tenido algunas más desde la ultima vez que nos vimos!- Entonces el principito le miró a los ojos fijamente, muy serio – Porqué hablas de la ultima vez que nos vimos? No estamos viéndonos ahora acaso?- Preguntó secamente el principito. -Si solo vives en el pasado y en los recuerdos te sentirás triste siempre. Hay muchas cosas tristes en los recuerdos. Pero lo que estamos viendo hoy puede hacernos muy felices si queremos.- sentenció el principito con gran seguridad mientras de nuevo jugaba con el dibujo del cordero.

El aviador no esperaba aquella reacción. Tras un momento de silencio en el que el aviador buscaba ordenar las ideas, finalmente dijo: -Han pasado mas de 50 años. Pasé todo ese tiempo preguntándome donde estabas- y entonces el principito, como si nada hubiese pasado se carcajeo fuertemente. –He estado siempre a tu lado, contigo! Acaso no me veías?-

Exasperado de pronto, frustrado por la situación, el aviador le reclamó al principito –NO! NO TE VEÍA! Y por todo este tiempo mire al cielo buscando tu asteroide, buscando tu bandada de pájaros, y tratando de escuchar los cascabeles de tu risa que me prometiste escucharía cuando te fueras… pasé años hablando con las rosas tratando de encontrar en ellas algún chisme de tu paradero… incluso visité el desierto varias veces con la esperanza de encontrarte un día… luego, por años, me pregunté si no habías sido solo un delirio de mi mente deshidratada en aquel miserable desierto… y cuando ya me falta el aire y la vida se me escapa, apareces aquí, como si nada, a reírte de mi y a decirme que quieres que conozca a tu zorro…- y mientras iba diciendo todo, los ojos del aviador se llenaron de lagrimas y su voz se quebraba… en sus ultimas palabras, apenado, alejaba la mirada de los ojos del principito… se avergonzaba de si mismo.

El principito le miraba sin dejar de sonreír. Y cuando el aviador dejó de hablar, se acercó a él mucho más, hasta llegar a su lado. Con su bufanda y sus pequeñas manos secó las lagrimas del anciano aviador mientras le miraba curioso. –Siempre estuve a tu lado. Solo me fui por un momento. Dejaste de verme porque empezaste a ver el mundo como un contador de estrellas o un rey buscando súbditos. Deberías ser mas como mi amigo el farolero. Te he contado de mi amigo el farolero alguna vez?- dijo el niño de cabellos dorados. –Si, me lo contaste una vez– dijo el aviador enternecido ante aquel niño. –Mi amigo el farolero tiene un propósito, y piensa que su propósito es importante, así que lo hace con mucha alegría, y eso lo hace feliz. Creo que es importante ser feliz.- soltó el principito.

-Yo soy muy feliz viéndote una última vez- dijo entonces el aviador. –Una ultima vez? Acaso no quieres que nos veamos mas? – preguntó de pronto angustiado el principito. – Pero mi hora de partir esta llegando niño… me temo que este cuerpo ya no aguanta mucho más… no ves acaso lo viejo y enfermo que estoy?- preguntó el aviador a su visitante de cabellos dorados como el trigo. – No. Si solo ha pasado un momento! No veo que hayas cambiado nada! – dijo el principito sorprendido y mirando al aviador. – Oh niño! Que curioso que no puedas ver cuanto he cambiado… tu, ciertamente estás igual que cuando nos conocimos…- dijo el aviador sonriendo. – No ves mis ojos grises, y mi piel arrugada por el tiempo?- se lamentó el anciano en la cama. – Lo verdaderamente importante es invisible a los ojos, y solo se ve con el corazón… Acaso no lo recuerdas?- preguntó el principito.

El aviador ahora con la mirada un poco perdida y la voz apenas audible mientras un monitor de respiración encendía una luz roja de alarma que anunciaba un paro respiratorio intentaba mirar al principito. Sintió una lagrima bajar por su mejilla mientras sonreía y sus párpados se comenzaban a cerrar pesada y lentamente… - Es que acaso no ves que estos cuerpos son solo una capsula? Cuando lo dejes, podrás venir conmigo a mi asteroide! Te dejaré volar con mi bandada de pájaros, conocerás a mi rosa, y a mi amigo el farolero…-

El aviador entonces recordó las palabras del principito la noche antes de su partida: “… este cuerpo es muy pesado para mi viaje…” y tratando en vano respirar dijo - La rosa… niño… - dijo con un último hilo de voz el aviador mientras varias enfermeras llegaban a su lado con gran cantidad de aparatos y alboroto.

- Sabes? Ahora que estaremos juntos, creo que deberías llamarme por mi nombre…- dijo el niño de rizos dorados. - Ah si?- Preguntó el aviador muy contento cuando el principito le ofreció las riendas de su bandada de pájaros - Y cual es tu nombre? - Preguntó el aviador sonriente, sabiendo que aquel niño nunca contestaba sus preguntas y que había venido a buscarle para presentarle a su amigo el farolero, el zorro y a una rosa… una gran nueva aventura le esperaba.

Jose Calabres

jueves, 26 de agosto de 2021

CARTA ABIERTA AL GOBIERNO DE EEUU




Estimado y respetado presidente Biden. Respetada y estimada Vice Presidente Harris.

Mi nombre es Jose Calabres. Soy, al igual que millones de los ciudadanos de este hermoso país, un inmigrante. Soy venezolano. Vivo en una hermosa y pequeña ciudad al sur de los EEUU en el maravilloso estado de Tennessee llamada Knoxville. Seguramente nos reconocerá por ser la ciudad de la Feria Mundial de 1982, con la que se levanto la famosa esfera solar que aparece graciosamente en un capitulo de los Simpsons como un deposito de pelucas. 

Nuestra ciudad es hermosa, a pesar de no ser una gran metropolis como lo puede ser cualquiera de las grandes ciudades de este inmenso país. Sin embargo, la calidez de su gente, lo verde de sus arboles, lo colorido de sus flores y la tranquilidad de su ambiente en general, puedo asegurarles que atrapa a cualquiera que nos visita. 

 Tuve la dicha de llegar a esta ciudad que me enamoro desde el primer día porque mi amada madre, protagonista principal de mi rescate y el de mi familia del regimen asesino que hoy es responsable de convertir a los venezolanos en el segundo grupo de desplazados mas grande del mundo, vive en esta maravillosa ciudad que hoy siento tan mis como cualquier ciudadano. 

 No les escribo para reprocharles nada. Al contrario. Les escribo para agradecerles su trabajo intentando mantener a este maravilloso país como la primera potencia del mundo, no solo económica y militar, sino humanitaria y ejemplo de libertades para todos los demás. 

Viniendo yo de un país en crisis humanitaria, no desconozco el sufrimiento ni las penurias que sufren los ciudadanos. 

Comprendo perfectamente también, que las crisis no se deben a un solo factor, sino a miles de factores que se alinean y alimentan una linea social que termina definiendo sistemas sociales enteros corrompidos, insanos y tóxicos para todos. Entiendo que esos sistemas sociales pueden llegar a un punto de quiebre algunas veces y terminan, con el tiempo, desmoronándose por sí solos. Sin embargo me duele saber que mientras eso sucede, generaciones enteras sufren bajo la bota opresora del tirano, que cada vez se hace mas sádico y más terrible. 

 No pretendo ponerme de ejemplo de situaciones dantescas para dar a entender lo que quiero explicar, y que estoy seguro que ustedes comprenden. Sé que cualquier situación personal que yo haya pasado, no es mas que una entre las millones de otras personas que buscan refugio y seguridad a lo largo del mundo. Mi historia es tal vez una historia casi ridícula, comparada con el sufrimiento y el desgarro de historias que he escuchado de otros inmigrantes. 

 Se que no puede su gobierno ser eso que a muchos les ha dado por llamar “la policía del mundo”. Entiendo que no podemos pedirle que sacrifique jóvenes soldados estadounidenses para defender una causa que les es ajena mientras otros países se encargan de solo mirar y criticar desde tribunas internacionales y reuniones plenas de lujos en ciudades cosmopolita. Eso, aunque me duele aceptarlo, lo respeto y lo acepto. 

 Afganistan, al igual que mi país, y al igual que muchos otros, sufre una situación apocalíptica por las manos de un grupo muy reducido de personas desalmadas. 

Señor Presidente, Sra. Vice presidente, los malvados en estas historias que hacen que MILLONES de ciudadanos inocentes huyan sin mas que la esperanza de salvar la vida, son porcentualmente menos del 1% de la población total de países enteros. Basta ver como ese pequeño porcentaje aterroriza al 99.9% del resto que no tiene como defenderse para entender que necesitan ayuda efectiva y de verdad, mas allá de firmas de acuerdos o acciones diplomáticas. EEUU no es el único país capaz de brindar esa ayuda, pero al parecer es el único que quizá este dispuesto a hacerlo, mientras los demás solo firman papeles y se quejan en television por medio de “condenas y rechazos” escritos que no salvan a nadie. 

 Sr. Presidente, abandonar a esos millones de afganos a su suerte significa que el sacrificio de su propio hijo fue entonces en vano. Significa que el problema migratorio en el mundo no se debe a que la gente quiere simplemente vivir en las naciones ricas, sino que aquellos que los pueden ayudar a seguir luchando por su propio bienestar en sus propios países, los abandonan y los dejan en manos de asesinos al mejor estilo Nazi para que sea entonces la maldad la que triunfe. 

 Cuantos muertos mas necesita tener Venezuela, Cuba, Nicaragua, El Salvador, Siria, Afganistan, Mexico y muchos mas para que nos demos cuenta que el problema no es “delincuentes que se aprovechan de brechas legales para entrar a EEUU” sino los grandes criminales que gobiernan países enteros impunemente y obligan a sus ciudadanos a salir? 

Aunque millones han salido de estos países, muchos mas millones siguen allá, luchando y tratando de salvar a los suyos... pero solos no pueden... No se puede enfrentar a un rifle con banderas y palos... 

 No pienso ni me atrevería a criticar de manera alguna el sistema migratorio de este país en el que hago vida junto a mi familia, pero puedo intuir, sin lugar a dudas, que los verdaderos criminales y delincuentes no son los venezolanos que llegan a la frontera buscando asilo, sino la centena de narcotraficantes que han secuestrado el gobierno de Venezuela y han obligado a que mas del 25% de la población haya tenido que migrar. 

Los delincuentes y terroristas, no son los millones de Afganos que escapan de su país entre balas y decapitaciones, sino unos cuantos miles de Talibanes que se creen por encima de toda ley. No son los cubanos que prefieren morir comidos por tiburones o ahogados que aguantar la tortura de un regimen maldito que en mas de 60 años no les deja mas que vivir en la miseria y el miedo… 

 Hoy le pido, Sr, Presidente, Sra. Vicepresidenta, que consideren pasar a la historia como aquellos que no solo consideraron poner fin a las guerras, sino como aquellos que ademas, ayudaron a liberar al mundo de algunas de las matanzas y torturas mas grandes de la historia de la humanidad, como lo es la guerra que tienen declarada los regímenes de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Siria y Afganistan contra sus propios ciudadanos. Aunque no es su responsabilidad, que sean ustedes entonces ejemplo para el mundo de que EEUU es tierra de heroes y libertad no solo en un slogan de película, sino porque merece ser llamado así por su solidaridad y su amor a la humanidad. 

 EEUU reconoció hace años a Bin Laden como un enemigo prioritario por haber causado los monstruosos ataques al World Trade Center, donde miles de personas inocentes murieron en las condiciones mas trágicas jamas vividas por este país. Los regímenes de Venezuela, Siria, Afganistan, Corea del Norte, Cuba y Nicaragua, han asesinado MILLONES DE INOCENTES, y cada minuto que pasa, lo siguen haciendo. Cada hora que pasan estos regímenes en el gobierno, asesinan la misma cantidad de personas que Bin Laden asesinó en la masacre del WTC… la misma cantidad… cada hora… La diferencia es que a esos, no los esta buscando nadie. 

Ustedes pueden hacer la diferencia. Ojalá mi carta llegue a ustedes. Con el corazón en la mano, me despido de ustedes.

 Jose Calabres. Un inmigrante que se salvó. Millones quedaron detrás de mí. 08/26/21

domingo, 30 de mayo de 2021

EL Amuleto


Desde el comienzo de los tiempos, hemos supuesto que hay un ser superior. Uno que es responsable de que las cosas existan, sucedan, cambien, se adapten. Dios le llaman algunos, naturaleza otros, evolución, biología, casualidades, cuántica, y muchos más nombres han aparecido con el tiempo. Hay quienes se niegan a aceptar que tal fuerza exista y prefieren pensar que lo único que existe es una infinita linea de casualidades que explican la existencia de todo cómo simples configuraciones diferentes de una misma materia que llamamos átomos. Hay quienes por no aceptar nada se sienten un poco más interesantes dentro del universo de creyentes en el que ellos son una suerte de “seres especiales” diferentes al resto. Eso también es valido en el universo de creencias humanas supongo.

Me he preguntado si este tipo de creencias no son mas que el resultado de alguna memoria colectiva global primitiva heredada de aquellos que si fueron grandes y a los que extrañamos inconscientemente… aquellos de los que poco sabemos pero que reconocemos como especiales porque no entendemos como hicieron lo que hicieron. Esos grandes, que nos dejaron pirámides enormes, ciudades talladas en roca, enormes cabezas de piedra mirando al mar, animales que solo se ven desde el aire o que nos narran historias extraordinarias de armas, dispositivos e incluso guerras interestelares que nosotros somos incapaces de comprender miles de años después con toda nuestra tecnología y soberbia de superioridad sobre lo antiguo. En el fondo, lo que nos maravilla en verdad es que haya antepasados con mayores conocimientos que los nuestros, los modernos Homo Sapiens Internetrius Estupidus.

Son esos, los grandes ancestros, los que nos enseñaron a protegernos con piezas mágicas y especiales a las que llamaron “amuletos”.

Muchos no creen en esto. Muchos no creen en la magia y en la protección. Mucho menos pueden creer en el poder de una pieza mágica, de un amuleto, incluso cuando hemos heredado justamente el conocimiento de la existencia de estos objetos poderosos de aquellos grandes ancestros hacedores de maravillas de hace tantos siglos atrás y portadores de conocimientos tan impresionantes que aun hoy no logramos por alguna razón descifrar…

Creo que entonces deberíamos definir si existe la magia o no, porque al final, un amuleto es un objeto mágico, y para ser mágico, tiene que existir la magia. Creemos entonces en la magia?… Yo si. Si usted no cree en ella, es su asunto. Recordemos que han existido grandes sabios que decían que la tierra era plana, o que el centro del universo era la tierra, o que era imposible volar… usted puede estar felizmente equivocado. Ese es su derecho, y el mío.

Pero no se me mal interprete. No creo en la magia de una varita o de un mago de circo. Me parecen magias muy atractivas y entretenidas, pero que no pasan de ser un truco. Hablo de magia de verdad. La magia que hace cambiar las cosas…

Hace unos 6 años, llegué a los EEUU con lo mas importante en mi vida tomadas de mis manos. Mi esposa a la derecha y mi hermosa hija a la izquierda, con nada mas que un pequeño bolso de mano y como dijo el Maestro DREXLER “la incertidumbre de aquel paisaje nuevo… desconocido…”

Ante el miedo, la incertidumbre, nuestra especie se aferra a lo que le de fuerzas para seguir adelante… mis amuletos y mis fuerzas colosales como golems sujetaban mis manos temblorosas y cansadas, asustadas, pero confiando en que yo sabría protegerlas… en cierta forma, su amuleto de protección, era yo, y ellas, a su vez, el mío.

Es difícil explicar lo que se siente cuando debes enfrentar un mundo desconocido a manos desnudas. Es algo de lo que muy pocos hablan. Suelen hablar de las diferencias entre un país y otro. De dinero, de trabajo… pero nunca de lo que sienten, porque hablar de eso abre de nuevo heridas que no queremos volver a sentir. Nos hace recordar lo terrible y maldito que puede llegar a ser nuestra especie… por eso, cuando hablamos de esto, suele suceder que nos miramos a las caras mientras hablamos y solo se escucha la voz del narrador… el silencio llena el ambiente para convertirlo en un momento sacro donde el narrador del horror purga su alma, y la de miles, atrases de una historia que comparten millones… Yo en cambio, hablo de mis heridas siempre, porque nunca han sanado y porque no las dejo cerrar por miedo a que el día que se cierren olvidaré quien soy, de donde vengo y en lo que creo, lo cual se ha convertido en mi mas grande miedo.

Pasaría poco tiempo de aquella llegada hasta el día en que mi más importante parte del universo en todas sus casualidades y creaciones tuvo que separarse de mí para enfrentar su propia linea de tiempo. Solté su pequeña mano para despedirme con un beso en su frente y asegurándole que volvería por ella pronto, mientras ella maravillada pero extrañada al mismo tiempo miraba a su amable y joven maestra de tercer grado hablándole en una lengua completamente desconocida y que no entendía pero que le hacía gracia. Aquello era como un juego para ella.

Mi esposa y yo jugamos a ser fuertes. Nos dimos soporte el uno al otro para enfrentar aquel día lleno de la angustia que crea la incansable mente de un padre cuando piensa que sus amados hijos no están protegidos.

Los primeros días pasaron bien. Mi hija amaba su nueva escuela y todos los compañeros de clase trataban de ayudarla siempre. Aquello me enterneció sobre manera. Iba a veces a almorzar en su colegio para verla, para protegerla. Pronto me di cuenta que sus compañeros eran una suerte de pequeño ejercito de elfos buscando ayudarla en todo para que se sintiera bien, y mi corazón se llenó de alegría y de una cierta nostalgia y ternura.

Pero luego, unos días después, mi hija, que ahora venía en el bus del colegio para compartir con sus compañeros y en cuya parada yo esperaba su regreso cada día, caminó hacia casa sin mirarme y con los ojos rojos de llanto.

Corrí tras ella, mi entero universo de apenas poco mas de un metro y unas 50 libras de peso… y entonces se detuvo. Sin voltear a mirarme y conteniendo el llanto lo mas que pudo me espetó, rabiosa, pero con la misma rabia que mostraba la rosa del Principito que mostraba inocentemente sus espinas para explicar que podía defenderse de los tigres: ¿Por qué no me buscaste cuando te llamaron?. Y mi cuerpo se paralizó como atravesado por un rayo. No tenía ninguna llamada ese día. Ella estaba ahí, detenida, llorando, inmóvil, defraudada…

Lo que había sucedido era que mi hija quería ir al baño en algún momento del día, pero no sabía decirlo en inglés y al parecer nadie le entendía, y cuando le dieron las instrucciones para ir al baño ella tampoco las entendió porque se las dieron en inglés, y aunque ella salió a buscar el baño por mas que lo intentó no logró encontrarlo entre aquel laberinto inmenso de pasillos y salones. La habían dejado salir al baño sola, así que en medio de un pasillo, en aquella inmensa escuela donde no entendía a nadie y nadie la entendía a ella, no pudo aguantar mas y orinó sus pantalones.

Ahí, en ese pasillo, en medio de su propia orina, quedó llorando, frustrada, llena de vergüenza, sola y desconsolada hasta que pasado un rato alguien la encontró, y así como estaba, la regresó a su salón, donde todos sus compañeros la vieron en su peor momento. Ella, avergonzada, no volvió a sentarse en su mesa, sino que en medio de un inconsolable llanto, se escondió en su locker pidiendo que trajeran a la única persona en el mundo que podía protegerla en aquel momento tan terrible. Pedía a gritos y llorando que llamaran a su papá para que la sacara de aquella pesadilla… y aunque le dijeron que me llamarían, pues alguien decidió que en el proceso de adaptación lo mejor era que no lo hicieran… así que nadie me llamó.

Una sola frase me dijo mi princesa para que yo entendiera todo lo sucedido en un segundo: “ellos me dijeron que te habían llamado”.

Llegamos a este país como solicitantes de asilo, huyendo de cosas tan brutales podrían parecer una historia fantástica o una sarta de mentiras. Yo sabía que nuestra situación era muy delicada y que cualquier acción podría resultar en nuestra inmediata deportación, porque para ser sinceros, sabemos que mayoritariamente los inmigrantes no somos ni apreciados ni esperados ni queridos en este país, ni en muchos otros. No ha faltado por supuesto la ocasión en la que nos han llamado gente de segunda o tercera categoría, pero sobre todo, no se pierden oportunidades donde esas cosas terribles no solo las dicen, sino que nos las hacen sentir. De eso tampoco se habla mucho. Nadie quiere mostrar el esqueleto detrás de la puerta y asumir la verdad. Ser refugiado o asilado, significa que has sido víctima de cosas indecibles en tu propio país, por parte de tu propia gente, y que han sido tan terribles que la única oportunidad que tienes de sobrevivir es bajo el cobijo de protección de un país que desconoces por completo y en el que debes empezar de cero toda una vida, incluso aprendiendo un nuevo idioma. Pues sucede, que a pesar de eso, este nuevo país al que llegas, muchas veces serás discriminado, despreciado, insultado, golpeado, señalado e incluso asesinado solo porque luces diferente o porque tus costumbres son distintas. Pero eso es algo difícil de explicar a quienes solo reconocen lo que le dicen desde una pantalla y jamás han visto la realidad.

Aquel día sentí por vez primera lo tortuoso que sería nuestro camino en este país. Fui al dia siguiente al colegio a pedir una explicación de por qué nadie me llamó cuando mi hija lo pidió, y el “asesor legal” del colegio me recibió, sonriente siempre y hablando sumamente rápido cosas acerca de demandas y otras cosas… le escuché por algo mas de 6 segundos y le pedí lo más amablemente que pude que se callara de inmediato. Le expliqué que era inaceptable que no me llamaran cuando mi hija estuvo en esa situación, y que era mucho mas inaceptable que la engañaran diciéndole que sí lo habían hecho. El asesor intentó explicarme algo de “adaptación” y algo mas que no me interesaba en lo absoluto. Volví a callarlo. Mi rostro se tornaba cada vez más acorde a lo que sentía en realidad. Él, no dejó de sonreír nerviosamente en ningún momento.

Le dije, que a partir de ahora, mi hija de 8 años llevaría un celular en su morral, y que lo usaría en cualquier momento que lo considerara necesario para llamarme. El asesor me dijo que aquello estaba prohibido. Mis ojos deben haber reflejado lo que podía suceder. Le dije que no me importaba ninguna regla, y que si mi hija me necesitaba, me llamaría directamente desde ese celular y en menos de 5 minutos yo estaría a su lado, y fue tal la firmeza de mis palabras que el asesor, aceptó sin más mi condición que iba contra las reglas del colegio.

Pensé que eso resolvería en cierta forma aquella crisis, pero 2 semanas después me llamaron del colegio. Pensé que me había extralimitado con lo del celular y eso me había metido en problemas, pero estaba dispuesto a pelear con quien fuera para proteger el bienestar de mi princesa, incluso si aquello significaba la deportación. Que terrible sentimiento de desesperación y agonía me llenó ese dia al darme cuenta que la reunión era para advertirme que mi hija, desde aquel día horrible, solo llegaba al colegio a esconderse en su locker hasta que terminaba el día…

Cuando me enteré de aquello, solo pude pensar en como se sentía ella y lo difícil que debe haber sido enfrentarse a esos días sintiendo que éramos sus padres quienes la enviaban a aquella tortura avergonzante… no pude ni contestar… la voz se me trancó en el alma para no salir, y el aire se me hizo espeso. Me llené de miedo, de angustia de impotencia… me sentía un traidor a su confianza, a su protección… se suponía que yo era su héroe y salvador sin importar la situación!, y sin darme cuenta la expuse cada día a sentir la misma verguenza una y otra vez… el que lloraba ahora sin saber que hacer, era yo… como iba a salvarla de aquella tortura?

Mi esposa y yo pasamos días llorando sin saber que hacer para protegerla. Nos hicimos voluntarios de la biblioteca 2 veces a la semana para poder estar cerca de ella, y aunque eso ayudó un poco, el cambio no fue mucho… hasta que llegó el amuleto…

Le conté a mi mamá lo que estaba pasando, ella, condolida me pidió hablar con mi princesa ese mismo día.

Esa tarde, mi hija tuvo una cita con su abuela. Su abuela, llena de magia y sabiduría le explicó que todos en el mundo, sin importar la edad ni el país, sentimos los mismos miedos, la misma vergüenza y que tenemos los mismos sentimientos. Le contó que su maestra y sus amigos estaban preocupados por ella y que la extrañaban y que querían que saliera del locker para verla y jugar. Aún así, mi princesa no estaba muy segura de aquello y se rehusaba a aceptar aquel discurso… entonces mi madre hizo magia… magia de verdad… de la que cambia las cosas…

De un pequeño saquito, sacó un fino collar de cuero y se lo mostró a su nieta. “Te gusta?” Le preguntó. -SI- contestó ella sabiendo que aquello seguramente era un regalo para ella. Fue ahí cuando comenzó el hechizo mas maravilloso que jamás he visto.

-“Este collar no es un collar cualquiera. Este collar sostiene algo “mágico”- le dijo la abuela a su nieta, que ahora le miraba maravillada. -Este collar sostiene un orbe que contiene el canto de tus ángeles guardianes- ¿Mis ángeles guardianes? - Así es. No importa donde te encuentres, no importa la hora ni el lugar. No importa cuanto miedo tengas. Cuando haces sonar este pequeño orbe, una legión de ángeles guardianes te rodeará de inmediato para protegerte. Quizá no los veas, porque ellos no gustan de ser vistos, pero estarán ahí a tu lado y nada ni nadie podrá hacerte daño. Ahora, nunca estará sola.-

Del pequeño cordel de cuero se sostenía una pequeña pelotita, redonda, cubierta de cientos de pequeños pedacitos de nácar multicolor, y al moverla, muy delicadamente dejaba escuchar un sonido hermoso, como de un sublime acorde de arpa… como de una minúscula cítara que se escondiera dentro de ella… y entonces la nieta hermosa sonrió y colgó su collar de angeles en su cuello…

Al siguiente día, llegó al colegio, y en la puerta de entrada al salón de clase hizo sonar suavemente su collar de ángeles… tras escuchar su canto, sonriente y confiada, tomo asiento y comenzó su camino nuevamente, ahora rodeada de ángeles que la protegían, y de compañeros que ahora la miraban y le sonreían alegremente al saberla bien.

No puedo probar que hay ángeles o que existe la magia con una de esas tan respetadas formulas en una pizarra, pero soy testigo de un ejercito de ángeles mágicos que protege a mi hija en sus momentos mas terribles y le dan la fuerza que necesita para seguir adelante… su amuleto, venido directamente de las manos de una de sus ancestros, sabia y mágica, una abuela, descendiente de una larga linea de Maestros que nos han mostrado que la magia es algo que trasciende el alma y nos llena de esa sustancia que aun no sabemos explicar pero nos cura y nos hace valientes cuando mas lo necesitamos. Ese amuleto no solo llenó de valor a mi hija, sino que su poder es tan grande que nos trajo paz a sus padres y restauró la confianza de un hogar poderoso, donde nunca estamos solos y donde la magia de los ancestros nos cubre. Mi mamá nos dio un regalo invaluable, porque el poder de la magia y del amuleto residen en su historia, y este es un amuleto con una fuerza tan poderosa que estoy seguro que pasará de mano en mano por generaciones, dandole fuerza y valor a una larga linea de descendientes que hablarán siempre de mi princesa y su abuela mágica… su abuela, la que nos salvó a todos tantas veces… la maga… Grace...

domingo, 23 de mayo de 2021

EL CANTO DE LA CIGARRA



Debo comenzar este relato con una disculpa. Me disculpo por pretender ser un escritor cuando en realidad no soy mas que un pobre campesino de un país de tercer mundo en el que un dia fui feliz… recuerdos atesorados en mis mas recurrentes memorias me traen momentos congelados en fotografias de una vida que hoy contemplo como si fuese la de otra persona. Un ser tan distinto al yo de hoy que casi no lo reconozco.

Yo crecí entre el monte. Entre animales que corrían por una montaña repleta de arbustos de café y cientos de otras frutas. Mi abuela, vivía apenas a unos metros de mi casa. Mi tía Hilda, un poco mas que a unos cientos de metros, también vivía en aquella montaña que llamábamos “La Finca”.

Mi hermana y yo tocábamos violín y Cello desde los 6 o 7 años. Nuestra casa, de artistas, estaba llena de historias del renacimiento, de sonatas y olor a esmaltes cerámicos quemándose en el horno del estudio de artes de mis padres.

La vida nos enseña muchas cosas con el pasar del tiempo. No pretendo engañar a la amable persona que decida gastar parte de su valioso tiempo leyendo estas mediocres líneas campesinas, así que no insistiré en que he aprendido hermosas cosas o gratas lecciones. No. Por años, he aprendido que la gente miente, que la injusticia está más presente de lo que nos gustaría o de lo que merecemos, que el talento y el bien no siempre son recompensados, porque como decían los cerdos de Orwell, aunque todos somos iguales hay algunos más iguales que otros. Yo nunca he pertenecido al grupo de los más iguales, sino al de los iguales de verdad, esos que nadie nota, porque es igual que miles, millones…. Y aun así, aprendí a sobrevivir, siempre luchando contra aquello que pensé que “no debía ser”, lo injusto, lo malo, lo gris… y aunque algunas batallas las he ganado, debo aceptar que son muchas más las que he perdido, y al final, parece que no hay diferencia entre hacer el bien y dejar que el mal siga su curso… al final, solo soy uno contra un universo… como podría pensar que yo podría cambiar lo que el mundo es?… me avergüenzo de mi soberbia, y por ello también me disculpo… hoy entiendo que no soy más que polvo de estrellas, como todos y como nadie.

Una de esas fotografías que me llegan a veces me ha transportado a aquella casa de la montaña donde una vez fui feliz. Esa de las que les hablé al principio. En ella, conocía cada pedazo de tierra, sus olores, sus colores… de sus plantas comí la fruta que me hizo fuerte. De sus barrancos aprendí a bajar y subir incluso en las mas difíciles situaciones… de sus ríos disfrute las aguas y sufrí también las sequías con dolor en el alma al pensar que mis amados ríos habían desaparecido… veo a mi primo y hermano mayor Henito… veo a mi tía Hilda siempre riendo de lo que yo inventaba… veo a mi abuela siempre cocinando algo para todos… sus caras son brumas… son borrosas… claro, ya ellas no están, y el tiempo intenta hacerme olvidarlas… detrás de ellas, un rosado árbol de cují dulce muestra sus hermosas flores rosadas y blanco como pompones suaves, como un algodón de fantasía que baila al son de la brisa suave…

Apenas hoy me doy cuenta que mi abuela y mi tia nunca hicieron nada más que amarnos… me siento muy triste de no haberles devuelto ese amor por no entenderlo… hoy el inclemente tiempo me castiga mostrandome sus sonrisas amorosas cada vez que me veían, recordandome que no somos más que polvo, y aunque nuestras existencias son nada en el universo, hay un grano de polvo de estrellas para el que somos muy especiales y que nos aman incondicionalmente solo porque han decidido amarnos… mi castigo será siempre recordarlas sin poder decirles cuánto las amo… sin poder decirles que hoy entiendo todo…

Aquellos árboles de Cují dulce se llenaban en algún momento del año de unos hermosos insectos con un caparazoncito de muchos colores y de ojos rojos. Los llamábamos “cachitos”. A muchos compañeros de escuela les gustaba hacerlos pelear, o al menos eso decían ellos. La verdad es que solo los ponían uno contra otro y los pobres insectos hacían una suerte de sonido de defensa que ellos aplaudían como si aquello fuese un golpe de boxeo, hasta que por fin los dejaban en paz ya contentos con la pelea. Yo nunca los hice pelear. No me gusta el sufrimiento de nada ni de nadie. Al contrario, siempre trato de hacer que quien me rodea se sienta feliz… pienso que así le doy un respiro de la angustia diaria y de la incertidumbre que yo mismo siento… pienso que todos la sentimos, así que trato de ayudar haciéndolos reír… quizá no sienten lo mismo que yo, la ansiedad, la depresión, el miedo… pero si así fuera, trato de sacarlos de eso al menos por un momento... yo en cambio, cada vez me hundo inexplicablemente mas…

He aprendido a convivir con esa oscuridad… no se por cuanto tiempo mas pueda seguir tomando un café con esos oscuros acosadores sin volverme loco, o volviendo a una cordura que no deseo… ya me cuesta distinguir entre la una y la otra… cada vez me convenzo más de que veo cosas que no ven los demás… que escucho más allá de los acordes… que pienso más en las historia detrás de cada objeto que en los objetos en si, y que me conmuevo cada día más con cosas simples que nadie puede apreciar pero que a mi me tocan profundamente el alma… mi mente se pierde un poco más cada día… quizá estoy volviéndome un poco loco…. O estoy volviéndome cuerdo… tengo miedo de que mi mente este perdiéndose en un sitio al que no estoy invitado...

De entre la niebla de mis recuerdos, llega algo… un sonido… lejano, pero cercano y fuerte… que graciosas se hacen las metáforas algunas veces… creo que escribiré un libro de metáforas de mi vida… un sonido lejano, pero cercano... y fuerte... que descripción esta! Y aún así, acertada en los límites de mi mente caótica...
Con ese sonido cada árbol que rodea mi casa en aquella finca parece cantar… viajo al pasado en un segundo. Un árbol canta y los demás le responden… aunque hay miles de sonidos diferentes, todos son un mismo sonido… es un universo entero unido en un solo canto… “son la cigarras”, me dice amorosamente mi papá, el artista, mi ídolo, mi protector, mi maestro, mi guardaespaldas… -Y por que hacen ese ruido?- le pregunto - “después de años bajo tierra, han salido a cantar. Cantan sobre los árboles para cambiar su piel y ser más hermosas. Luego se amarán, y tras amar, dejarán sus huevos donde puedan para morir…”

Aquella historia me pareció tan triste, y al mismo tiempo hermosa, que aunque no podía entenderla, podía sentirla. Amar, para morir... Tendría otro sentido la vida más que eso?

Hoy, por un momento pude escuchar de nuevo ese canto sobre los árboles, el canto de miles de cigarras… de nuevo, a miles de millas de aquella casa de campo que me enseñó los tesoros más grandes y que ahora ya solo existe guardada en algunos fotogramas de mi memoria en un lugar especial que visito con indescriptible nostalgia de vez en cuando, el canto de los árboles que conversan y cantan canciones en un idioma tan antiguo como la creación misma llenó el aire y su canto llegó a mí… estas cigarras han tardado 17 años en hacer este canto que escuché hoy… pronto conocerán el amor, y su descendencia seguirá el camino que la vida les ha preparado… han pasado 17 años bajo tierra, ciegas, sin alas… cuando salen de la tierra por fin, es la primera vez que ven el mundo, por vez primera ven la luz, por vez primera volarán y conocerán la libertad… pero en unos pocos días morirán después de reproducirse… su canto, es el canto del nacimiento y al mismo tiempo un himno de muerte… dentro de 17 años, la nueva generación de cigarras que dejarán estas que hoy escucho darle voz a los árboles saldrá de nuevo al mundo a cantar, como lo hicieron esos amorosos padres que no conocieron jamás… tal vez el canto de las cigarras no es más que el llamado de los hijos a sus padres para que los busquen en esos últimos momentos de vida que les quedan… al igual que sus ancestros, cantarán para conocer el amor, y finalmente morir… cantarán por el amor y por la muerte, y su canto le dará voz a los árboles, que contarán historias entre sí, como testigos del tiempo de los hombres, que solo cuando están al final de su vida comprenden el valor de los verdaderos tesoros y al igual que las cigarras, por primera vez ven la luz y abren sus alas… Que honor haber escuchado ese canto hoy… me llevó a aquel fotograma en la casa de montaña donde fui feliz, donde un grande me abrazaba y yo no entendía que aquello era un tesoro que un día no tendría… hay días buenos y otros que no lo son tanto. Hoy, para mi, es un día de canto de cigarras, y no se si eso es bueno o es triste… lo que si se, es que tendrán que pasar 17 años más para volver a escuchar ese canto tan hermoso… ojalá pueda vivir para escucharlas cantar una vez más y que su canto de hoy sea un presagio que traiga a mi uno de los tesoros más grandes que tengo, para contarle como una vez escuché a estas cigarras anunciando su pronta llegada y escuchemos una vez más las canciones que los árboles cantan suavemente a quienes saben escuchar…

Jose Calabres

domingo, 27 de diciembre de 2020

2020


Desde hace algunos días he estado un poco alejado del teclado y las noticias. Me he querido dar un respiro del caos por un rato, buscando en este retiro un poco de paz y sosiego para terminar este año.

He tenido gracias a esa decision un poco de tiempo para pensar. Me gusta usar el tiempo para pensar sobre muchas cosas. Suelo tener muchas preguntas y grandes discusiones con mi yo interno cada vez que tengo oportunidad. En mi trabajo, mientras hago lo que hago, en mis rutinas diarias, suelo conversar mentalmente conmigo mismo e intento darle respuesta a las muchísimas preguntas que siempre me hago respecto a la naturaleza humana. Siempre me cuestiono el por que actuamos como actuamos, como personas, como especie, como sociedad, y me veo tentado a creer que si logro entender estos comportamientos podré entonces encontrar en cierta forma una manera de solucionar esos conflictos diarios que solemos vivir… por alguna razón que aún desconozco, siento muchas veces, sino las mas, la imperiosa necesidad de tratar de ayudar a quien esté deprimido o angustiado, como si fuese esa una suerte de retribución a la vida por cualquier daño que haya hecho a otros… reconozco que en el fondo, soy yo quien esta siempre angustiado y quizá un poco deprimido, por lo que mi actitud no es mas que un reflejo en defensa de mi propia realidad.

Este año no ha sido quizá el más provechoso para muchos. No ha sido ciertamente el más feliz para nadie. He estado pensando mucho en eso estos días, puesto que se acerca el final de esta vuelta al sol. Sin embargo, he notado algo importantísimo que a veces pasa desapercibido por la ilusión de la oscuridad que nos rodea en el día a día.

Si bien pasamos un año lleno de noticias y sucesos angustiantes a nivel mundial, no es menos cierto que las perspectivas de muchas cosas cambiaron para abrirnos los ojos ante eso que antes no lográbamos entender bien, como el miedo y lo real que puede llegar a ser la muerte.

Es así cómo llegamos a permanecer encerrados por meses. Aunque el virus solo es mortal para 3 de cada 100 infectados, comprendimos también que no hace falta que mueran 100 de 100 para que el terror nos paralice por igual, porque la vida es mas valiosa de lo que pensábamos cuando la muerte solo era algo que veíamos en series de TV o en las noticias. A veces necesitamos recibir un poco de realidad en dosis directas para comprender que lo verdaderamente valioso ha estado frente a nuestros ojos siempre, aunque no lo notemos, como ese saludo del vecino en la mañana, o la invitación a un café con ese amigo querido.

Este encierro nos hizo entender que detrás de cada noticia que leemos con indiferencia a diario, hay una familia de verdad sufriendo, y que ese dolor nos puede tocar a nosotros también en cualquier momento.

Nos hizo entender que al cuidarnos, estamos salvando la vida de otros, y que EL OTRO también es importante para NOSOTROS.

Hemos visto como poder cantar en un balcón es un milagro digno de agradecer, y que esa canción que llega desde otro sitio por la ventana nos puede llenar el alma con una tibieza que no podíamos imaginar nos hiciera tanta falta… nos hizo entender que poder respirar es un regalo de la divina providencia, y que cada respiro es un himno a la vida… que recibir a un amigo, o poder abrazarnos, es algo que extrañaríamos hasta el infinito… 

Recordamos que no hace falta tener un estudio de television con cámaras de alta definición para mostrar lo que en verdad es importante y conmovedor. Vimos como esos que llamamos “gente esencial” no son los grandes empresarios millonarios, ni las estrellas de redes sociales, sino ese gran ejercito anónimo que nadie notaba, y que son los que nos llevan la comida, los que sanan a los enfermos, los que cocinan, los que atienden las farmacias, los abastos y supermercados, los que empaquetan alimentos, los que trabajan en el correo, los niños que visitan a sus abuelos a través de una ventana solo para verlos sonreír y hacerles saber que no están solos… son esos que salvaron animales en los incendios de Australia, o que fueron voluntarios para ayudar a sus vecinos en momentos de necesidad y de los que nadie habla… los invisibles… los verdaderamente esenciales para la vida… los imprescindibles…

Aprendimos que compartir la mesa con nuestras familia es algo que no todos pueden hacer, y que ese sentimiento amargo de la silla vacía, que para algunos es algo temporal, para muchos otros es una realidad diaria, y que ese vacío no se llena con nada… aprendimos que tener un trabajo es una bendición, sin importar el que sea, porque pone comida en nuestra mesa y nos permite ayudar a quien podamos. Que ayudar a otros, nos llena el alma más que recibir cualquier regalo, y que no hay cosa mas valiosa en la vida que el calor del beso y el abrazo de esa persona a quien tanto queremos.

Aprendimos que el internet puede, aunque sea por medio de una pantallita, unirnos con quienes amamos a miles de kilómetros de distancia, y que esas millones de almas fragmentadas por el mundo son muchas más de las que pensábamos, pero que ser parte de esa comunidad nos convierte al mismo tiempo en una gran familia en la que todos compartimos los mismos sentimientos, y en cierta forma, eso nos une. 

Hoy quizá entendemos un poco más que ver a quien queremos aunque sea en un celular en el que la imagen se congela a cada segundo vale mas que cualquier regalo bajo el árbol de navidad, y que escuchar esa voz entrecortada muchas veces, es como recibir una caricia en el alma…

Ante tanta incertidumbre, hemos quizá comprendido un poco que todos formamos parte de una misma aldea global, una gran aldea, en la que todos luchamos por un mismo fin, ser felices.

He descubierto este año que quiero ser un mejor yo. No es fácil descubrir que he estado equivocado en muchas cosas durante mucho tiempo, pero quiero hacer el mejor esfuerzo por asumir de nuevo la vida con un nuevo punto de vista, donde las cosas no giren solo en torno a mi, sino al NOSOTROS, como personas, como sociedad, como mundo… estoy convencido que si cada uno de nosotros aprende a ser mas solidario con los demás, el mundo será mucho mejor. Comenzaré por mí, y tal vez un día, logre aportar un poco mas a ese mundo que tanto he querido ver, en el que la paz, la justicia, la igualdad y la felicidad sean más normales que hoy.

He descubierto que la generación que viene detrás de mí, representa un futuro lleno de esperanza, de gratitud, de nuevas ideas, de libertades y de grandes personas. Son ellos quienes piensan en los derechos de los demás, en el ambiente, en los animales, en la libertad… lo hacen por convicción, y no por conveniencias o posiciones políticas, y eso me llena de esperanzas buenas y de alegría. Cuando escucho a mi hija hablar de la vida y el mundo, no puedo dejar de conmoverme al descubrir en ella a un ser tan lleno de luz… me parece increíble que yo forme parte de su vida y de lo que es hoy en día… mucho más me maravilla que quizá yo haya aportado algo al maravilloso ser que definitivamente será en el futuro… Creo que su mundo será mas brillante que el nuestro, y no hay nada más que desee para el futuro en el que vivirán ella y mis nietos…

Que el venidero año nos siga enseñando el valor de los tesoros que tenemos frente a nuestros ojos y nos siga convirtiendo en mejores personas. Que podamos entender más claramente que no podemos controlar lo que pasa en nuestras vidas por más que lo intentemos, pero que si podemos aprender a disfrutar de cada momento que la vida nos regala, porque ahí está la clave para ser felices, y que cada momento compartido con ese ser que amamos sea pleno y se convierta en un hermoso recuerdo tatuado en el alma… que quienes nos rodean, sean felices al vernos llegar, y que cuando llegue el día en el que ya no estemos, seamos recordados con amor… lo demás, es solo decoración. Los quiero.

Jose Calabres.

EL ORO DESAPARECIDO Y EL PAIS QUE APRENDIO A VIVIR SIN EL

  Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999, Venezuela contaba con 372 toneladas de oro certificadas como parte de sus reservas internaciona...